Esta fue Nueva Moscú, el intento ruso de colonizar África

Rusia llegó tarde a la colonización occidental del continente africano, pero no por ello dejó de intentarlo. El proyecto de Nueva Moscú”nos deja una de las anécdotas más curiosas del proceso de colonización africana.

Entre 1884 y 1885 se celebró la Conferencia de Berlín promovida por el Rey de Bélgica Leopoldo II y organizada por el canciller alemán Otto Von Bismarck con el objetivo de evitar posibles conflictos entre los países europeos que establecían sus colonias en África. En esta conferencia se pactó la división colonial del continente, dejando solo dos países soberanos: Etiopía y Liberia, este último bajo la protección estadounidense.

El reparto territorial al que las metrópolis sometieron al enorme continente dejó fuera a la Rusia imperial, derrotada tres décadas antes en la Guerra de Crimea y con la que las principales potencias europeas mantenían una relación de desconfianza. Como cabía esperar, las autoridades rusas buscaron una fórmula para tener presencia y territorio en África, y el Imperio de Abisinia parecía el destino perfecto al tener como religión oficial el cristianismo oriental. Bajo la bandera del zar Alejandro III, se reclutó a un grupo de 165 colonos con el cosaco Nikolái Achínov a la cabeza.

Achínov en la portada del magazine francés “Journal des Voyages” en 1888

Bajo la promesa de que el sultán de Tadjoura les prestaría unas tierras, los colonos rusos se establecieron en la costa del actual Yibuti. Aunque su presencia no era rechazada por los pobladores de la región, tras algunos capítulos de robos y violencia de los rusos contra las tribus vecinas, Achínov se vio obligado a compensar al sultán y prometer protección a su pueblo. Esto alarmó a los franceses, que reclamaban para sí estos territorios en virtud de los acuerdos alcanzados en Berlín.

Para evitar un conflicto con los franceses, mucho más numerosos y preparados en la región, Achínov decidió trasladar el asentamiento a Sagallo o Somalia Rusa, también en la actual Yibuti pero más lejos del ámbito de influencia francesa. Allí fundaron un sencillo asentamiento que llamaron Nueva Moscú y adoptaron una bandera rusa con una cruz de San Andrés amarilla como estandarte.

Bandera de la colonia rusa de Nueva Moscú o Sagallo

Pese a los intentos de no entrar en conflicto con los franceses, las noticias de la nueva colonia rusa llegaron a París, cuyo gobierno pidió explicaciones a Moscú por el asentamiento de cosacos en territorio francés. El zar, que estaba negociando un préstamo a su gobierno con un banco francés, se desentendió totalmente de su expedición y negó que Achínov fuera un enviado oficial del Imperio Ruso.

Apenas dos semanas después de la creación de Nueva Moscú, varios cañoneros franceses se presentaron junto a su costa cargados de tropas y exigiendo que todos los colonos se embarcasen y fuesen devueltos a Rusia. Achínov se negó y los franceses abrieron fuego, ocasionando 8 muertos y 22 heridos. Los supervivientes fueron embarcados y deportados a Rusia.

Representación gráfico de la colonia rusa de “Nueva Moscú”

A Achínov no le fue mucho mejor a su regreso a Rusia. Se le acusó de piratería y desobediencia al zar y fue encarcelado. Un par de años más tarde, Achínov regresó a Abisinia y el gobierno del zar prohibía toda mención en la prensa a este episodio.

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