Manifiesto sobre los retos del consumo local: la primera etapa para cambiar el sistema alimentario actual

Los medios de comunicación han destapado las malas prácticas de la industria cárnica, pero ¿hay alternativas viables a este modelo? Las iniciativas de circuito corto reducen las distancias entre productores y consumidores. Se trata tan solo de recuperar prácticas tradiciones que eran más justas para las personas y el planeta.

Aunque parezca que el proceso fuera simplemente un sencillo retorno a los orígenes, supone el gran reto de crear una cadena de valor eficiente entre los productores y consumidores. Los circuitos cortos deben recuperar su capacidad de atracción para que los consumidores valoren qué aportan a la calidad del producto, la justicia social y el medio ambiente.

Los circuitos cortos deben recuperar su capacidad de atracción para que los consumidores valoren qué aportan al producto

Empecemos por señalar lo bueno de nuestro contexto pese a lo desesperanzadoras que son algunas noticias: España es el primer productor en Europa y el quinto del mundo. Además, ya estamos en el ranking mundial de los 10 primeros también en consumo ecológico.

Otro gran dato es que, según el estudio del 2015 del Ministerio de Agricultura (MAPAMA), el 15-20% vende parte de su producción en canales de circuito corto y es probable que actualmente la cifra haya aumentado.

¿El punto negativo? La gran distribución aún representan el 61% de las ventas del conjunto de la alimentación (en supermercados un 43% y en tiendas de víveres un 18%) y suele ofrecer productos más “económicos”.

Pagamos más al distribuidor que al productor

Los precios de los productos agrícolas pueden llegar a multiplicarse hasta por once al llegar a su punto de destino. Hay una diferencia media de 390% entre el precio en origen y el precio en destino. Y aún más desalentador: solo siete empresas controlan el 75% de la distribución de alimentos.

Optimizar la logística de la distribución

Una cadena logística poco eficaz no depende solo de si es producción de proximidad o no. Las furgonetas que no están llenas al 100% y que reparten mal o las distancias recorridas en coche por el consumidor en puntos lejanos de compra también implican un exceso de emisiones de gases. Proyectos como ¡La Colmena Que Dice Sí! ayudan a agrupar flujos de transporte diseñando un nuevo sistema de distribución y recogida dentro de circuito corto de distribución.

Abrir el diálogo directo entre consumidores y productores

Un diálogo directo que debe incluir transparencia para poder tomar consciencia del trato que reciben los animales y cómo son cultivados los alimentos. Eso lo conseguiría una propuesta de venta directa o donde el número de intermediarios fuera el menor posible.

Vale, ya lo sabemos, no es fácil, pero hay quien lo está intentando con interesantes experiencias de éxito.

¿Un buen ejemplo? ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí! es uno de esos proyectos. Una plataforma web que pone a tu disposición, de manera gratuita, herramientas de gestión y de comunicación al alcance de cualquier persona para crear una Colmena o comunidad de consumo en su barrio. Eso sí, esta iniciativa propone el emprendimiento como algo complementario y en el que el motor principal es la motivación para ofrecer una nueva forma de consumir.

Estos son los 5 principios esenciales de su manifiesto para poder empoderar a productores y consumidores:

1. Los productores establecen sus precios.

2. La inteligencia colectiva garantiza la calidad de los productos.

3. La logística debe reinventarse para que la proximidad sea coherente con la sostenibilidad.

4. El valor tiene que ser distribuido justamente entre los diferentes actores.

5. Comer bien, esto se aprende.

¿No conoces aún ¡La Colmena Que Dice Sí!? Una gran iniciativa basada en un circuito corto de distribución

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