Por fin os podemos traer noticias realmente buenas. Noticias que pasan desapercibidas en muchos medios de comunicación, pero que merecen ser compartidas. Y lo merece porque han creado una central eléctrica capaz de capturar el CO2 y convertirlo en mineral sólido, lo que impide su liberación a la atmósfera. Una iniciativa pionera que se ha puesto en marcha en la planta geotérmica de Hellisheidi, en Islandia.

Quizás sea una de las mejores soluciones para cumplir uno de los mínimos de la Cumbre del Clima de París, que limita a un máximo de dos grados la subida de la temperatura para finales de siglo.

La nueva central eléctrica islandesa es un ejemplo a seguir para todos

“¿Por qué se reúne el G8? ¿Por qué ocho famosísimos jefes de estado, que podrían reunirse tranquilamente mediante videoconferencia, o encontrarse clandestinamente, se ponen en un escaparate, obligando a una ciudad entera a militarizarse? ¿Quizá porque son idiotas? No: porque son un anuncio. No están allí para decidir nada (podrían hacerlo perfectamente de otros modos), están allí para hacerse ver. Están allí como prueba testimonial”. —Alessandro Baricco.

El reto: eliminar la huella de carbono

Una de las empresas que participa en este proyecto es la suiza Climeworks, que lleva tiempo alertando a la ciudadanía de que no se alcanzará el objetivo si no se elimina el carbono. Por ello, ha captado tanto interés esta nueva tecnología utilizada en la nueva central islandesa que opera sin emisiones a la atmósfera y que captura directamente el dióxido de carbono para su almacenamiento geológico. Además,según Climeworks, es una alternativa segura, viable económicamente y escalable.

¿Cómo se consigue mineralizar el CO2?

Primero, estos módulos tecnológicos capturan el dióxido de carbono y el sulfuro de hidrógeno del propio ambiente. Después, estos son diluidos en agua y enviados a más de 700 metros de profundidad donde, gracias a las rocas basálticas del lugar, se produce un fenómeno por el que se transforman en un mineral sólido donde se almacenan permanentemente estos gases.

Así funciona la tecnología de Climeworks. En la imagen: la primera central negativa de carbono que captura el CO2 del aire

Aunque no lo parezca, este proceso se basa en un fenómeno natural que se acelera gracias a un filtro patentado por Climeworks. De esta forma podemos conseguir el proceso de mineralización natural de la tierra, que tardaría siglos, en menos de dos años. Esta planta está preparada para transformar 900 toneladas de CO2 al año.

Tras una década trabajando en el proyecto, la central CarbFix2 ya es una realidad gracias a la financiación de la Unión Europea a través de Horizonte 2020. Un avance que nos acerca al cambio y a la mejora de una tecnología que sigue necesitando mucho apoyo financiero. Extraer una tonelada de CO2 sale bastante caro: alrededor de 600 dólares.

Extraer una tonelada de CO2 cuesta alrededor de 600 dólares, por lo que este tipo de tecnología sigue necesitando mucho apoyo financiero

Aunque la primera central eléctrica con estas condiciones se haya inaugurado en Islandia, las empresas que han colaborado en el proyecto quieren aumentar el número de plantas existentes en el planeta. Tan solo necesitan encontrar formaciones rocosas similares para llevarlo a cabo.

Detrás de este proyecto hay un gran objetivo: capturar del 1% de las emisiones globales de CO2 en 2025. ¿Acaso no es un reto que merece ser compartido?


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