Diferentes ONG y asociaciones han catalogado un nuevo fenómeno de pobreza juvenil, los llamados “sinkies”.

En concreto, quien ha dado la voz de alarma ha sido Cáritas Europa, que cataloga con ese nombre a esas parejas jóvenes en las que ambos trabajan, que no tienen hijos y que, al combinar sus salarios, no llegan a un ingreso mínimo decente. Un grave problema que deben de afrontar nuestros políticos.

Los sinkies es un término acuñado para visibilizar la precariedad de muchas parejas jóvenes en España (y en el mundo entero)

Los sinkies son la primera generación, después de varias décadas, que tiene menos oportunidades y está en unas condiciones peores que las que tuvieron sus padres. Esta situación pone en riesgo los modelos sociales y sus sistemas de protección ante una generación que se hunde. Producto de ello son los empleos más escasos, los salarios más bajos y las condiciones de trabajo más deficientes. En definitiva, la precariedad que nos ha dejado la crisis económica.

Muchos de vosotros os acordaréis de esa generación acuñada en los 80 como los dinkies, parejas con muy buenos ingresos que decidían no tener hijos. Pues estamos ante su opuesto, parejas que podrían querer tener hijos, pero no son capaces de llegar a fin de mes. Además, este modelo social se une con los llamados ninis, esos jóvenes que ni estudian ni trabajan, lo que agranda la brecha de crisis social.

Sin embargo, el problema no solo es de los jóvenes, las administraciones y los gobiernos europeos han roto su compromiso con la cohesión social y no están prestando atención a las generaciones más jóvenes. Ejemplo de ello es la gran discriminación que sufren estos jóvenes para acceder a derechos básicos, como el derecho a la vivienda y el derecho a acceder a un empleo de calidad.

Los sinkies son todo lo contrario a los dinkies. Las parejas de los 80 ganaban mucho dinero y elegía no tener hijos; las de hoy no llegan a fin de mes y no se pueden ni plantear formar una familia aunque quisieran

Los largos años de crisis que llevamos tampoco han mejorado la situación, sobre todo para los jóvenes que son los que más han sufrido con todos los cambios de salarios, condiciones de trabajo y acceso a la protección social. Pero los más perjudicados son los jóvenes padres solteros, en concreto las madres solteras, que se encuentran en el límite de la pobreza y la exclusión.

El peligro de la precariedad juvenil se advierte en una encuesta llevada a cabo por Cáritas Europa y que ha sido presentada en la cumbre social por el asesor principal de los Derechos Sociales de la Comisión Europea, Allan Larsson, Jorge Nuño, presidente de Cáritas España, la secretaria general de Eurodiaconia, Heather Roy, y el obispo Per Eckerdal de la Iglesia Luterana Sueca.

La precariedad está arraigándose entre las generaciones más jóvenes y nuestros políticos no están haciendo nada para solucionarlo

Las ONG están luchando para que la UE desarrolle un plan que prevenga y combata la pobreza juvenil. Para ello piden que se mantenga el plan de la Garantía Juvenil y que se destine la mitad del mismo a la lucha contra la pobreza. Desde este prisma, a los Estados miembros se les invita a actualizar sus estrategias nacionales para combatir la pobreza juvenil. Todo ello sin olvidarnos de garantizar el acceso a una vivienda de calidad, adecuada y asequible (como ejemplo las viviendas de protección oficial) y un nivel de ingresos mínimos que sea adecuado para llegar a fin de mes y llevar una vida digna.

¡No cierros los ojos ante este nuevo problema social!


¿Quieres recibir más historias como esta por email?

Suscríbete a nuestra Newsletter: