Muy pocos conocen que el término higiene deriva de Higía, la diosa griega de la curación. Sin embargo, la preocupación por la importancia de los cuidados en la higiene comenzó a ser una materia importante para los estado tan solo a partir de la Revolución Industrial, cuando se precisó sanear las fábricas para que los trabajadores no enfermaran.

Gracias a los experimentos de Louis Pasteur, que probaron la teoría germinal de las enfermedades infecciosas, las prácticas higiénicas cobraron suma importancia en las intervenciones médicas y en la vida cotidiana de la población como sinónimo de salud. Sin embargo, seguimos cometiendo terribles errores debido a la falta de información.

Os hemos seleccionados cinco de los errores más comunes que pueden ser denominados “pecados de la higiene” porque son gestos que, lejos de ayudarnos, pueden llegar a suponer un terrible peligro si desconocemos su importancia:

1. Tirar de la cadena con la tapa abierta

Quizás sea el gesto más común en hogares y aseos públicos: tirar de la cadena con la tapa abierta e incluso con nuestros ojos y nuestra cara observando cómo desaparece todo. Hay quien tira de ella incluso mientras está sentado.

Sin embargo, los gérmenes fecales salen disparados por todo el baño como si los rociáramos con un aerosol.

De esta forma, las bacterias no solo pueden llegar a impregnar nuestra ropa, nuestro cuerpo o nuestra cara sino que tienen un alcance aproximado de dos metros. Pueden llegar a aterrizar incluso en nuestros cepillos de dientes.

2. Lavar la ropa con agua fría o tender en el interior

Dicen las estadísticas que, por la duración más corta de los programas y por economizar en programas, estamos utilizando más agua fría en nuestros lavados.

Sin embargo, solo a partir de los 60 grados centígrados se pueden eliminar los gérmenes que acumulamos, sobre todo en la ropa interior.

Da igual el tipo de detergente que utilicemos porque este tipo de bacterias solo se eliminan si se utiliza agua caliente y tendemos la ropa al aire libre inmediatamente. Dejar la colada en la lavadora sin tender durante 24 horas o en un interior cerrado puede hacer que la humedad multiplique las bacterias y las extienda por toda la casa.

3. Utilizar mucho jabón o usar jabón antibacteriano

Si los anteriores pecados de la higiene hacían referencia al descuido, este hace referencia al abuso. Los dermatólogos insisten en que no debemos abusar del uso del jabón ya que el uso diario puede dañar nuestra piel eliminando la capa de grasa mínima que la protege.

Por otro lado, el jabón antibacteriano suele incluir triclosán, un potente agente antibacteriano y fungicida que se sospecha puede llegar a ser un disruptor endocrino.

4. No lavar los platos sucios directamente

El fregadero de la cocina puede llegar a acumular 500.000 bacterias por metro cuadrado, es decir, mucho más que cualquier inodoro. Y no cualquier bacteria, en él se acumulan algunas tan peligrosas como la del E.Coli o la salmonela.

5. Usar secadores de manos

Al contrario que pudiera parecer y según un estudio de la Universidad de Westminster, las tradicionales toallas (incluso las de papel) son mucho más eficaces que los secadores de mano.

Se estima que los secadores de manos incrementan la presencia de bacterias en más de un 40% y si usas los de aire caliente, en más de un 250%.

Además, su presencia es peligrosa aunque no los utilices. Estas fuentes de aire pueden desplazar a las bacterias hasta a 2 metros.

De modo que confiesa… ¿cuántos de estos pecados sueles cometer?


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