Algunos momentos de la vida pueden llegar a ser muy estresantes, aunque muchos de nosotros le añadimos aún más tensión preocupándonos innecesariamente o deseando abarcarlo todo. De esta forma, terminamos sobrecargados de tareas y compromisos que terminarán pasándonos factura si no somos capaces de tomar un respiro del día a día y descansar.

“El estrés está causado por querer estar ‘aquí’ y querer estar ‘allí’ al mismo tiempo”. —Eckhart Tolle

El estrés es un poderoso enemigo

El estrés tiene un enorme impacto mental y emocional, pero también afecta a nuestro cuerpo. Cuando se dispara el nivel de cortisol, la hormona del estrés, se producen una serie de cambios físicos, como el incremento de la presión arterial y la desregulación del nivel de glucosa.

Un metaanálisis publicado en la revista Future Oncology revela que el estrés crónico no solo acelera el avance de los procesos metastásicos, sino que también es uno de los factores que promueve la aparición del cáncer ya que fomenta la inflamación y produce una disrupción neuroendocrina del ritmo circadiano.

La buena noticia es que el estrés brinda señales de alarma antes de llegar al punto de no retorno; se trata de una serie de signos que nos indican que debemos hacer un alto y relajarnos, antes de que la tensión sea excesiva. Por eso, es importante aprender a reconocer algunas de las manifestaciones físicas de la tensión psicológica.

El cuerpo grita lo que la boca calla

1. Sufres insomnio

Fotografía de Alyssa L. Miller vía Flickr

Aunque no todos los casos de insomnio están causados ​​por el estrés, si en los últimos tiempos estás teniendo problemas para conciliar el sueño es probable que se deba a la tensión, es lo que se conoce como “insomnio situacional”. Lo que sucede es que cuando estás estresado es muy difícil “apagar” el cerebro y dormir. Cuando pongas la cabeza en la almohada te asaltarán las preocupaciones, los pensamientos catastrofistas o repasarás la lista de tareas pendientes. Obviamente, al mantener tu mente ocupada impides que se ponga en marcha el proceso de inhibición cerebral imprescindible para dormir.

2. Te enfermas con frecuencia

El estrés debilita tu sistema inmunitario, lo que significa que serás más vulnerable a contraer cualquier resfriado, gripe o virus que encuentres en tu camino. Investigadores de la Universidad de Carnegie Mellon expusieron a 420 personas a cinco cepas del virus del resfriado y comprobaron que el 60% de quienes tenían un nivel elevado de estrés se resfriaban rápidamente, mientras que el nivel de infección en las personas poco estresadas fue mucho menor. También se ha apreciado que el estrés ralentiza la curación, por lo que estarás enfermo durante más tiempo.

3. Te sientes fatigado o tienes muy poca energía

Aunque duermas ocho, o incluso diez horas, es probable que cuando te levantes te sientas letárgico o simplemente agotado.

Un nivel saludable de estrés puede motivarte y brindarte la dosis extra de energía que necesitas para enfrentar las situaciones más demandantes, ya que una de las funciones del cortisol es precisamente asegurarse de que el cuerpo recibe la energía adicional que necesita. Sin embargo, llega un punto en que esta se agota, por lo que el distrés termina arrebatándote la energía hasta el punto que llegarás a sentirte físicamente agotado. Muchas personas reportan la sensación de estar constantemente sobrecargadas y saturadas, incluso las tareas más sencillas les agotan. El problema es que esa sensación suele causar desesperación, lo cual hará que te sientas aún más agotado, creando así un círculo vicioso.

4. Sufres dolor o tensión muscular persistente

Si siempre estás pensando “necesito un masaje”, es probable que el estrés sea el culpable de ese dolor muscular crónico. De hecho, los dolores musculares son uno de los síntomas más comunes del estrés y pueden pasar rápidamente de ser una simple molestia a convertirse en un cuadro insoportablemente doloroso. El problema es que el estrés altera el funcionamiento hormonal y aumenta el nivel de adrenalina, lo cual tiene un efecto directo sobre los músculos y los nervios. Cuando estás estresado, tendrás la tendencia a tensar los músculos, sobre todo la musculatura más profunda que se inerva inconscientemente, por lo que después experimentarás dolor.

5. Padeces dolores de cabeza a menudo

Si en los últimos tiempos estás sufriendo más dolores de cabeza es probable que se deba al estrés. El cuadro puede durar apenas media hora o puede extenderse durante un par de días y se caracteriza por la presencia de un dolor sordo o una sensación de presión alrededor de la frente o la parte posterior de la cabeza. De hecho, investigadores de la Universidad de Ohio analizaron a 291 personas, 117 de las cuales sufrían dolores de cabeza a menudo, y descubrieron que estas estaban sometidas a situaciones cotidianas muy estresantes que escapaban de su control.

“El estado de tu vida no es nada más que un reflejo del estado de tu mente”. —Wayne Dyer

Si algunos de estos síntomas te resultan familiares, quizá ha llegado el momento de hacer un alto en tu vida cotidiana y valorar el nivel de estrés al que estás sometido. En la vida, hay situaciones inevitables y momentos difíciles, pero la manera en que lidies con ellos y la actitud que asumas pueden ayudarte a reducir el nivel de estrés. Estos cinco ejercicios sencillos para recobrar la calma rápidamente pueden ayudarte o al menos servir como punto de partida.

¿Te gustó esta historia?
¡Con un "Like" podrás ver muchas más!



¿Quieres recibir más historias como esta por email?

Suscríbete a nuestra Newsletter: