Estas 10 ciudades compiten por ser las más sostenibles y ecológicas para sus vecinos

Zonas verdes. Emisiones cero. Energía renovable y limpia. Tasas de reciclaje por las nubes… Hay diez ciudades sostenibles que se están convirtiendo en el sueño de cualquier amante de la sustentabilidad.

Y no, no son las famosas urbes nórdicas, ni San Francisco, ni Berlín, ni Ámsterdam, aunque también.

Ciudades sostenibles, pero ¿cómo?

Hoy queremos hablaros de la otra cara de la sustentabilidad, de aquellas ciudades que luchan día a día por ser más ecológicas y más sostenibles para mejorar la vida de su población. Estas ciudades trabajan para convertirse en sistemas circulares en los que se recicle, se utilicen energías verdes y el tejido social y la forma de consumir se transformen.

Las 10 ciudades que nos sorprenden intentando ser más sostenibles para todos y todas

1. Auckland (Nueva Zelanda)

8.4000 personas de esta ciudad neozelandesa se han puesto manos a la obra para reducir su huella ecológica. La clave: alejar de los vertederos aquellos productos que aún puedan utilizarse.

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Cada vez más ciudades quieren ser sostenibles

En una ciudad de casi millón y medio de habitantes, más de 200 comunidades se han involucrado en el reciclaje de residuos y en la reutilización. Su política de centros de recuperación comunitaria no solo trata deshechos sanitarios, facilita la reutilización de materiales o vende bienes a precios asequibles, si no que es una fuente de creación de empleo a nivel local.

2. Austin (EE.UU.)

La capital texana está buscando algo revolucionario: quieren alargar la vida útil de todo para reducir los residuos. Con alrededor de 950.000 habitantes, en Austin quieren elevar la tasa de reciclaje del actual 42% al 90% antes de 2040. Para ello, cuentan con programas de intercambio de productos que ya no se necesitan, jornadas de reparación de objetos, talleres para aprender a arreglar aparatos electrónicos o ropa, y programas un directorio de locales de compra-venta de productos de segunda mano.

3. Barcelona (España)

Con 1,6 millones de habitantes, la capital catalana tiene un secreto guardado en la manga: la creación de islas peatonales dentro de la propia ciudad que estén completamente libres de coches. Tan ambiciosos son que tienen en mente aumentar las zonas peatonales del 15% al 62%. Como ya han demostrado otras muchas ciudades, reduciendo el tráfico rodado se mejorará la calidad del aire y para hacerlo posible, Barcelona está ampliando la red de autobuses y el carril bici.

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Barcelona no se quiere quedar atrás y, por eso, tiene un plan para ser una de las ciudades más sostenibles de España

4. Bruselas (Bélgica)

Bienestar social y cuidado del entorno son los dos pilares en los que descansa la sostenibilidad en Bruselas. Con 180.000 habitantes, la capital belga lucha contra la pobreza de su población recuperando todos los excedentes que los mayoristas no consiguen colocar y dándoselo a asociaciones que alimentan al 30% menos favorecido de la ciudad.

Además, la ciudad está diseñando un nuevo ecovecindario con bosques verticales que recogerán el agua de lluvia para reutilizarla para satisfacer parte de la demanda hídrica de la población.

5. Buenos Aires (Argentina)

Los cartoneros son clave en el futuro ecológico de la capital argentina. Tras la crisis de los noventa, estas personas que se dedican a recoger el cartón tirado por la ciudad y venderlo ocupan una parte central del entramado del reciclado, hasta tal punto que su figura ya se reconoce legalmente.

Más allá de los cartoneros, Buenos Aires, con 2,9 millones de habitantes, busca regenerar los asentamientos insalubres situados en las zonas metropolitanas del río Reconquista.

6. Christchurch (Nueva Zelanda)

Bombillas de bajo consumo en las calles, recogida de vegetales y fruta en zonas públicas, huertos urbanos… esta ciudad neozelandesa tiene muy claro cómo conseguir ser sostenible. La tercera urbe del país, con 360000 habitantes, promueve el uso de energías renovables (alrededor de 12000 hogares se caliente con energía verde en invierno) y la reducción de la huella ecológica de su población. Incluso tienen una iglesia que, después de un terremoto en 2011, fue reconstruída con la vidriera original y cartón.

7. Friburgo (Alemania)

Esta ciudad alemana tiene claro que el sol es un recurso que no tiene precio y, por eso, cuenta con más de 500 instalaciones fotovoltáicas. Ya hemos hablado con anterioridad del icónico barrio de Schlierberg, en Friburgo, que se alimenta exclusivamente del sol.

El barrio solar de Friburgo es todo un modelo a seguir. Imagen: Andrewglaser vía Wikimedia Commons

Con alrededor de 200.000 habitantes, Friburgo apunta a reducir el uso de energías fósiles, fomentar el uso de la bicicleta y ampliar su red de tranvías. Además, como ocurre en otras ciudades europeas, el casco antiguo está blindado de coches para minimizar el impacto medioambiental. Es más, esta ciudad alemana también fomenta el uso de productos de segunda mano y pretenden abaratar los alquileres con la construcción de un nuevo distrito con 12000 apartamentos.

8. Kigali (Ruanda)

La capital ruandesa intenta levantar cabeza con un macroplan de educación, sanidad, urbanización y equidad que pretende cambiar la ciudad de aquí a 2030. Con 1,1 millones de habitantes, Kigali se debate entre el predominio de los asentamientos chabolistas que ocupan el 60% de la urbe y un plan de limpieza de calles en el que, una vez al mes, participa hasta el presidente del país.

9. Liubliana (Eslovenia)

La capital eslovena tiene la clave para ser sostenible, y se basa en la reutilización: con briks elaboran papel higiénico o utilizan las especies invasoras para fabricar folios. Hasta el asfalto o señales de tráfico son aprovechables. ¡El plan de residuos cero de Liubliana es envidiable!

Además, el ayuntamiento es muy ambicioso: en 2020, dos tercios de la población se desplazará andando, en bicicleta o en transporte público.

10. Peterborough (Reino Unido)

La clave está en reutilizar, repensar, rediseñar, remanufacturar, reciclar, recuperar y reparar. Esa es la filosofía que sigue esta ciudad británica de alrededor de 185.000 habitantes. En ella, 16.000 hogares se abastecen de energía gracias a una maravillosa central que procesa el 90% de la basura que no se puede reciclar.

Además, en Peterborough no dejan de surgir proyectos como jardines públicos donde se celebran talleres y actividades ecológicas, neveras callejeras para dejar los excedentes y que las personas con menos recursos puedan utilizar o una iniciativa que pide a los negocios que permitan a la gente rellenar gratis sus botellas de agua.

La idea detrás del Ayuntamiento de esta ciudad es cambiar la forma de hacer las cosas y dejar atrás la cultura de “usar y tirar”.

¡A seguir el ejemplo! ¡Viva la sostenibilidad! Ningún paso que acerque a una ciudad a ser sostenible es pequeño.

Artículo original: El País

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