Ayúdate a conocerte a ti mismo con esta sencilla técnica

Todo filósofo, psicólogo o guía espiritual está de acuerdo en algo que es indispensable de cara a mantener tu salud mental o para resolver tus problemas: tienes que conocerte mejor.

Es una frase coherente que cualquier profesional o amigo podría confiarte. Es un consejo necesario. La mayoría de problemas relacionados con tu estado de ánimo o tus emociones se pueden prevenir con una buena dosis de autocontrol y conocimiento sobre cómo funcionamos ante ciertas situaciones. Y un buen ingrediente reforzador de esto es el conocerte a ti mismo.

Sí, muy bien. Acepto el concepto de conocerme a mí mismo. Pero… ¿y ahora qué? La teoría está muy bien. Pero, ¿cómo me conozco a mi mismo?, o ¿cómo me conozco más? ¿Y si encuentro algo dentro de mí que no me gusta? ¿Y si resulta que, en el fondo, no me gusta cómo soy? Casi que prefiero quedarme con lo que tengo que más vale malo conocido…

Tranquilo. Lo que estás pensando en este momento tiene mucha lógica. Una cosa es decirlo, pero ¿por dónde empiezo? Y es aquí donde entra la finalidad de este artículo. Aquí te presento tres ejercicios de autoconocimiento muy sencillos, y muy utilizados también en ámbitos como las dinámicas grupales o el coaching.

Los 3 ejercicios para conocerte mejor que deberías practicar

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Para conocerte mejor tan solo necesitas llevar a cabo estos tres ejercicios utilizados en las sesiones de coaching

1. La línea de vida

Para realizar esta dinámica necesitarás un folio. Recomiendo que lo uses de forma horizontal más que vertical. Traza una línea recta que recorra toda la mitad del folio y señala el centro de esta.

Esta línea representa tu vida: todo lo que has hecho y harás podrás resumirlo en esa línea. De hecho, tu siguiente paso consistirá en recoger de forma aproximada y en orden cronológico todas y cada una de las experiencias que hayas considerado importantes a lo largo de tu vida. Es más, también te insto a que añadas algún que otro fracaso. Porque nuestro yo actual no es solamente el resultado de los grandes aciertos, sino también de los fallos del camino.

Una vez que llegues a la parte media de tu línea, te toca escribir tu futuro. Registra en esa parte de la línea tus objetivos, cuándo piensas (más o menos) cumplirlos, tus anhelos, el cómo te gustaría vivir… Una vez que termines, tendrás en una hoja de papel una síntesis de lo que ha sido, es y será tu vida. Míralo con perspectiva.

Con este ejercicio no solo repasas los puntos significativos de tu vida, aquellos que te han definido, sino que te permite observar qué esperas de tu futuro.

2. Tener un diario

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Escribir un diario de manera tradicional es la mejor forma de poner en orden nuestras ideas y conocerte a ti mismo

Un ejercicio sencillo de proponer, pero difícil de seguir. Tener un diario escrito de forma tradicional (vamos, a lápiz o bolígrafo) es realmente difícil. Con las nuevas tecnologías y nuestra costumbre de vivir con una agenda tan apretada de tareas, no solemos tener ni tiempo ni energías para desarrollar una actividad tan “arcaica. Pero es que resulta que se ha demostrado que escribir a mano ayuda a estructurar mejor nuestras ideas.

¿Una alternativa útil? Siempre puedes abrir un blog personal por internet donde puedas recoger algunas impresiones a lo largo del día. Y, de hecho, tampoco tienes por qué actualizar tus entradas todos los días. En los casos en los que no estés acostumbrado a escribir, siempre puedes empezar añadiendo solo dos o tres entradas a la semana. Y a partir de ahí, ir subiendo.

¿Qué ventajas tiene esto de cara a conocerse a uno mismo? A parte de la satisfacción de escribir, también te permite estructurar mejor tus ideas y desarrollarlas de una forma creativa y diferente. Las ideas sobre el papel se ven muy diferentes que si las pronuncias en tu cabeza.

3. Crea tu DAFO

Sí, sé que es un término que se utiliza en el mundo empresarial, pero también lo vamos a aplicar en el ámbito personal. DAFO significa Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Esta dinámica implica que reflexiones sobre ti a dos niveles: interno y externo. Es decir, cosas que pertenecen a tu mundo interior y otras que pertenecen a tus circunstancias y contexto.

A nivel interior, analizaremos nuestras debilidades y fortalezas o, lo que es lo mismo, tus virtudes y defectos. Hazlo con la mentalidad de que las fortalezas siempre podrás reforzarlas, y los defectos pueden ser corregidos o adaptados.

A nivel exterior, describe tus amenazas y oportunidades. Aquello que te limita y aquello que te hará avanzar. Y hazlo con la misma filosofía: las amenazas puedes superarlas o evitarlas, mientras que puedes aprovechar las oportunidades.

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Conocerte mejor es un proceso que requiere constancia y entrenamiento. Imagen: SONY DSC

Recuerda que estas son solamente 3 herramientas muy sencillas y fáciles de aplicar por cualquier persona. No van a solucionar tus más oscuros y misteriosos anhelos sobre tu psique, pero sí resolverán algunos misterios sobre la difícil andadura que es el conocerse a uno mismo.

Pruébalas y cuéntanos tu experiencia.

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