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La mejor forma de luchar contra el cambio climático es tratarlo como un negocio

La mejor forma de luchar contra el cambio climático es tratarlo como un negocio

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Actualizado el jueves, 11 enero, 2024

El cambio climático ha emergido como un fenómeno global que desafía no solo a la ciencia y la tecnología, sino también a las estructuras sociales y políticas establecidas. Algunos sostienen la idea de que estamos presenciando un cambio radical en el poder institucional, impulsado por lo que se conoce como la «amenaza existencial del cambio climático». Sin embargo, existen dudas sobre la verdadera magnitud de este cambio y su impacto en las instituciones.

En primer lugar, es innegable que el cambio climático está generando una conciencia global sin precedentes sobre la necesidad de abordar cuestiones ambientales. Gobiernos, empresas y ciudadanos de todo el mundo están reconociendo la importancia de tomar medidas significativas para mitigar los efectos del calentamiento global. Este aumento en la conciencia ha llevado a una presión creciente sobre las instituciones para adoptar políticas y medidas más sostenibles.

No obstante, cabe cuestionar si este impulso hacia el cambio representa realmente una transformación radical en el poder institucional. En muchos casos, las instituciones existentes han respondido al cambio climático de manera reactiva, adaptando sus políticas pero sin necesariamente cuestionar las estructuras fundamentales. Se podría argumentar que, en lugar de un cambio radical, estamos presenciando una adaptación gradual dentro de los límites del sistema actual.

Además, persisten desafíos significativos en la implementación de soluciones efectivas. La acción global requiere la cooperación de múltiples actores, y la falta de un marco internacional sólido a menudo obstaculiza los esfuerzos coordinados. Las tensiones entre los intereses nacionales y la urgencia de abordar el cambio climático plantean desafíos adicionales para la transformación radical del poder institucional.

Cuando se trata del cambio climático, algunos creen que estamos presenciando un cambio radical en el poder institucional, impulsado por lo que la gente llama la » amenaza existencial del cambio climático «. Pero no estoy tan seguro.

La aprobación por parte de Estados Unidos y otras 131 naciones de un reciente informe de la ONU, que alerta sobre la probable extinción inminente de un millón de especies, resalta la urgencia y gravedad de la pérdida de biodiversidad en nuestro planeta. Un representante estadounidense señaló que esta pérdida está socavando no solo la diversidad biológica, sino también los cimientos mismos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida a nivel global.

El informe subraya una conexión directa entre la salud del ecosistema y la supervivencia humana. La biodiversidad no es solo un fenómeno natural; es un pilar fundamental que sustenta nuestros sistemas alimentarios, contribuye a la regulación del clima, y proporciona servicios ecosistémicos esenciales para la humanidad. La pérdida de especies y hábitats afecta directamente nuestra capacidad para acceder a alimentos, agua limpia y medicinas, entre otros recursos vitales.

En términos más claros, el informe advierte que estamos provocando la extinción de las mismas especies y ecosistemas que son esenciales para nuestra propia supervivencia. La degradación del medio ambiente no solo tiene consecuencias para la biodiversidad en sí, sino que también amenaza los pilares fundamentales de nuestra sociedad y economía.

La aprobación del informe por parte de Estados Unidos refleja un reconocimiento a nivel internacional de la necesidad de abordar de manera urgente la crisis de biodiversidad. Este paso debería impulsar acciones coordinadas a nivel nacional e internacional para conservar y restaurar la diversidad biológica, implementando medidas que protejan los ecosistemas y promuevan prácticas sostenibles en el uso de recursos naturales.

Estados Unidos fue una de las 132 naciones que aprobaron un informe reciente de la ONU que advirtió sobre la probable extinción inminente de 1 millón de especies.

La necesidad de abordar el cambio climático va más allá de la mera aprobación de estudios y declaraciones de intenciones. Este imperativo se vuelve aún más evidente al considerar la significativa contribución de Estados Unidos como uno de los contaminadores más prolíficos del planeta. Para impulsar un cambio real, se requieren políticas que no solo reconozcan la urgencia de la situación, sino que también alineen los incentivos económicos hacia prácticas más sostenibles.

En este contexto, proponer que las empresas asuman un papel de liderazgo al declarar una emergencia climática es una estrategia relevante y potencialmente efectiva. Mientras que los responsables políticos pueden enfrentar desafíos para implementar medidas ambiciosas debido a complejidades políticas y agendas diversas, las empresas pueden actuar con mayor agilidad y decisión en la adopción de prácticas sostenibles.

Declarar una emergencia climática por parte de líderes empresariales no solo sería un acto simbólico, sino también una señal clara de compromiso con la sostenibilidad. Esto puede inspirar a otras empresas a seguir el ejemplo, creando un efecto dominó que impulse la adopción generalizada de prácticas más respetuosas con el medio ambiente. Además, esta declaración podría generar una presión adicional sobre los responsables políticos para que implementen políticas más ambiciosas y respalden activamente las iniciativas sostenibles del sector privado.

Además, las empresas, al adoptar medidas proactivas para abordar la emergencia climática, podrían beneficiarse económicamente a largo plazo. La inversión en tecnologías limpias, la eficiencia energética y prácticas comerciales sostenibles no solo contribuiría a la preservación del medio ambiente, sino que también podría mejorar la reputación de la empresa, atraer a consumidores comprometidos con la sostenibilidad y fomentar la innovación.

Las naciones deben hacer algo más que aprobar estudios, lo que se aplica especialmente a Estados Unidos, como uno de los contaminadores más prolíficos de este planeta.

La respuesta de algunos líderes empresariales a la emergencia climática es digna de reconocimiento, destacándose por su impresionante y creativo enfoque hacia la sostenibilidad. Un número significativo de estas empresas pertenecen a la categoría de corporaciones B certificadas, también conocidas como «corporaciones B», cuyos modelos corporativos se fundamentan en la premisa de utilizar los negocios como una fuerza positiva para el bien común. Desde la fundación de B Lab en 2006, miembros de este colectivo y yo hemos colaborado para nutrir una comunidad global que ahora cuenta con casi 3,000 empresas comprometidas con el requisito legal de considerar los intereses ambientales al tomar decisiones.

Este movimiento hacia las corporaciones B destaca una evolución en la forma en que las empresas abordan los desafíos medioambientales. En lugar de centrarse exclusivamente en la maximización de beneficios financieros, estas organizaciones han adoptado una perspectiva más holística, reconociendo su papel en la sociedad y el entorno. Al aceptar la responsabilidad de considerar los impactos ambientales en sus operaciones, estas empresas están liderando el camino hacia un enfoque empresarial más sostenible.

La certificación como corporación B implica más que simplemente cumplir con ciertos estándares ambientales; también abarca aspectos sociales y de gobernanza. Estas empresas están comprometidas con prácticas éticas, transparencia y una toma de decisiones que beneficie a las comunidades y al planeta. Este enfoque integral se alinea con la idea de que las empresas pueden ser motores del cambio positivo y contribuir activamente a la resolución de los problemas globales, como el cambio climático.

La comunidad de corporaciones B está demostrando que es posible fusionar el éxito económico con la responsabilidad ambiental y social. Al adoptar modelos de negocios que buscan un impacto positivo, estas empresas no solo contribuyen al bienestar del planeta, sino que también establecen un estándar elevado para la industria y demuestran que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden coexistir de manera armoniosa.

Algunos líderes empresariales están respondiendo a esta emergencia climática, algunos de manera impresionante e ingeniosa. Muchas de estas organizaciones son corporaciones B certificadas, o corporaciones B, cuyos modelos corporativos se basan en el uso de «los negocios como una fuerza para el bien «. 

Las Empresas B se destacan por su compromiso con el desempeño social y ambiental verificado, la transparencia pública y la responsabilidad legal, buscando equilibrar las ganancias con un propósito más amplio. La clave para abordar la emergencia climática radica en el hecho de que las B Corps han ampliado legalmente su deber fiduciario de cuidado para incluir la responsabilidad ambiental. Este cambio no es opcional; se ha convertido en un requisito legal. Sin embargo, surge un dilema: aunque las empresas B, en conjunto, pueden destacarse por ser más amigables con el medio ambiente que muchas otras empresas, sus esfuerzos individuales no son suficientes. Dado que solo hay unos pocos miles de ellas, surge la pregunta: ¿cuál es el papel de los líderes empresariales cuando el liderazgo individual no es suficiente?

La respuesta a este desafío radica en la necesidad de una voz colectiva y una acción colectiva por parte de los líderes empresariales de todas las industrias, sectores y fronteras geográficas. La influencia de las empresas puede extenderse más allá de sus límites organizativos para convertirse en un motor de cambio a nivel mundial. La urgencia de la crisis climática requiere que las empresas se unan y ejerzan presión sobre los gobiernos para que tomen medidas audaces y transformadoras.

El llamado para que las empresas influyan en los gobiernos, «actuando como si la casa estuviera en llamas», como lo expresó la activista climática Greta Thunberg, destaca la necesidad de un liderazgo empresarial audaz y colectivo. Esto implica que los líderes empresariales no solo adopten prácticas sostenibles dentro de sus organizaciones, sino que también aboguen por políticas y acciones gubernamentales que fomenten la sostenibilidad a nivel amplio.

El papel de los líderes empresariales, por lo tanto, se convierte en el de catalizadores del cambio sistémico. Al colaborar y abogar por políticas más ambiciosas a nivel gubernamental, las empresas pueden contribuir significativamente a la creación de un entorno propicio para la sostenibilidad. Esta acción colectiva no solo refuerza la influencia del sector privado, sino que también refleja la necesidad de una cooperación global para abordar la crisis climática de manera efectiva.

Si bien las empresas B en su conjunto pueden ser mejores para el medio ambiente que muchas otras empresas, sus esfuerzos no son suficientes… Necesitamos que las empresas influyan en nuestros gobiernos para que por fin actúen como si la casa estuviera en llamas«.

El clima como estrategia empresarial

Ciertas empresas están demostrando estar en la senda correcta al construir su credibilidad como defensores del medio ambiente a través de acciones audaces. Un ejemplo destacado es Allbirds, la reconocida empresa de calzado que recientemente alcanzó una valuación de $1 mil millones después de recaudar más de $77 millones. A principios de este año, Allbirds anunció un compromiso significativo: convertirse en carbono neutral en 2019.

La estrategia de Allbirds para lograr la neutralidad de carbono implica una combinación de medidas innovadoras. En primer lugar, la empresa planea comprar compensaciones de carbono para contrarrestar sus emisiones. Sin embargo, va más allá al implementar un impuesto interno al carbono autoimpuesto. Este enfoque singular implica que Allbirds se impondrá a sí misma una tarifa por las emisiones de carbono que genera, fijada en 0,10 dólares por cada par de zapatos vendidos.

Esta iniciativa de Allbirds no solo destaca un compromiso inmediato con la sostenibilidad, sino que también establece un precedente interesante para otras empresas. Al imponerse un impuesto interno al carbono, Allbirds está internalizando los costos ambientales de su producción y venta, al tiempo que demuestra una transparencia notable en sus prácticas empresariales.

El hecho de que Allbirds haya logrado una valuación de $1 mil millones, incluso después de asumir compromisos significativos de sostenibilidad, envía un mensaje claro: las acciones audaces en favor del medio ambiente no están en desacuerdo con el éxito comercial. Al contrario, pueden impulsar la lealtad del consumidor y aumentar el atractivo de la marca, especialmente entre los consumidores conscientes del medio ambiente.

Este enfoque innovador de Allbirds también destaca la importancia de la autorregulación en la industria. Al imponerse a sí misma un impuesto interno al carbono, la empresa está mostrando que la sostenibilidad no solo es una respuesta a la presión externa, sino una parte integral de su visión y valores corporativos.

Allbirds, la popular compañía de calzado que recientemente alcanzó una valoración de $ 1 mil millones después de recaudar más de $ 77 millones y se convirtió en empresa de emisiones de carbono neutral en 2019.

El dinero generado por el impuesto interno al carbono de Allbirds no solo representa un compromiso financiero, sino también una estrategia innovadora para financiar proyectos concretos de reducción de emisiones. Estos fondos se destinarán a iniciativas que buscan contrarrestar y compensar las emisiones de carbono generadas a lo largo de la cadena de suministro y operaciones comerciales de la empresa.

Uno de los enfoques clave que Allbirds adoptará es la plantación de árboles, una táctica bien conocida por su capacidad para capturar y almacenar carbono atmosférico. Esta medida contribuirá a contrarrestar las emisiones de carbono y, al mismo tiempo, promoverá la biodiversidad y la restauración de ecosistemas. Además, la construcción de plantas de energía eólica para reemplazar la energía derivada de combustibles fósiles es otro paso crucial hacia la reducción de la huella de carbono de la empresa.

Este modelo de financiamiento para proyectos de sostenibilidad sigue el ejemplo de otras empresas B Corps. Un caso notable es Ben & Jerry’s, que implementó un impuesto al carbono de $10 por tonelada sobre sus emisiones en 2015. Los fondos recaudados se destinaron a financiar diversos proyectos de sostenibilidad. Asimismo, Seventh Generation, una empresa de productos de limpieza ecológicos, también estableció un impuesto de $12 por tonelada en sus emisiones alrededor del mismo período.

Es alentador observar que esta práctica no está limitada a las empresas B Corps, ya que algunas grandes empresas públicas también han adoptado un enfoque similar. Ejemplos notables incluyen a Disney, Microsoft y Shell, quienes han implementado internamente impuestos al carbono para financiar iniciativas de sostenibilidad y reducción de emisiones.

La implementación de impuestos internos al carbono no solo demuestra un compromiso financiero real con la sostenibilidad, sino que también establece un modelo valioso para otras empresas, independientemente de su tamaño o sector. Esta estrategia no solo es efectiva en la reducción de emisiones, sino que también resalta la necesidad de adoptar medidas concretas y financieramente respaldadas para abordar la emergencia climática de manera significativa.

B Corps: Ben & Jerry’s estableció un impuesto al carbono de $ 10 por tonelada sobre sus emisiones para financiar varios proyectos de sustentabilidad en 2015. La empresa de productos de limpieza ecológicos Seventh Generation estableció un impuesto de $ 12 por tonelada en su emisiones aproximadamente al mismo tiempo. Algunas empresas públicas grandes (no corporativas B) también han adoptado un impuesto interno al carbono, como Disney, Microsoft y Shell .

Para que un impuesto al carbono sea verdaderamente eficaz, debe convertirse en una estrategia central que respalde y defina la visión empresarial en su conjunto, en lugar de ser simplemente un proyecto paralelo. Los líderes empresariales más visionarios y valientes son aquellos que no temen tomar decisiones difíciles, que están dispuestos a replantear todo su modelo de negocio en aras de respaldar sistemas ecológicos, sociales y económicos saludables en los que todos dependemos.

En este contexto, es esencial que las empresas no limiten su enfoque únicamente a «cómo» llevan a cabo sus operaciones, sino que también consideren «lo que» hacen en su núcleo. Si una empresa depende de recursos finitos, la verdadera transformación implica examinar y cambiar fundamentalmente lo que produce y cómo contribuye al agotamiento de esos recursos. Un ejemplo inspirador de esta mentalidad transformadora es el caso de Patagonia.

Patagonia, como empresa líder en la industria de la moda y la confección, se enfrentó a la perturbadora realidad del derroche desenfrenado en su sector. En respuesta, la empresa tomó medidas audaces y creó el programa Worn Wear, transformando su modelo de negocio. En lugar de seguir la corriente de la producción masiva y el consumo desmedido, Patagonia capacitó a su personal existente para reparar prendas de ropa en lugar de producir nuevos artículos para reemplazar aquellos que estaban rotos o dañados. Esta iniciativa no solo aborda directamente la cultura del descarte, sino que también promueve la durabilidad y la responsabilidad en el consumo.

Además, Patagonia está expandiendo su alcance hacia la alimentación, reconociendo que la agricultura regenerativa es esencial para lograr su recientemente declarada misión empresarial: «Patagonia está en el negocio para salvar nuestro planeta de origen». Esta expansión refleja una comprensión profunda de cómo las acciones empresariales pueden tener un impacto más allá de las operaciones diarias y contribuir a soluciones más amplias y sostenibles.

Patagonia se vio perturbada por el derroche desenfrenado en la industria de la moda y la confección , por lo que creó su programa Worn Wear y capacitó al personal existente para reparar la ropa en lugar de producir más artículos para reemplazar los que estaban rotos o dañados. La empresa ahora se está moviendo hacia la alimentación, porque cree que la agricultura regenerativa es necesaria para lograr su misión empresarial recientemente declarada: «Patagonia está en el negocio para salvar nuestro planeta de origen».

Dr. Bronner’s es otro negocio que prioriza el medio ambiente. La empresa familiar de más de 70 años espera estar presente durante al menos otros 70 años, y ha construido un producto, un modelo de negocio y una cadena de suministro arraigados en principios regenerativos para este propósito.

Dr. Bronner’s es otro ejemplo destacado de una empresa que coloca la prioridad en el medio ambiente. Esta empresa familiar, con más de 70 años de trayectoria, no solo busca prosperar en el presente, sino que aspira a perdurar por al menos otros 70 años más. Para lograr este objetivo, Dr. Bronner’s ha construido no solo un producto, sino todo un modelo de negocio y cadena de suministro fundamentados en principios regenerativos.

En el corazón de la filosofía de Dr. Bronner’s se encuentra el compromiso con la regeneración, una perspectiva que va más allá de simplemente minimizar el impacto negativo y se esfuerza por contribuir activamente a la restauración y revitalización de los ecosistemas. La empresa aborda esta misión desde múltiples frentes, comenzando con sus productos. Los productos de Dr. Bronner’s, conocidos por su calidad y compromiso con ingredientes orgánicos y sostenibles, reflejan su dedicación a la salud del medio ambiente.

Además, el modelo de negocio de Dr. Bronner’s se basa en prácticas que van más allá de la mera rentabilidad económica. La empresa ha integrado principios regenerativos en su toma de decisiones, adoptando enfoques que no solo buscan beneficios financieros, sino que también tienen en cuenta el bienestar de la tierra y de las comunidades. Este enfoque se extiende a su cadena de suministro, donde Dr. Bronner’s trabaja activamente para establecer prácticas sostenibles, apoyar a agricultores y productores locales, y garantizar la trazabilidad y la transparencia en sus operaciones.

La visión regenerativa de Dr. Bronner’s también se manifiesta en su compromiso con la justicia social y la equidad. La empresa reconoce que la sostenibilidad ambiental y la equidad social son intrínsecamente interconectadas y trabaja para abordar estas dimensiones de manera integral. Esta perspectiva holística refleja la comprensión de que la salud y el bienestar de la comunidad global están entrelazados con la salud del planeta.

Cada uno de estos modelos por sí solo es impresionante. Pero lo que es aún más influyente es cuando las empresas combinan recursos. Tanto Dr. Bronner’s como Patagonia están haciendo precisamente eso, colaborando para impulsar un cambio en toda la industria a través de una nueva iniciativa, la Certificación Orgánica Regenerativa .

La singularidad y la impresionante dedicación al medio ambiente que exhiben empresas como Dr. Bronner’s y Patagonia son notables por sí solas. Sin embargo, el impacto se vuelve aún más influyente cuando estas empresas deciden unir sus recursos y esfuerzos. Precisamente eso es lo que están haciendo Dr. Bronner’s y Patagonia al colaborar en una nueva iniciativa transformadora: la Certificación Orgánica Regenerativa.

Esta colaboración representa un paso significativo hacia la creación de un cambio sistémico en toda la industria. La Certificación Orgánica Regenerativa va más allá de los estándares convencionales de certificación orgánica, al incorporar principios regenerativos que buscan no solo preservar, sino también revitalizar y mejorar los ecosistemas. Esta iniciativa conjunta de dos líderes ambientales destaca la importancia de la colaboración en la búsqueda de soluciones más amplias y ambiciosas.

Al unir fuerzas, Dr. Bronner’s y Patagonia están enviando un mensaje claro de que la sostenibilidad y la regeneración no son objetivos individuales, sino esfuerzos colectivos que requieren la participación activa de múltiples actores en la cadena de suministro. La iniciativa de Certificación Orgánica Regenerativa se convierte en un faro para otras empresas que deseen elevar sus estándares y comprometerse con prácticas más regenerativas.

Esta colaboración también destaca la importancia de la transparencia y la apertura en la industria. Al compartir sus conocimientos, recursos y aprendizajes, estas empresas líderes no solo elevan sus propias prácticas, sino que también contribuyen al avance general de la industria hacia un modelo más sostenible y regenerativo.

La Certificación Orgánica Regenerativa no solo se trata de certificar productos, sino de promover un enfoque holístico para la producción y el consumo. Al hacerlo, Dr. Bronner’s y Patagonia están fomentando un cambio cultural y empresarial que reconoce la interconexión de la salud ambiental, social y económica.


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