Esta mujer no ha generado ningún tipo de basura en 2 años, ¡descubre la vida Zero Waste!

¿Crees que es posible vivir sin generar ningún tipo de basura? Lauren Singer descubrió la iniciativa Zero Waste Life y nos demuestra su viabilidad. Cada vez son más los adeptos a esta filosofía de vida, ¿te animas a descubrirla?

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En la fotografía superior puedes observar toda la cantidad de residuos que Lauren Singer generó en 3 años. Increíble, ¿verdad? En el vídeo que encontrarás en este artículo nos cuenta cómo logró reducir hasta níveles mínimos la cantidad de residuos que genera en su vida diaria.

Fuente: Charla TEDx Teen

*Puedes activar los subtítulos en español (autogenerados por Youtube) clicando en la ruedecita de la parte inferior derecha y seleccionando la opción “Autotranslate” y luego buscar “Spanish” en “Subtitles/CC”

Lauren se graduó en Estudios Ambientales por la Universidad de Nueva York y es ex Directora de Sostenibilidad en el Departamento de Protección Ambiental de Nueva York. Además, es autora del blog de Basura Cero, Trash is for Tossers, y fundadora de una empresa de productos de limpieza orgánicos.

Una vida sin residuos

Tras la exitosa experiencia de la familia Johnson y sus firmes creencias ecológicas, Lauren decidió llevar a cabo el experimento de vivir sin utilizar ningún tipo de plástico.

Un día, al salir de la universidad donde cursaba sus estudios en Medio Ambiente, se dio cuenta de la cantidad de recipientes de plástico que tenía en el frigo y, buscando información en internet, descubrió la filosofía Zero Waste Life y decidió ponerse en marcha. Al fin y al cabo, si una familia de cuatro miembros podía, ella no iba a ser una excepción.

Poco a poco ha ido cambiando su estilo de vida: usando bolsas de tela, no comprando comida envasada, utilizando ropa de segunda mano, fabricando los productos de limpieza, de cuidado personal y cosmética, y un sinfín de gestos ecológicos que han conseguido un resultado increíble.

Empezó prescindiendo de los envases de plástico y comprando alimentos en tiendas que venden a granel, pero tiene un montón de trucos que podéis aplicar vosotros en casa si queréis uniros a este estilo de vida.

Lauren afirma que ahora ahorra mucho dinero, tiene mejor salud y es mucho más feliz.

Salvar el planeta… es salvar la humanidad

Según el informe Planeta Vivo de WWF, actualmente los seres humanos consumen el equivalente a un planeta y medio cada año. Cuando la población logre estabilizarse al final del siglo un total de 2,8 planetas Tierra serán necesarios para mantener el ritmo de consumo si todo sigue igual.

Dos factores deben ser considerados para que se pueda entender el impacto de la humanidad sobre el ecosistema global. El primero es la población, cuanto más gente hay mayor es el impacto colectivo, y el segundo es el consumo por cápita, ya que a medida que éste sube el planeta se aleja de la sostenibilidad. Por ejemplo, si cada persona consumiese al mismo nivel que un norteamericano de clase media la sociedad necesitaría de 4,5 planetas para satisfacer el consumo requerido.

Global Population Speak Out, una plataforma para la sensibilización ambiental, ha compilado y representado en un libro los daños resultado de la superpoblación en un libro. Las imágenes representan la forma en que hemos estado explotando la Tierra para cumplir con nuestros requisitos y este libro da una idea de las tragedias sociales que nos serán posible contemplar debido a la explosión demográfica. El libro se titula: El desarrollo excesivo, la superpoblación, el sobreimpulso. El libro cuenta con imágenes que tienen un fuerte significado y muestra cómo la superpoblación y el consumo están dañando irreversiblemente el medio ambiente y las advertencias de famosos ambientalistas, científicos, etc. Puedes ver el libro online o comprarlo en papel en Amazon.

Albatros muerto por la ingestión excesiva de plástico en Islas Midway (Pacífico Norte)
Albatros muerto por la ingestión excesiva de plástico en Islas Midway (Pacífico Norte)

Legislación antiplásticos

El primer país del mundo que prohibió el uso de bolsas de plástico fue Bangladesh. Bangladesh prohibió las bolsas de plástico delgadas tras darse cuenta que bloquearon los sistemas de drenaje de agua durante unas devastadoras inundaciones. Desde entonces otros gobiernos como el de Gabón, Rwuanda, China, Taiwán y Macedonia le siguieron los pasos. En Estados Unidos, este tipo de prohibición tiene lugar a nivel de ciudad y de estado, siendo California el primer estado que prohibió el uso de bolsas de plástico en el país en el año 2014.

Además de Senegal, que ya intentó aprobar legislaciones similares en 2002 y 2006, otros países de la zona también prohíben el uso de las bolsas de plástico, entre ellos Mali, Mauritania, Togo, Costa de Marfil, Burkina Faso, Guinea Bissau y Níger.

Otros países que otorgan multas e impuestos y prohíben la entrega de bolsas de plástico en el comercio son Dinamarca, Francia, Suiza, Estados Unidos (San Francisco, San José, Long Beach, California, etc.), Australia, Irlanda, Inglaterra, Canadá, Israel, Singapur, entre otros.

¿Os animáis a intentarlo?

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“Soy #ecologista pero no compro productos sostenibles. Me gusta cuidarme pero compro comida basura. Estoy en contra de la esclavitud pero tengo producto realizados en condiciones infrahumanas” ¿Eres de los que aún piensa así? Cuando compramos algo, estamos dando nuestro apoyo e inversión indirecta de un tipo de mundo concreto. Somos financiadores de todas esas prácticas que nos aterran o aquellas que hacen de este mundo un lugar mejor para todos. Cada artículo que hay en nuestras casas, en nuestro cuerpo o en nuestras vidas, es una apuesta no sólo estética o económica. Es una apuesta por un estilo de vida y sociedad. Es nuestra cara de presentación al mundo pero también, nuestra forma de moldear el mundo. Ya hay varias universidades de todo el mundo que estudian este curioso fenómeno. ¿Qué nos frena para tener una vida más acorde con nuestros ideales? ¿Qué nos impide unirnos para construir un mundo más justo para todos? ¿Por qué no valoramos aquellos productos que realmente están cargados de ética, estética y valor? Hay  nuevas iniciativas que enriquecen las alternativas consumistas como la economía colaborativa, en la que compartir es la base, o la Economía del #BienComún, que traza unas reglas económicas que ponen el beneficio social en el foco. A esto tenemos que unirle por supuesto el consumo local y lo próximo también se ha convertido en uno de los principales criterios del ocio y del consumo responsable. Aplicar criterios como cercanía, pequeña escala, tiendas de barrio, durabilidad, fácil reparación, segunda mano, alimentos ecológicos y de temporada, cooperativas de empleo, finanzas éticas. Y también, por #ética, no comprar ciertas marcas, ciertos productos. Consumir menos; consumir mejor. #elcambioerestu @bioshopelcambio @naturamlg

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