Hemos avanzado mucho en derechos sociales, pero aún queda mucho trabajo por hacer. La higiene cada vez está más relegada al ámbito privado, por lo que es muy difícil encontrar aseos públicos, como por ejemplo en los parques.

Yo no me había dado cuenta de ello hasta que visité Nueva York. En cada parque o espacio público puedes encontrar aseos y fuentes de agua. Allá donde hay una instalación deportiva pública hay vestuarios con duchas.

“La higiene no es un privilegio, es una necesidad” fue la afirmación que empujó a Jake Austin a realizar el proyecto social del que os vamos a hablar.

No había reflexionado sobre esto antes, pero ¿en qué momento desaparecieron estos servicios en España? ¿Y las fuentes en la calle? Ahora todo es un negocio, incluso el acceso público al agua.

Historias como la que os presentamos hoy nos recuerdan que estos servicios son privilegios a la vista de muchos. Tras hacer una campaña para recaudar dinero y una inversión de 5.000 dólares, Austin se hizo con un camión que reformó para crear unos aseos muy completos con dos duchas con total privacidad y dos lavabos. Un proyecto llamado Shower to the People que ha madurado mucho, ya que nuestro protagonista lleva años ayudado a los sin techos en San Louis, en el estado de Missouri.

Además de poder darte una ducha caliente, es  un punto de conexión para otros servicios que forman parte de una red de referencia que evalúa otras necesidades y les ayuda a proporcionárselas.

Una ducha puede darte una sensación de normalidad, fomentar un poco de esperanza y mejorar la salud.

Recordamos que no solo basta con donar dinero, comida, ropa, etc. Para las personas sin hogar, el motor del cambio a veces proviene de una segunda oportunidad o del simple hecho de recuperar su dignidad con higiene e intimidad. Sin embargo, esto es solo un parche para un objetivo mayor, como el de resolver la falta de viviendas en nuestras comunidades.

La dignidad se experimenta al poder disfrutar la intimidad al poder sentirse como un ser humano; además, la higiene está muy vinculada con la salud y, esta, con la esperanza. En estas duchas, las personas que se encuentran en situación de desamparo pueden disponer de todo lo necesario para el aseo: toallas, jabón, cepillo de dientes, compresas, desodorante, cuchillas…

Además de la iniciativa de Jake Austin, en 2013 una mujer llamada Donny Sandoval decidió reutilizar un autobús que ya no servía para el transporte y ofrecer una ducha caliente a los sin techo, esta vez en San Francisco (California). El proyecto, llamado Lava mae, ha ayudado a más de 4.000 personas que han tomado 20.000 duchas. Esta iniciativa no para  de crecer y está a punto de replicarse en Los Ángeles y en Silicon Valley.

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¡Vivan las iniciativas así!


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