Un sobre, una carta y tus propias palabras sigue siendo la forma perfecta para enviar ese mensaje especial

En muhimu os hemos hablado de cartas históricas, desde Einstein a Nietzsche. Pero las cartas no son cosa del pasado. Quizás en un pasado era la única opción para comunicarse en la distancia pero actualmente las nuevas tecnologías parecen que han sustituido la necesidad de usar el papel. Sin embargo, es actualmente cuando las cartas tienen el papel más importante de sus historia ya que no son una necesidad pero sí, una elección. Una lección que realiza la persona que las escribe, de su puño y letra y luego las envía o entrega en un bonito sobre.

Ese gesto de dedicación y cuidado, ese recuerdo material, ese tacto del papel y del sobre nos ayudan a dar un matiz personal y especial al mensaje que queremos transmitir. Las opciones son múltiples: carta de amor a la persona de la que estamos enamorados, carta de agradecimiento a la persona que nos hizo tanto bien, carta de recuerdos compartidos, de reconocimiento, de orgullo, de pasión… Tantas opciones como tus sentimientos y tu imaginación te permitan porque las opciones de papel y sobres también han avanzado muchísimo. Páginas como paisdelosobres.es nos permiten tal variedad de opciones que nos lo ponen muy fácil para elegir el sobre adecuado para nuestro mensaje.

Y por si os falta inspiración para poder coger el lápiz o el bolígrafo y empezar a escribir, os dejamos la inspiradora historia de Almudena. Una paciente que quiso usar una de estas cartas para agradecer a quien la acompañó y cuidó en un momento muy delicado de su vida.

Almudena, que a sus 22 años (porque no es cuestión de edad usar el papel) quiso dar las gracias a Isabel Sánchez, una auxiliar de enfermería en un contexto profesional tan complicado como la UCI del Hospital Carlos Haya de Málaga (España). Y usó una carta para ello.

Ni el periodista del DiarioSur que recogió la noticia ni nosotros hemos encontrado mejores palabras que las de la propia Almudena para contar la importancia de la labor de esta enfermera.

Esta es la carta que Almudena le escribió y que hemos querido compartir para difundir la labor no sólo de esta mujer, sino de todos aquellos profesionales que aman su trabajo y que a través de él, hacen mejor la vida de otras personas:

“A MI QUERIDA ISA…

Mi querida Isa, quería tener un detalle más personal contigo. Algo que ya intuías, pues mi madre no podía guardar el secreto. Pero yo, realmente, quiero que sea un secreto a voces y que sepa todo el mundo lo afortunada que he sido al tenerte a mi lado.

He conocido a una Isa muy particular, una Isa que ha ido más allá de su labor. Tú me has cuidado, pero, además, te has preocupado por mí como lo haría mi madre.

Desde el silencio de aquella habitación, he comprobado cómo te preocupabas por mí con ese amor maternal y cómo me mirabas con otros ojos, consiguiendo así que me sintiese realmente especial.

Tú dirás o pensarás que esto es innecesario, que simplemente haces tu trabajo, pero estar enferma y pasar tantos días allí, a veces te desespera cuando sientes que estás mejor y eres consciente de ello.

Tantos días allí dieron para mucho… Cómo olvidar aquella mañana en la que te propusiste lavarme la cabeza. Me regalaste hasta una pasta de dientes y me tenías guardado un peine. Esos coleteros que me apañabas y con los que tomabas tu tiempo para ponerme guapa con esas trenzas y coletas que me hacías, Pero es que, además, me has aportado esa paz o tranquilidad, ese amor y hasta ese toque necesario de diversión y siempre, siempre con esa sonrisa y ese espíritu joven que desprendes. Eres una gran mujer, mi querida “mamá Isa”. Tu bondad innata habla por sí sola. Al igual que dejo escrito en la carta hacia todos, las cosas ocurren por algo y nuestro camino estaba destinado a cruzarse, quizá no en el mejor lugar del mundo, pero de alguna forma u otra, tenía que ocurrir. De eso estoy seguro.

Gracias y mil veces gracias por regalarme lo mejor de ti y por acompañarme en este camino.

Espero que algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse y así volver a ver tu entrañable sonrisa. Pero mientras llega, si algún día ha de llegar, quiero que sepas que ya formas parte de mí y que nunca te olvidaré mientras mi cabeza te recuerde y mi corazón siga latiendo, pues ya tienes un lugar en éste.

Te quiero y siempre te estaré agradecida,

Almudena”.

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