La agricultura industrial es, hoy por hoy, aún necesaria para satisfacer la demanda de producción de alimentos. Muchos afirman que es imposible que otros tipos de cultivos, como la agricultura ecológica u orgánica, lleguen por sí solos a cubrir la demanda alimentaria global, aunque sí pueden ser parte de la solución. Los críticos de la agricultura orgánica suelen argumentar que es difícil escalarla más allá de lo local, y que llegue a satisfacer demandas que precisan de un alta capacidad de producción de alimentos, y con ello la necesidad de un cultivo intensivo.

Pues bien, hoy queremos presentaros una iniciativa que va mucho más allá de lo local. Dos países han hecho públicas sus intenciones de convertirse en 100% orgánicos: Bután y Dinamarca. En el año 2012 Bután se convirtió en el primer país en anunciar su intención de convertirse en orgánico.

En el año 2012 Bután se convirtió en el primer país en anunciar su intención de convertirse en orgánico.

En el año 2012 Bután se convirtió en el primer país en anunciar su intención de convertirse en orgánico.

Pema Gyamtho, Ministro de Agricultura y Medio Ambiente de Bután, anunció en el año 2012 un plan ambicioso para hacer la producción de alimento 100% orgánica antes de 2020.

El caso de Bután es particularmente retante porque en este pequeño país, con poco más de 750 mil personas, el 79% de la población se dedica a la agricultura, lo que significa que lograr el objetivo de agricultura 100% orgánica es un reto considerable. Además, un estudio en 2006 descubrió que más del 85% del arroz producido en el país se consume en casa.

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Casi el 8 por ciento de todos los alimentos vendidos en Dinamarca son orgánicos, el porcentaje más alto de Europa.

Pero la competición para ser el primero en ganar la carrera de lo orgánico parece férrea. Dinamarca anunció el pasado mes de enero de 2015 su plan para pasar por delante de Bután y convertirse en el primer país 100% orgánico a nivel mundial. Para acometer este objetivo este país centroeuropeo, de poco más de 5.7 millones de habitantes, está trabajando duro en la reconversión de cultivos tradicionales a orgánicos y estimulando el aumento del consumo de los productos orgánicos.

Los consumidores daneses son los más pro-orgánicos del mundo, según Organic Denmark, una asociación de empresas, agricultores orgánicos y consumidores. Casi el 8 por ciento de todos los alimentos vendidos en Dinamarca son orgánicos, el porcentaje más alto de Europa. Y la exportación orgánica danesa ha aumentado más de un 200 por ciento desde el año 2007.

¿Cómo logrará Dinamarca ser 100% orgánico?

El gobierno danés publicó el Økologiplan Danmark, un plan con un total de 67 puntos, que se convirte en el instrumento básico para lograr la transición orgánica. Su objetivo es duplicar la cantidad de cultivos orgánicos para el año 2020 en relación al 2007. Para lograrlo el gobierno realizará una inversión inicial de 60.8 millones de dólares en forma subsidios y apoyo a los productores orgánicos. Esta cantidad servirá de incentivo para el desarrollo de métodos y tecnologías en aquellos productores que quieran convertir sus tierras de cultivo convencional en tierras de producción orgánica y biodinámica.

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En todas las instituciones públicas estatales de Dinamarca sólo se servirán alimentos de origen orgánico.

Por otro lado el gobierno danés pretende aumentar la demanda de consumo orgánico, por lo que en todas las instituciones públicas estatales (guarderías, escuelas, institutos, hospitales y cafeterías estatales) sólo se servirán alimentos de origen orgánico. Esto equivale a alrededor de 800.000 comidas, sin duda un impacto importante, que se estima será del 60% de la cosecha orgánica obtenida.

Además el gobierno prevé realizar más acciones como:

  • Invertir 3.3 millones de euros en la promoción de la venta de alimentos orgánicos en el mercado doméstico.
  • Simplificar la legislación relacionada con la agricultura orgánica.
  • Establecer como requisito el cultivo orgánico en las tierras de carácter público y subsidiando la conversión de cultivos convencionales a orgánicos.
  • Invirtir cerca de 8 millones de euros para ayudar a las instituciones públicas a consumir más productos orgánicos.
  • Reformar del sistema educativo para aumentar la concienciación a los alumnos sobre aspectos como la nutrición, la alimentación saludable y la agricultura orgánica.

Los 5 pilares de la alimentación orgánica danesa

Tal y como informa Ecoticias, si Dinamarca pretende realizar un cambio de paradigma de este nivel es por cinco motivos:

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Los daneses tienen plena conciencia de los beneficios de la agricultura orgánica para su propia salud personal, la de sus hijos, y del beneficio que supone para los trabajadores agrícolas y para el futuro de su país y del planeta.

Beneficios: la población danesa tiene plena conciencia de los beneficios que conlleva la agricultura orgánica, para su propia salud personal y la de sus hijos, además del beneficio que supone para los trabajadores agrícolas y para el futuro de su país y del planeta. No les importa pagar más por consumir este tipo de productos, siendo conscientes que con el tiempo los costes caerán y eventualmente su precio.

Equidad: los daneses creen que si ellos pueden consumir alimentos de origen orgánico el resto del mundo  también. Todos deberían tener las mismas oportunidades que ellos.

Respeto: en Dinamarca se apuesta por un modelo de agricultura a pequeña escala, con abastecimiento local y sin pesticidas, ya que es la mejor vía para producir alimentos preservando el entorno.

Protección: los daneses están convencidos de que la mayoría de los pesticidas son tóxicos y pueden contribuir al desarrollo de enfermedades, afectando seriamente la salud de los recién nacidos, por tanto, lo mejor es evitar su uso.

Supremacía del sabor: en Dinamarca hay un gran aprecio por el buen sabor y su población disfruta del sabor natural de la comida, sin aditivos, ni colorantes, ni químicos añadidos. Están convencidos de que cuanto más orgánico sea el alimento más y mejores nutrientes aportará.

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El proyecto “Agro Food Park” está diseñado para mejorar la cooperación entre los investigadores y las empresas, y para aumentar el rendimiento agrícola en un entorno urbano denso. Foto: William McDonough + Partners y GXN

El nuevo “Silicon Valley de la agricultura”, cerca de Aarhus

Dentro de los esfuerzos que Dinamarca está haciendo para desarrollar la agricultura orgánica se encuentran enormes inversiones en el ámbito de la agricultura urbana, involucrando a arquitectos y diseñadores con enfoques integrales y ecológicos para el cultivo de alimentos, convirtiéndolo en una especie de Smart city de la agricultura.

El portal inhabitat informa que los despachos William McDonough + Partners y GXN, junto con 3XN Architects, junto con BCVA y Urland, colaboraron en el pasado en el desarrollo de un plan maestro para la construcción del Parque Agroalimentario (“Agro Food Park” o AFP), un hub de la innovación agrícola cerca de la ciudad de Aarhus. El actual AFPinaugurado en el año 2009 y con una extensión de 44.000 m2, con cerca de 1.000 empleados, crecerá en 280.000 m2 adicionales a lo largo de los próximos 30 años.

Se han identificado un total de cinco áreas para mejorar el AFP a través de la nueva expansión: materiales saludables, energía limpia, aumento en la biodiversidad, aire no contaminado y agua limpia.

El proyecto ha sido diseñado para mejorar la cooperación entre los investigadores y las empresas y mejorar su capacidad para aumentar el rendimiento agrícola en un entorno urbano denso, garantizando la seguridad alimentaria a largo plazo y todo ello sin deteriorar el medio ambiente.

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Al combinar el desarrollo urbano y agrícola en un concepto más amplio, el AFP persigue crear valor económico dentro de la infraestructura urbana y agrícola. Foto: William McDonough + Partners y GXN

El plan maestro se compone de tres elementos principales: el Césped, un espacio verde comunitario central, el Strip, la calle principal del AFP y las Plazas, que conectarán grupos de edificios, cada uno con identidades vecinales individuales.

Al combinar el desarrollo urbano y agrícola en un concepto más amplio, el AFP persigue crear valor económico dentro de la infraestructura urbana y agrícola.


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