Thomas Piketty es uno de los economista, especialista en desigualdad económica, más importantes y reconocidos en la actualidad. En su currículum lo encontramos como profesor asistente en el Departamento de Economía del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), investigador en el Centro Nacional de Investigación Científica y director de la Escuela de Economía de París. Hoy queremos explicar su especialidad: la situación y la solución a la repartición de la riqueza del mundo.

La desigualdad económica es un término que, en resumen, habla sobre la disparidad económica a nivel de bienes e ingresos entre personas, grupos, países o regiones y tiene una relación directa con la igualdad de oportunidades a nivel útil, laboral o como moral (distinción de sexo, etnia…). La economía tiene la base fundamental de querer la estabilidad para todos, tanto en épocas de prosperidad como de crisis, es decir, se basa en la repartición de bienes. Como dijo John Maynard Keynes en su estudio Teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicado en 1936, más igualdad provoca más crecimiento. Por el contrario, el libre mercado defiende que la reducción de costes (empresariales, humanos, etc.) provoca más crecimiento.

Thomas Piketty

Thomas Piketty es uno de los economista, especialista en desigualdad económica, más importantes de nuestra época

Thomas Piketty comprendió rápidamente las consecuencias de las desigualdades económicas en las sociedades más prósperas y se ha basado en un estudio estadístico histórico para elaborar sus teorías. Con ellas, ha llegado a la conclusión de que en los últimos 150 años la tasa de acumulación de capital en relación al crecimiento económico ha registrado un aumento.

Los registros de los impuestos de las élites económicas le han permitido establecer una relación entre la acumulación de riqueza y la situación económica del resto de la sociedad. Por lo que su propuesta económica está basada en un impuesto progresivo sobre el capital.

“El objetivo de las instituciones del mercado no es producir la justicia social o reforzar los valores democráticos; el sistema de precios no conoce límites ni moralidades”.

Por consiguiente, la compra-venta de mercado no sugiere una igualdad económica, sino una partición progresiva entre los unos y los otros, la desigualdad económica que parece transparente mientras el comprador se lo puede permitir. Algo parecido, en términos mayores, sucedió en la crisis financiera del 2008 que afectó a casi todo el mundo y todos los países.

En palabras de Piketty: “Un impuesto sobre el capital privado es crucial para combatir las crecientes desigualdades, pero también sería una herramienta útil para resolver la crisis de la deuda pública con contribuciones de cada uno según su riqueza. Ese sería el ideal, difícil pero indispensable de conseguir. En el corazón de todas las grandes revoluciones democráticas del pasado ha habido una revolución fiscal y lo mismo sucederá en el futuro”.

Las desigualdades son cada vez más crecientes

Según Piketty, un impuesto sobre el capital privado es crucial para combatir las crecientes desigualdades

De esta manera, Piketty sugiere una solución al problema de la desigualdad: puesto que no hay un sistema de autocorrección en el balance económico, se necesita un sistema perfecto de regulación económica. Por consiguiente, parece ser que solamente la consciencia humana puede repeler el amasijo descontrolado de dinero, pero solo de aquel o aquellos que lo poseen.

El sistema perfecto quizás sea una utopía, pero basado en la economía, seguramente los engranajes a nivel social, educativo, tecnológico o científico harían girar mejor los mecanismos que hacen que la sociedad viva en un bienestar más equitativo en cuanto a oportunidades.

Para finalizar, una reflexión sobre la importancia de la economía a nivel mundial:

“La opacidad fiscal y los paraísos fiscales deberían ser un asunto tan apremiante o más que el cambio climático… De hecho, la distribución de la riqueza es demasiado importante como para dejarla en manos de los economistas, los sociólogos o los historiadores. Es algo que interesa a todo el mundo y es bueno que cada vez haya más interés”.


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