El escritor Johann Wolfgang Goethe, nacido en el siglo XIX, es uno de los autores alemanes más universales. En su juventud formó parte del movimiento “Sturm und Drang”, movimiento que influyó a los autores y artistas románticos posteriores porque defendía por encima de la razón la vida interna de las personas.

Goethe fue consejero del principado de Weimar, gran centro cultural de Europa en la época del autor y más tarde ministro, pero decepcionado por la experiencia, se fue a Italia y luego se dedicó sólo a actividades culturales. Fue un hombre muy activo y prolífico, como gestor cultural y escritor, un hombre de mundo en el que su gran experiencia y madurez lo llevó a escribir “Fausto”, donde muestra hasta dónde pueden llegar los límites de la curiosidad humana. Trece años antes escribió su novela educativa, “Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister”.

Habitación de la casa de Goethe. Fuente: nightelves (Pixabay)

Habitación de la casa de Goethe. Fuente: nightelves (Pixabay)

Goethe era un humanista total, había escrito sobre ciencia, arte y filosofía y escribió teatro, poesía, novela y ensayo. Era un hombre religioso fuertemente influenciado por el panteísmo, en el cual, la espiritualidad y la buena conducta eran muy importantes.

“A veces nuestro destino se asemeja a un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será”.

Esta frase del autor nos da una visión de la vida muy optimista que se refleja en la obra Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, en el que Goethe pone el destino como algo irrefrenable para cada uno, donde en él se guarda el camino a seguir hacía un final feliz, si se busca el camino adecuado. Cada uno tiene su destino, pero hay que encontrarlo en nosotros mismos con la experiencia y el aprendizaje constante de la vida y de las personas.

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Aunque a veces el camino nos lleve por momentos frágiles, si hacemos lo correcto, saldremos adelante. Búsqueda, constancia, reflexión, comprensión, humildad, generosidad, son algunas de las virtudes de este camino a seguir. Asimismo, siguiendo esta línea, deberíamos tener en cuenta a menudo, la frase recogida en este libro:

“Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil.”

Otras frases surgidas de este libro, y que yo hoz traduzco al castellano, son las siguientes frases para seguir reflexionando sobre este camino adecuado:

“Cuando el corazón es bueno, todo puede corregirse.”

Así que si somos honestos podremos evolucionar aprendiendo cada día más.

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“Un entendimiento mediocre pero bien orientado puede redundar más en la satisfacción del otro que no un genio caótico y en bruto”

Esta frase como las anteriores se refiere al protagonista del libro, Wilhelm, un joven que quiere dedicarse al Arte y que por ello debe enriquecerse y pulirse y que tanto podemos aplicar en cualquier profesión, ¡hay que hacer las cosas bien!

“Es fácil de perjudicar a las personas con representaciones mediocres y carentes de decoro; pero si uno sabe mostrarlas de manera interesante aquello que es adecuado y sensato, seguro que se cogerán a ello”.

Esta frase nos hace referencia a la Cultura de Masas que podríamos decir que ha existido casi siempre pero que se extendió con el capitalismo. Es decir, que se produce mucho Arte pero no todo es el adecuado y aquellos que podrían desarrollarlo deben tener en cuenta en el cómo lo muestran, aunque no siempre tenga éxito, ¡hay que intentarlo!

“No se vuelve uno más pobre por el hecho de reducir sus recursos domésticos”

A veces con poco se puede hacer mucho utilizando la imaginación, ¿me equivoco?

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Y ahora os dejo a vuestra libre reflexión las siguientes frases también sacadas del mismo libro sobre el camino vital:

“Oh, las innecesarias trabas de la moral, innecesarias ya que la natura nos conforma a su forma amorosa para a todo aquello que debemos ser; ¡Oh, los extraños requerimientos de la sociedad burguesa!

“Su vida es un perpetuo buscar y no encontrar, pero no es una búsqueda vacía, si no, una búsqueda hecha de solicitud y bonhomía, y por ello lo admiro”.

Para acabar os dejo con la imagen (en portada) de la figura de Goethe reflexionando, de la mano del artista Tischbein con el título “Goethe a la campaña romana” del año 1786.


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