El mandato de Donald Trump está siendo de lo más entretenido para los amantes de la comunicación política. Solo él consigue hacer efectivos discursos que, en principio, para cualquier ciudadano sensato, deberían resultar desmesurados y excesivos. Una metedura de pata tras otra que lejos de debilitarlo ha creado un grupo de fanáticos a su alrededor. La última se produjo el pasado mes de noviembre. En pleno discurso de bienvenida a un grupo de nativos americanos a la Casa Blanca, con motivo de su participación en la Segunda Guerra Mundial, el presidente Donald Trump mencionó a Pocahontas. Sí, has leído bien, a Pocahontas.

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Podría tratarse de un símil con la hija de un jefe indígena del siglo XVII, cuya figura Disney inmortalizó en una película de dibujos animados, pero ni siquiera eso. A lo que realmente estaba haciendo alusión Trump era al mote despectivo que utilizan cuando hablan de la senadora demócrata Elizabeth Warren.

Estas fueron sus palabras: “Ustedes son gente muy, muy especial. Estuvieron aquí mucho antes de que ninguno de nosotros estuviéramos aquí (…) Aunque tenemos una representante en el Congreso que dice que sus ancestros estuvieron aquí hace mucho tiempo. La llaman Pocahontas”, agregó el presidente al referirse a Warren ante tres miembros de la tribu Navajo.

La senadora Warren no tardó en responderle durante una entrevista en el canal de noticias estadounidense MSNBC: “Es tan desafortunado que el presidente de Estados Unidos no pueda presidir una ceremonia para honrar a estos héroes sin soltar un insulto racista“.

La senadora Warren no tardó en contestar al insulto racista de Trump

La cosa no quedó ahí: la actual portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, salió en defensa del presidente ridiculizando las palabras de Warren.

“Creo que lo que la mayoría de la gente considera ofensivo es que la senadora Warren mienta sobre sus orígenes para avanzar en su carrera”, dijo.

Lo que a priori era un acto de recibimiento a un grupo de nativos americanos, que también son veteranos de la Segunda Guerra Mundial, acabó con un polémico comentario que ha dado la vuelta al mundo. Además, tenemos que añadir otro grave error del presidente: recibió a los veteranos frente a un retrato del expresidente estadounidense Andrew Jackson (1829-1837), conocido por la poca simpatía hacia los indígenas estadounidenses, ya que en el siglo XIX autorizó la confiscación de sus tierras y el reasentamiento de las tribus.

¿Qué opinas de su estrategia comunicativa de despreciar a los más débiles para ganarse las “risas” y “admiración” de sus votantes?


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