El huracán Irma ya ha rebajado su categoría a tormenta tropical después de su paso por Florida (Estados Unidos), aunque sus daños tardarán semanas o meses en subsanarse. Pero este no este es solo uno de los huracanes que ha azotado las costas caribeñas durante septiembre.

Katia llegó con mucha fuerza —se le consideraba un huracán de categoría 2—, pero al tocar tierra no tardó en debilitarse convirtiéndose en huracán de categoría 1. Este fenómeno lo tuvo que sufrir la zona oriental del estado mexicano de Veracruz. Por suerte, no tardó mucho en degradarse a tormenta tropical hasta su total desaparición. Tanto Katia como Irma llegaron a las costas casi a la vez, uno poco después que el otro.

Si dos huracanes en la misma semana parece algo fortuito, tenemos que sumarle otro más, el huracán José. El pasado fin de semana, no tardó mucho el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos en catalogarlo de categoría 4. Tomaba de nuevo dirección a las costas de Estados Unidos, pero antes de llegar, se degradó a categoría 1 y, ahora, parece que solo se moverá en torno a las Bahamas y las islas Bermudas. Vemos que han azotado el Caribe tres huracanes en muy poco tiempo.

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Tan solo han pasado dos semanas desde que el huracán Harvey llegara a territorio de Estados Unidos con categoría 4, y causara miles de daños materiales. No olvidemos que acabó con la vida de muchas personas en el estado de Texas. Este, sumado a los tres últimos, convierte a esta temporada de huracanes en una de las más activas y destructivas de los últimos doce años.

¿Es normal el número de huracanes ocasionados este año?

No es algo inesperado. Parece que el cambio climático empieza a hacer estragos. John Morales, jefe de Meteorología de la cadena NBC en Miami, comentó en una entrevista a la BBC que la cantidad de huracanes no es algo muy  normal. El año 2017 está afectado por el fenómeno del Niño, un fenómeno climático relacionado con el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial, el cual se manifiesta erráticamente cíclico. Esto significa que tienden a aumentar los ciclones del Pacífico y se disminuyen los del Atlántico.

La acción que produce este fenómeno es elevar las corrientes de aire cálido a las capas altas de la atmósfera. Como resultado, tapan la “cabeza” de los huracanes. De esta forma, el Niño impide que los huracanes cobren la fuerza que ha tenido Irma y, sobre todo, evita los daños catastróficos a su paso (de ahí la diferencia entre Harvey y los tres fenómenos atmosféricos de los que hablamos).

El cambio climático empieza a enseñar sus garras irreversibles en forma de huracanes

Al margen de este fenómeno, hay otros puntos claves relacionados con el cambio climático. Ejemplo de ello es la temperatura del agua del mar.

Para que un ciclón tome la categoría de huracán necesita de la humedad que le proporciona el mar para nutrirse. Por lo que, al aumentar la temperatura, el agua se vuelve más cálida y se evapora con más facilidad, traduciéndose en un aumento de la humedad. La comunidad científica no ha llegado a un consenso definitivo para establecer la conexión directa entre el calentamiento global y estos fenómenos, pero se habla de que en un mundo más caliente habrá menos huracanes, pero los que se produzcan serán mucho más potentes.

¿Crees que es coincidencia?

Artículo original: BBC Mundo


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