Un holandés limpia un río en cinco semanas e inspira a gente de todo el mundo para hacer lo mismo

Somos grandes aficionados de las prácticas colaborativas como el plogging para limpiar zonas de basura y de de plásticos. Pero hoy os contaremos la historia de un ciudadano particular que no necesitó nada más para cambiar su barrio.

“El activista no es quien dice que el río está sucio. El activista es quien limpia el río”.

Tommy Kleyn, un holandés de 38 años, se cansó de ver diariamente un tramo de río en Rotterdam sucio y lleno de basura. Por ello, se planteó  generar un gran cambio con una acción muy simple: Tommy decidió actuar positivamente y empezó a recoger él mismo esa basura que le molestaba. El resultado podéis verlo vosotros mismos.

«Todos los días me levantaba media hora más temprano e iba limpiando la orilla del río durante 30 minutos».

El estado del río antes de la acción de Tommy

Publicó en Facebook las fotos que sacóy, poco a poco, logró que sus amigos se unieran a la causa. Al sumarse sus conocidos y los vecinos de la zona, la iniciativa empezó a ganar popularidad y limpiaron el río en solamente cinco semanas.  

La iniciativa se transformó posteriormente en Project Schone Schie, una plataforma que invita a más voluntarios, de todo el mundo, a unirse para mantener limpios aquellos lugares que estén llenos de basura. El objetivo: un planeta con menos basura para las futuras generaciones.

A continuación puedes ver un vídeo de esta genial e inspiradora acción:

Esta historia es muy similar a la de Marino Morikawa, un científico peruano-japonés radicado en Japón, cuya infancia está vinculada al distrito peruano de Chancay, junto al humedal El Cascajo, donde iba con su padre a pescar y a nadar con sus amigos. Este hermoso humedal se convirtió con el tiempo en una zona contaminada por la acción del ser humano y por la aparición de una especie de lechuga acuática que hizo desaparecer la flora y fauna del lugar.

Marino decidió volver al humedal de su infancia para aplicar sus conocimientos en química y nanotecnología y rescatar El Cascajo. Con el apoyo de la comunidad logró descontaminar el humedal en dos semanas y recuperar la salud de este ecosistema. Más de 70 aves y peces volvieron a aparecer y, ahora, los residentes de la zona sí cuidan su humedal. Su próximo desafío es recuperar el lago Titicaca y el río Chira (ubicado al sur de Ecuador y al norte de Perú) junto a una ONG peruana.

 «Las leyes ambientales y las autoridades, sean del sector público o privado, antes de poner mano dura o penalidades, deben empezar por ellos mismos y generar conciencia en la población, desde la crianza de sus hijos», dice Morikawa.

Morikawa deja claro qué le inspira a hacer lo que hace: «Desde pequeño tuve la dicha de que mi padre me llevara a la playa, a las montañas y siempre me decía: antes de pisar la tierra de la Pachamama, primero salúdala. Eso es algo que hasta el día de hoy hago en cada trabajo o visita que tengo que hacer. El agradecimiento para todo».

En el siguiente vídeo se puede observar el excelente trabajo de Marino Morikawa:

¿Qué te parecieron estas iniciativas? ¿Hay alguna similar en tu país? ¡Manos a la obra amigos! 

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