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Mujeres Libres: las anarquistas que sentaron la base del feminismo moderno

Merece ser compartido:

Actualizado el sábado, 1 noviembre, 2025

La historia la escriben los vencedores y, casi siempre han sido hombres. Y ellos, por desgracia, tradicionalmente se han olvidado de los nombres de mujer. Sin embargo, la historia de España está llena de mujeres que marcaron la diferencia, pero que muchos desconocemos. Por eso, a pocos días del día internacional de la mujer, queremos recordar a las 21.000 anarquistas que formaron el primer movimiento feminista radical de nuestro país.

Las sinsombrero: Sin ellas, la historia no está completa (ESPASA NARRATIVA)

Feminismo e Historia de España

A finales de la II República, un grupo de mujeres se convirtió en las verdaderas precursoras de los movimientos feministas actuales, creando un movimiento de verdadera base popular llamado Mujeres Libres.

Durante muchos años, los libros de historia enterraron el papel que jugaron, como ellas, miles de mujeres en la Guerra Civil.

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Cartel para rememorar el 80 aniversario de Mujeres Libres en unas jornadas de la CGT en Madrid.

No hay un feminismo, sino muchos. El feminismo eficaz tiene que luchar contra la homofobia, la explotación de clase, raza y género, el capitalismo y el imperialismo.

Angela Yvonne Davis 
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Camiseta feminista para manifestaciones

Las anarquistas españolas crean la agrupación de Mujeres Libres

Mujeres Libres conforma el primer movimiento feminista radical de base popular de España; ellas fueron las que iniciaron la lucha por reivindicaciones que siguen estando presentes en la sociedad actual. Sin ellas no estaríamos donde estamos y no lucharíamos por mantener y ampliar nuestros derechos.

Durante la II República, la CNT, un sindicato anarcosindicalista que contaba con un amplio entramado femenino, fue el germen del que surgió la agrupación de Mujeres Libres. Este sindicato reconocía los derechos laborales básicos, la igualdad de salario y la libertad económica; sin embargo, para muchas trabajadoras que formaban parte de él, se quedaba corto. Por eso, se fundó en 1934, en Barcelona, el Grupo Cultural Femenino, que representaba las reivindicaciones de las mujeres dentro del sindicato.

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Portada del primer número de Mujeres Libres

Con el estallido de la Guerra Civil, las funciones de los sindicatos cambiaron y muchas luchas quedaron silenciadas por lo que estaba ocurriendo en el país. Por ello, las anarquistas de la CNT decidieron dar un paso al frente y crear su propia organización. El 2 de mayo de 1936 se publicó el primer número de la revista Mujeres Libres, que sentaría las bases de la agrupación.

En poco tiempo consiguieron 21.000 afiliadas y 147 agrupaciones.

Mujeres y pensadoras anarquistas en la historia de España

1. Teresa Claramunt (1862–1931)

  • Origen: Sabadell (Cataluña).
  • Perfil: Obrera textil, sindicalista y escritora.
  • Aportaciones: Fue una de las primeras mujeres españolas en vincular feminismo y anarquismo. Fundadora de sociedades obreras y del grupo “Sección Varia de Trabajadoras Anarquistas”. Participó en las huelgas de 1883 y 1891.
  • Ideas clave: La emancipación de la mujer debía ser paralela a la del proletariado. Rechazaba la sumisión tanto al patrón como al marido.
  • Obra destacada: La mujer. Consideraciones generales sobre su estado ante las prerrogativas del hombre (1905).

2. Teresa Mañé Miravet (1865–1939) – “Soledad Gustavo”

  • Origen: Vilanova i la Geltrú (Cataluña).
  • Perfil: Maestra, periodista y editora. Madre de Federica Montseny.
  • Aportaciones: Fundadora de la revista La Revista Blanca junto a su compañero Joan Montseny (Federico Urales). Promovió una educación racionalista y laica inspirada en Francisco Ferrer Guardia.
  • Ideas clave: Educación como herramienta de emancipación y crítica a la moral católica.
  • Obra destacada: Artículos en La Revista Blanca sobre educación, ética y libertad.

3. Teresa Fabra (c. 1870–desconocido)

  • Perfil: Colaboradora de publicaciones libertarias y defensora del amor libre.
  • Aportaciones: Participó en círculos anarquistas catalanes y defendió el papel de la mujer en la organización obrera.
  • Publicaciones: Tierra y Libertad y La Revista Blanca.

4. Ángeles López de Ayala (1858–1926)

  • Perfil: Escritora, periodista y activista social.
  • Aportaciones: Fundadora junto a Teresa Claramunt y Amalia Domingo Soler de la Sociedad Progresiva Femenina (1898). Defendió la emancipación intelectual y moral de las mujeres.
  • Ideas clave: Feminismo laico, anticlerical y republicano con vínculos libertarios.

5. Amalia Domingo Soler (1835–1909)

  • Perfil: Escritora y espiritista.
  • Aportaciones: Aunque no fue anarquista en sentido estricto, influyó en el pensamiento libertario a través del espiritualismo racionalista y la defensa del libre pensamiento femenino.
  • Relevancia: Su obra influyó en círculos anarquistas por su crítica a la autoridad religiosa.

6. Lucía Sánchez Saornil (1895–1970)

  • Perfil: Poeta, telefonista, militante de la CNT y cofundadora de Mujeres Libres.
  • Aportaciones: Figura clave del anarcofeminismo español. Defendió la emancipación integral de las mujeres desde una perspectiva obrera y libertaria.
  • Ideas clave: “La liberación de la mujer no puede venir de los hombres ni del Estado, sino de ella misma”.
  • Obra literaria: Poesía vanguardista y textos militantes en Tierra y Libertad y Mujeres Libres.

7. Amparo Poch y Gascón (1902–1968)

  • Perfil: Médica, escritora y activista anarquista.
  • Aportaciones: Cofundadora de Mujeres Libres junto a Lucía Sánchez y Mercedes Comaposada. Pionera en educación sexual, higiene y salud pública.
  • Obra destacada: La vida sexual de la mujer (1932).
  • Ideas clave: Educación sanitaria y sexual como emancipación social y personal.

8. Mercedes Comaposada Guillén (1901–1994)

  • Perfil: Abogada, pedagoga y sindicalista.
  • Aportaciones: Cofundadora de Mujeres Libres. Dirigió programas de alfabetización obrera y revistas de divulgación libertaria.
  • Ideas clave: La cultura como base de la libertad. Promovió la autoformación y el pensamiento crítico.

9. Federica Montseny (1905–1994)

  • Perfil: Escritora, política y teórica anarquista.
  • Aportaciones: Hija de Soledad Gustavo y Federico Urales. Militante de la CNT-FAI y primera ministra mujer de la historia de España (Sanidad y Asistencia Social, 1936).
  • Obra destacada: La mujer, problema del hombre (1932).
  • Ideas clave: Libertad individual, responsabilidad moral y armonía entre los sexos.
  • Legado: Referente mundial del anarquismo humanista y feminista.

10. Concha Liaño Gil (1916–2014)

  • Perfil: Obrera textil y militante libertaria.
  • Aportaciones: Fundadora de la agrupación barcelonesa de Mujeres Libres. En el exilio, mantuvo correspondencia con otras militantes, preservando la memoria del movimiento.
  • Relevancia: Su testimonio es una fuente valiosa sobre el sexismo interno en el movimiento libertario.

11. Sara Berenguer (1919–2010)

  • Perfil: Obrera, escritora y militante de Mujeres Libres.
  • Aportaciones: Participó en la organización de comedores y talleres durante la Guerra Civil. Autora de Entre el sol y la tormenta, un testimonio de memoria y resistencia.

12. Antonia Fontanillas Borràs (1917–2014)

  • Perfil: Tipógrafa, militante de la CNT y defensora de la prensa anarquista.
  • Aportaciones: Editora de publicaciones en el exilio y activa difusora del pensamiento libertario femenino.

13. Suceso Portales (1920–2017)

  • Perfil: Militante anarquista e historiadora del movimiento libertario.
  • Aportaciones: Recuperó la memoria de Mujeres Libres en el exilio. Fundadora de la revista Mujeres Libres (París, 1964).

Mujeres anarquistas contemporáneas y herederas del pensamiento libertario

Aunque el anarquismo clásico declinó tras el franquismo, su legado intelectual pervive en investigadoras, ensayistas y activistas feministas contemporáneas que han estudiado, revalorizado o reinterpretado la tradición anarcofeminista española:

  • Laura Vicente Villanueva – historiadora y autora de Mujeres libertarias de Zaragoza y Emma Goldman y la revolución (rusa).
  • Martha Ackelsberg – politóloga estadounidense, autora de Mujeres Libres: el anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres.
  • Dolors Marín – historiadora, especialista en cultura libertaria.
  • Pilar Molina Beneyto – investigadora sobre pensamiento libertario femenino.
  • Eulàlia Vega y María José Aubet – editoras y divulgadoras del legado de Mujeres Libres.
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Mujeres Libres luchando contra el patriarcado español

Muchas de los miembros de Mujeres Libres estaban afiliadas a otros sindicatos. Sin embargo, la nueva agrupación nunca se subordinó a las normativas de ninguno de ellos. Algo que, por cierto, no hizo mucha gracia a muchas personas de la época. Pero ellas, luchando contra viento y marea, conformaron el primer grupo completamente autónomo formado por mujeres. El secretario de CGT, José Manuel Muñoz Póliz, explica al diario Público cómo empezó todo:

«Fueron ellas quienes hicieron ver que era necesario separar las organizaciones de toda la clase trabajadora de las organizaciones de las mujeres para diferenciar las reivindicaciones de ambos, porque dentro de la lucha de la clase obrera no se le daba la importancia que tenían«.

Mujeres Libres se marcó una meta propia (diferente al del resto de sindicatos) y bien definida: «emancipar a la mujer de la triple esclavitud» a la que estaba sometida, «esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud productora». Cuando estalló la guerra, además, incorporaron el objetivo de «aportar una ayuda ordenada y eficiente a la defensa de la República».

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Camiseta Republicana


Las reivindicaciones de las Mujeres Libres

La agrupación abordaba la problemática de las mujeres desde un punto de vista muy revolucionario para la época y luchaba por una serie de temas que no llegarían a la izquierda en su conjunto hasta los 70. Por ejemplo, luchaban por la abolición de la prostitución, la eliminación de la segregación en la educación (educación mixta), la implantación de comedores y guarderías populares y, lo que más nos llama la atención, el amor libre. Denunciaban que el concepto tradicional de familia solo creaba desigualdades entre sus miembros. Además, querían convertir las relaciones de pareja en algo público, más allá de la intromisión de la iglesia y denunciaban la violencia machista dentro del hogar.

Mujeres Libres reivindicó, desde sus inicios, la incorporación de la mujer al mercado laboral remunerado, la alfabetización de todas las mujeres o la capacitación de las mismas en todos los sectores. Además, no se les escapaba el tema de la conciliación familiar y laboral. Por eso, pusieron en marcha guarderías en los lugares de trabajo y reclamaban la apertura de comedores y guarderías públicas (o populares), algo por lo que aún se sigue luchando.

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Milicianas en Barcelona

Reclamaban también una vuelta de tuerca en la educación infantil: para ellas era imprescindible educar para la libertad. Además, planteaban la necesidad de introducir en la educación una educación sexual que tratase temas tan importantes (y controvertidos en la época) como los métodos anticonceptivos o el aborto.

En definitiva, desde Mujeres Libres demandaban y exigían la emancipación de la mujer junto a la de la clase obrera. Y, por ello, sus miembros fueron perseguidas durante la guerra y los primeros años de franquismo. Eran peligrosas para el régimen, ya que ponían sobre la mesa los problemas del patriarcado y las desigualdades de la sociedad. Es imposible saber cuántas de ellas fueron torturadas, asesinadas, desaparecidas y sufrieron violencia sexual como métodos de represión. Sin embargo, todas las integrantes de Mujeres Libres acabaron en la cárcel o en el exilio.

Artículo original: Público

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Camiseta para manifestaciones feministas


La agrupación se disolvió en el exilio en 1939 por falta de medios. Sin embargo, su legado permanece en todas nosotras.

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“My revolution shows up unexpectedly
It’s not naïve but believes in miracles
Cannot be categorized targeted branded
Or even located
Offers prophecy not prescription
Is determined by mystery and ecstatic joy
Requires listening
Is not centralized though we all know where we’re going
It happens in stages and all at once
It happens where you live and everywhere
It understands that divisions are diversions
It requires sitting still and staring deep into my eyes
Go ahead
Love.”

– Eve Ensler from “My Revolution Lives In This Body”

Mujeres anarquistas: genealogía, pensamiento y legado de una revolución silenciosa

Descubre la historia de las mujeres anarquistas: pensadoras, obreras y activistas que revolucionaron la libertad, el cuerpo y la educación desde una perspectiva feminista y antiautoritaria. De Emma Goldman a He-Yin Zhen, una genealogía global del anarcofeminismo.


Movimiento internacional de mujeres anarquistas

El movimiento de las mujeres anarquistas constituye una de las tradiciones más ricas y menos reconocidas de la historia política contemporánea. Desde finales del siglo XIX, muchas de ellas desafiaron la autoridad del Estado, de la Iglesia y del patriarcado con una coherencia que sigue resultando radical incluso hoy.

A diferencia de otros feminismos, su lucha no se limitó a exigir derechos dentro del sistema, sino que buscó desmantelar toda forma de poder jerárquico, afirmando que no puede haber emancipación femenina en una sociedad estructurada sobre la obediencia. Su revolución fue íntima y colectiva, ética y material: una revolución de la vida.


Libertad y cuerpo: el eje del pensamiento anarcofeminista

El anarcofeminismo nace de la convicción de que la opresión de las mujeres no es una excepción, sino la base sobre la que se construye toda dominación. Las primeras autoras anarquistas —muchas sin formación académica formal— comprendieron que la subordinación femenina no era natural, sino política.

Desde los talleres, las fábricas o las imprentas clandestinas, comenzaron a hablar del cuerpo como territorio político: la libertad sexual, el control de la maternidad, el amor libre o el rechazo al matrimonio obligatorio fueron reivindicaciones que unían ética personal y revolución social. En palabras de Emma Goldman, “ninguna revolución es completa si no libera también el amor”.


Emma Goldman: la libertad como praxis

Entre las figuras más influyentes, Emma Goldman (1869–1940) destacó por su capacidad para vincular el pensamiento libertario con una crítica profunda del patriarcado, la moral sexual y el capitalismo.

Nacida en el Imperio ruso y emigrada a Estados Unidos, Goldman fue enfermera, escritora y oradora incansable. En sus textos —como Anarchism and Other Essays (1910)— abordó la hipocresía moral de las instituciones, defendió la autonomía del deseo y denunció el matrimonio como una forma de contrato económico que convertía a las mujeres en propiedad del hombre.

Su pensamiento fue revolucionario porque no separaba la política de la vida cotidiana: “Quiero libertad, el derecho a la autoexpresión, a que la mujer sea un ser humano independiente”.

Retrato realista en blanco y negro de Emma Goldman, destacada anarquista y escritora del siglo XX, con expresión firme y mirada directa.
Imagen realista de Emma Goldman, una de las figuras más influyentes del anarquismo y del feminismo libertario internacional. Su mirada intensa refleja la determinación con la que defendió la libertad individual, los derechos de las mujeres y la autonomía del pensamiento.

Voltairine de Cleyre y la ética de la autonomía

Otra de las voces más lúcidas del movimiento fue Voltairine de Cleyre (1866–1912), escritora y conferenciante estadounidense que, a diferencia de Goldman, centró su discurso en la autonomía moral y en la educación como herramienta de emancipación.

Para de Cleyre, el anarquismo era sobre todo una ética del pensamiento libre. Rechazaba tanto la autoridad política como la dependencia emocional impuesta a las mujeres. En su ensayo The Dominant Idea, defendía que “la verdadera libertad no consiste en derribar tronos, sino en liberarse de los hábitos mentales que los sostienen”.

Su vida y obra ilustran una dimensión poco tratada del anarquismo: la emancipación interior como condición de toda revolución exterior.

Retrato realista en blanco y negro de Voltairine de Cleyre, escritora y activista anarquista estadounidense, con cabello recogido, expresión reflexiva y vestimenta de finales del siglo XIX.
Voltairine de Cleyre (1866–1912), escritora, poeta y pensadora anarquista estadounidense, referente del anarcofeminismo y de la educación libre.

Lucy Parsons: raza, clase y resistencia

La figura de Lucy Parsons (1853–1942) muestra cómo las mujeres anarquistas también cruzaron los límites de la raza y la clase. Hija de una mujer afrodescendiente esclavizada, Parsons fue una de las organizadoras más visibles del movimiento obrero de Chicago y una de las voces más temidas por las autoridades estadounidenses de su tiempo.

Su activismo unió el anticapitalismo y el antirracismo con una crítica frontal a la desigualdad de género. En sus discursos, afirmaba que la emancipación de las mujeres debía pasar por la destrucción de las estructuras económicas que las condenaban a la pobreza.

“Nos dicen que esperemos la caridad del sistema —escribió—, pero no hay caridad posible en una sociedad fundada sobre la propiedad del otro.”

Retrato realista en blanco y negro de Lucy Parsons, activista anarquista de ascendencia afroamericana y mexicana, con expresión firme y vestimenta de finales del siglo XIX.
Imagen realista de Lucy Parsons, una de las figuras más influyentes del movimiento obrero y anarquista en Estados Unidos. Su rostro sereno pero decidido refleja la fuerza de una mujer que luchó contra la explotación, el racismo y el patriarcado, defendiendo la igualdad y la justicia social.

Anarcofeminismo más allá de Occidente

Aunque las corrientes más conocidas del anarcofeminismo se desarrollaron en Europa y América del Norte, también emergieron en Asia experiencias profundamente originales.

En China, la teórica He-Yin Zhen (何殷震, 1884–1920) articuló una crítica pionera al patriarcado y al capitalismo en su revista Natural Justice. Vinculó la opresión de las mujeres con el surgimiento del Estado moderno y el comercio colonial, anticipando conceptos que hoy se asociarían con el feminismo decolonial.

En Japón, la escritora Itō Noe (1895–1923) lideró la revista Seito (La Sociedad Azul), donde defendió el amor libre y la igualdad intelectual entre hombres y mujeres. Fue asesinada durante la represión de 1923, convertida en símbolo de una libertad que el poder no tolera.

Estas pensadoras asiáticas compartieron con sus compañeras occidentales una misma intuición: la dominación patriarcal y estatal son una sola estructura.


Educación, mutualismo y redes de apoyo

Las mujeres anarquistas no se limitaron a la teoría: crearon escuelas, cooperativas, redes de cuidado y espacios culturales alternativos. Inspiradas en la pedagogía libertaria, impulsaron modelos educativos basados en la autoformación, la coeducación y la libertad de pensamiento.

El objetivo no era únicamente enseñar a leer, sino aprender a pensar sin miedo ni obediencia. Este modelo, aplicado en comunidades obreras de América Latina, Estados Unidos o Japón, permitió que muchas mujeres se alfabetizaran y asumieran papeles políticos activos en sus comunidades.

La práctica de la ayuda mutua, núcleo del pensamiento anarquista, se tradujo en vínculos de solidaridad que desafiaban la estructura familiar patriarcal. Allí donde el Estado fallaba, las mujeres anarquistas construyeron sus propias redes de apoyo, educación y resistencia.


El legado contemporáneo del anarcofeminismo

Hoy, el pensamiento de las mujeres anarquistas resuena en muchos de los debates feministas actuales: los cuidados, la autonomía corporal, la crítica al trabajo asalariado o la necesidad de repensar las jerarquías dentro del propio activismo.

Su vigencia radica en la coherencia radical entre medios y fines: no puede lograrse una sociedad libre mediante métodos autoritarios. En un contexto donde el poder se disfraza de gestión y el control se ejerce a través de la tecnología y los algoritmos, las ideas anarcofeministas recuperan su potencia como crítica moral y práctica política.

No se trataba —ni se trata— solo de derribar gobiernos, sino de reinventar las formas de convivencia sobre la base de la libertad, la empatía y la responsabilidad colectiva.


Las mujeres anarquistas dejaron un legado silencioso, a menudo marginado tanto por la historia oficial como por los movimientos políticos que decían representarlas. Sin embargo, sus escritos y acciones trazan una genealogía coherente de la emancipación sin amo: una política de la vida cotidiana, de la educación libre, del cuerpo soberano y de la cooperación voluntaria.

Recuperar su voz no es un gesto de nostalgia, sino una tarea intelectual urgente. Su revolución no fue de banderas ni de trincheras: fue una revolución de la existencia, donde cada acto de libertad personal era ya una acción política.


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