La lección de Sadio Mané: "¿Para qué quiero otro ferrari? Prefiero construir escuelas"

Sadio Mané, estrella del Liverpool, ha dado una importante lección de humildad para todos sus compañeros que ganan exorbitantes sueldos y gastan de manera indiscriminada en lujos.

Muchos de estos jugadores donan parte de sus beneficios en sus fundaciones o como parte de sus campañas de imagen pero la reflexión de Sadio Mané va mucho más allá.

Gracias a una entrevista concedida a la página nsemwoha.com, pudimos descubrir la opinión del jugador senegalés sobre algunos aspectos de su vida. En sus declaraciones, destaca lo mucho que le costó llegar a la posición social y económica en la que se encuentra ahora. Sin embargo, precisó que las posesiones materiales no son lo más importante para él.

Sadio Mané reconoció que su infancia fue muy dura porque nació en una situación de pobreza extrema. Sin embargo, llegar a la cima de reconomiento social y económico no le ha hecho olvidad esa realidad.

“¿Para qué quiero diez Ferraris, 20 relojes con diamantes y dos aviones? ¿Qué haría eso por el mundo? Yo pasé hambre, trabajé en el campo, sobreviví a tiempos difíciles, jugué descalzo y no fui al colegio. Hoy, con lo que gano puedo ayudar a la gente” 

Sadio Mané

Todo el mundo idolatra a estos grandes futbolistas Quizás porque estamos condicionados por el “sueño americano”, donde no se ofrece un mundo de justicia social, sino la promesa de que cualquiera puede estar en la parte alta de esa pirámide de desigualdades. Como el libro Cómo hacerse rico de Donald Trump y los miles de libros escritos en esa misma línea y que ofrecen como clave del éxito, el poder transformar en esclavos a otros.

El gran sueño americano se ha globalizado y toda la clase media mundial parece tener clara su aspiración: con mucho trabajo conseguiré escalar en esta pirámide de desigualdad social. Y también parecen tener claro cuales son “los enemigos” en esta lucha legítima por ascender socialmente: los otros pobres que también aspiran a lo mismo. El fascismo se nutre de este odio horizontal.

La desigualdad es tal, que incluso países como España pueden volver a ser un país de castas. Cualquier español que nazca en una familia con bajos ingresos tarda cuatro generaciones, 120 años, en conseguir un nivel de renta medio. La crisis rompió el ascensor social y el origen familiar condiciona cada vez más el nivel de ingresos.

Sadio Mané es consciente de esta terrible realidad y por ello, sabe que lo más importante que puede hacer con ese exceso de dinero es ayudar a otros y en concreto, a los vecinos y familiares que no disfrutaron de oportunidades.

“Prefiero construir escuelas, un estadio, proporcionar ropa, zapatos y alimentos para personas en extrema pobreza. Además, doy 70 euros al mes a todas las personas en una región muy pobre de Senegal (Sédhiou) para contribuir a su economía familiar”

Sadio Mané

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