La cultura del césped es muy perjudicial para nuestro planeta. Para que os hagáis una idea: los americanos dedican una media de 70 horas al año a cortar el césped de sus jardines con máquinas de gasolina, para cumplir con el estándar de belleza.

Nos encanta presumir del verde de nuestro jardín aunque para ello hallamos tenido que verter litros de químicos que lo convierten en ecológicamente estéril.

Solo en los Estados Unidos hay 40 millones de acres (1 acre = 0,40 hectáreas) de césped, lo que es igual a la mitad de la tierra que reservamos para los cultivos más importantes, dedicados a una alfombra verde. Una proporción desorbitada de un cultivo muy reciente de una evolucionada hierba.

Nos encanta presumir de jardín verde, aunque suponga envenenarlo

¿Qué diferencia el césped de otras plantas?

La mayoría de las plantas crecen desde la parte superior, salvo los pastos que siempre crecen desde la base. Desde la perspectiva de la planta, esta era una gran estrategia de supervivencia para las plantas que sirven de alimento a los herbívoros y que eran golpeadas en el mismo punto cada pocos meses.

¿Qué problemas tiene el césped moderno?

Los propietarios de jardines los siegan dos o tres veces al mes. Esto engaña a la planta y provoca que la hierba haga crecer sus raíces hacia afuera, en lugar de hacia abajo. De esta forma, genera brotes más extensos con la esperanza de evitar el pastoreo excesivo de los herbívoros en este caso de la máquina cortacésped.

Por lo tanto, podemos afirmar que solo en los EE.UU. se invierte entre 47800 y 82000 millones de dólares para mantener la tala y el paisajismo de los jardines. Además, cuando repoblamos de césped en nuestro jardín lo atrapamos en su pubertad, demasiado joven para resembrar y corriendo a la desesperada para poder sobrevivir a una prematura siega.

Solo en los EE.UU. se invierte entre 47800 y 82000 millones de dólares para mantener los jardines

Césped, ¿sinónimo de la muerte de los ecosistemas?

Como curiosidad, cortamos por igual el césped que a nosotros mismos: 35000 personas, 4800 de las cuales niños, son tratadas anualmente por lesiones relacionadas con el cortacésped. Este dato asombroso concluye en amputación en 600 casos en jóvenes. La Royal Statistical Society incluso recalca el hecho de que casi ocho veces más estadounidenses son asesinados por cortacéspedes que por terroristas islámicos.

Sin embargo, hay una manera de mejorar la calidad del césped con el fin de reducir los riesgos, eliminar la fertilización y ralentizar su crecimiento: una mezcla de pastos nativos. Los monocultivos de césped nativo y no nativo y policultivos nativos dan un nuevo enfoque ecológico para la creación de césped sostenible.

¡Apuesta por los jardines sostenibles!

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