Actualizado el sábado, 6 diciembre, 2025
«El miedo hace que no se reaccione, el miedo hace que no se siga adelante».
Con estas palabras nos inspiraba y despertaba José Luis Sampedro en una intensa entrevista antes de dejarnos. Pero sus palabras siguen, ahora, más vigentes que nunca.
En los dos primeros minutos de este vídeo, José Luis Sampedro reflexiona —y nos hace reflexionar— sobre uno de los sentimientos más primarios del ser humano: el miedo. Aprovechamos estas fechas para pensar y evaluar lo que ha pasado.
Sin duda, el miedo ha estado más presente que nunca en este año que se va. El miedo a los otros, a lo diferente, a los resultados electorales, al terrorismo, a la ascensión de la extrema derecha, a la separación, a los refugiados, a morir ahogado en el mar, a la guerra, a tomar las calles de nuevo, al desempleo, a la precariedad… Toda reacción política y mediática ha estado movida, en mayor o menor medida, a este sentimiento que nos paraliza e imposibilita que veamos con claridad.
En una entrevista a El País en 2011, José Luís Sampedro definía este pánico que envuelve el mundo como «la inseguridad» y continuaba con un pensamiento muy interesante:
«Y, en cambio, la civilización o la cultura es la seguridad. La seguridad de que todo es inseguro. Porque todo depende de todo y no podemos controlarlo. Y la seguridad de que la muerte también es segura. Y de que no es lo contrario de la vida: la muerte es la compañera de la vida. El día que nacemos empezamos a morir y hay que saber disfrutarlo, saber vivirlo, porque hay mucho que hacer».
El miedo, muchas veces, impide que vivamos plena y libremente y, ya de paso, nos somete a ciertos mandatos —en muchas ocasiones políticos y económicos— que acatamos casi sin cuestionar.

La seguridad y la inseguridad van de la mano. Al igual que este año ha ido de la mano con el miedo. ¿Estamos renunciando a nuestra libertad —en todos los aspectos— por culpa del miedo? Muchos dirán que no, que somos miembros libres de Occidente, pero, como decía en Salvados Sampedro, «es más libre un librepensador dentro del calabozo que el guardia que lo custodia».
El miedo tiene poder porque organiza el futuro. Eso es, en esencia, lo que señalaba José Luis Sampedro cuando advertía que “nos gobiernan a través del miedo” en su conversación con Jordi Évole en Salvados, grabada en 2012 en plena crisis económica. LaSexta+1
La entrevista puede verse en la pieza original del programa en laSexta: “Entrevista a José Luis Sampedro” en Salvados. LaSexta
No hablaba solo de una emoción personal, sino de una estrategia política, económica y mediática que sigue marcando nuestro presente y condicionando lo que aceptaremos mañana. Un buen resumen de esa idea puede leerse en el artículo «El poder del miedo» – José Luís Sampedro en Salvados. Sureste Press
El miedo como herramienta de gobierno
En la entrevista, Sampedro explica que gobernar “a base de miedo” es muy eficaz: quien tiene miedo tiende a paralizarse, a no reaccionar ni avanzar. Sureste Press+1
No hace falta la violencia abierta si se consigue que la población interiorice el temor a perder:
- el trabajo
- los ahorros
- la seguridad física
- el estatus social
Ese miedo normalizado convierte los recortes de derechos, los ajustes laborales o la precariedad en algo “inevitable”. La gente no los apoya con entusiasmo, pero los soporta porque teme que la alternativa sea peor. Ahí está el verdadero poder del miedo: no en lo que se impone desde fuera, sino en lo que aceptamos desde dentro.
El papel de los medios: fabricar inseguridad
Sampedro subrayaba que ese miedo se alimenta a diario a través de los medios de comunicación: “el miedo nos lo están dando todos los días en los medios de comunicación”. Sureste Press
La lógica es clara:
- Se enfatizan amenazas constantes: crisis, delincuencia, conflicto, “enemigos” internos o externos.
- Se exagera la sensación de descontrol.
- Se ofrecen como únicas salidas las mismas políticas que refuerzan el miedo y la dependencia.
Las democracias actuales combinan miedo y manipulación. Lo que algunos analistas han descrito como una “dictadura de la manipulación” se basa menos en la represión abierta y más en moldear la opinión pública, presentando como elección libre lo que en realidad es un marco muy estrecho de opciones. Centro de Periódicos
El miedo actúa como pegamento: fija narrativas, desactiva la protesta y convierte en razonables decisiones que, en condiciones menos tensas, serían inaceptables.
Seguridad, inseguridad y sentido de la vida
En otras intervenciones públicas, Sampedro insistía en que la verdadera seguridad pasa por aceptar que todo es inseguro, incluida nuestra propia vida. Citas.in
Si asumimos que:
- no controlamos todos los factores
- somos vulnerables
- la muerte forma parte de la vida
entonces el miedo deja de ser un arma tan eficaz. La promesa de “seguridad total” se revela como lo que es: un argumento para que renunciemos a libertad, derechos y pensamiento crítico a cambio de una tranquilidad imposible.
Esta reflexión enlaza con otra línea central de su pensamiento: una economía dominada por el dinero y el beneficio rápido genera más miedo que bienestar, porque nos hace depender de variables que nunca están garantizadas. Citas.in+1
Por qué esta reflexión define el futuro
La idea de Sampedro no es solo un diagnóstico del presente; es un guion de lo que está en juego en las próximas décadas.
- Política y libertades
El miedo al terrorismo, a la migración, a la inseguridad o a la inestabilidad económica puede usarse para justificar leyes de excepción, vigilancia masiva o recortes de derechos civiles. Cada vez que aceptamos “un poco menos de libertad” a cambio de “un poco más de seguridad”, el miedo define un tramo más de nuestro futuro político. - Economía y trabajo
El miedo al desempleo o a la pobreza disciplina a las personas trabajadoras. Quien teme perderlo todo acepta horarios abusivos, sueldos insuficientes o condiciones precarias. El resultado es una ciudadanía en modo supervivencia, con poca energía para la participación democrática o la defensa de lo común. - Tecnología y datos
En el entorno digital se explotan temores concretos: quedarse atrás, ser irrelevante, no estar informado, perder oportunidades. A menudo entregamos datos e intimidad a grandes plataformas “por si acaso”, movidos por esa ansiedad. Ese es otro modo silencioso en el que el miedo configura el futuro. - Conflictos globales y clima
El miedo a la guerra, a la escasez o al colapso ecológico puede impulsar cambios necesarios, pero también puede manipularse para blindar fronteras, justificar políticas agresivas o mantener modelos que agravan el problema con la excusa de que “no hay alternativa responsable”.
En todos estos campos, la pregunta central de Sampedro sigue vigente: ¿quién se beneficia de que vivamos con miedo?
Del miedo a la lucidez: el legado de Sampedro
Sampedro no invitaba a negar el miedo, sino a verlo con claridad. Igual que hizo al prologar el panfleto de Stéphane Hessel ¡Indignaos!, defendía una ciudadanía crítica que no se conforme con ser público pasivo ni simple clientela. Citas.in
Su reflexión sobre el miedo puede resumirse en tres movimientos:
- Nombrar el miedo
Identificar de qué tenemos miedo exactamente: perder qué, ante quién, en beneficio de quién. Ponerle nombre quita opacidad y, por tanto, poder. - Seguir el rastro del miedo
Preguntarnos quién lo amplifica, con qué mensajes, desde qué plataformas y con qué intereses. No es solo emoción individual, sino arquitectura social. - Transformar el miedo en criterio
En lugar de reaccionar desde el pánico, usar el miedo como señal: donde hay pánico social, casi siempre hay alguien acumulando poder o beneficios. Políticas que reducen el miedo colectivo y amplían derechos suelen ir en sentido contrario a las que necesitan que sigamos asustados.
Una elección cotidiana: qué futuro aceptamos
Cuando Sampedro habla del poder del miedo, no se limita a acusar a “los de arriba”. También nos coloca delante de una decisión: aceptar un futuro escrito por el miedo o contribuir a escribirlo desde la lucidez y la responsabilidad.
Eso se juega en prácticas concretas:
- qué información consumimos y cómo la contrastamos
- qué discursos repetimos sin cuestionar
- qué renuncias aceptamos como “normales” por miedo a perder comodidad
- qué espacios de cooperación y apoyo mutuo fortalecemos frente al aislamiento
La reflexión de José Luis Sampedro “define el futuro” porque señala una bifurcación clara: sociedades gobernadas por el miedo, o sociedades gobernadas por personas que asumen la inseguridad de la vida sin renunciar a la dignidad ni al pensamiento crítico.
La emoción seguirá ahí. Lo que está en juego es quién decide qué hacer con ella.
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