Georgia es un país pequeño y montañoso, atravesado por la cordillera del Cáucaso. Entre sus valles y rocas encontramos uno de los rincones más curiosos del mundo. Alejado del ruido de las ciudades y lejos del avance de la modernidad sobrevive un solitario monje, Maxime Qavtaradze, de 63 años.

Es un monje normal que repasa las Sagradas Escrituras, que realiza varios rezos diarios y que procura que las imágenes religiosas no se llenen de polvo. Su casa está junto a una pequeña iglesia de la que él mismo se encarga. Vive solo, pero él se siente acompañado. Además, es famoso en su país. Es el monje del Katskhi Pillar, la solitaria roca de 40 metros de altura que sobresale por encima del bosque de Chiatura.Maxime no es un monje cualquiera. Podríamos decir que está mucho más cerca del cielo que los demás fieles.

¿Qué le hace tan especial? ¿Por qué es tan conocido? ¿Por qué nos interesa su historia?

Ocurre que Maxime vive solo y se encarga de una pequeña iglesia, pero lo hace en lo alto del Katskhi Pillar. Es decir, vive en lo alto de esta curiosa roca de Georgia.

Esa iglesia que cuida lleva varios siglos en la rocosa cima del Katskhi Pillar, pero no se sabe con certeza cuándo fue construida ni quién lo hizo (¡ni cómo!). Se cree que fue instalada en esta inusual localización alrededor de los siglos IX o X. Es un templo que sigue la fe católica ortodoxa georgiana y que, en las últimas dos décadas, ha sido liderada por Maxime, su único visitante.

La iglesia de Katskhi venera a Máximo el Confesor, el famoso teólogo que sufrió las consecuencias de propagar la fe cristiana: le cortaron la mano derecha para que no pudiera escribir y la lengua para que no pudiera hablar. En la actualidad, Maxime recuerda a su patrón entre libros y reflexiones que nadie escucha. Él no lo necesita: tiene la fe.

Pero de la fe no se come. Por ello, a lo alto de la roca se puede llegar desde una escalera de metal que no ofrece mucha seguridad y también mediante un sistema de cadenas que permite subir y bajar objetos de gran tamaño, como cajas con comida, medicinas o ropa. Lo cierto es que Maxime no recibe muchas visitas, pero nunca viene mal tener un medio de comunicación física con el mundo de la superficie terrestre.Solo hay algo que no puede subir hasta lo alto de la roca de Katskhi: mujeres. La conservadora fe ortodoxa prefiere que estas se queden fuera de lo que la población local llama el “pilar de la vida”. Así que no se les permite acceder a través de esa destartalada escalera oxidada.

Esta iglesia fue abandonada en el S. XIII y, desde entonces hasta el S. XX, no parece que nadie volviera a escalar su desnuda pared. Fue en 1944 cuando un grupo de montañeros realizó la primera expedición documentada.

Desde 1995, la pequeña ermita ha vuelto a tener actividad religiosa, pero apenas dos vecinos suben a escuchar los sermones de Maxime. El resto del tiempo, este monje vive en soledad, acompañado únicamente por el sonido del silencio y la belleza del paisaje.


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