Hacer la cama es una tarea sencilla que puede cambiar el mundo. O, al menos, así lo explica William MacRaven, antiguo almirante de los Navy SEALS y actual rector de la Universidad de Texas, durante un discurso que ha dado la vuelta al mundo. Según su opinión, esa simple acción de estirar cuidadosamente las sábanas y colocar las almohadas en su lugar correcto con precisión militar le hace sentirse orgulloso y le estimula para seguir realizando otros trabajos.

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“Hacer la cama también es una forma de recordar la importancia que tienen los pequeños detalles en la vida. Si no sois capaces de hacer bien las pequeñas cosas, tampoco seréis capaces de hacer bien las grandes —afirmaba en su discurso— […] Si queréis cambiar el mundo, empezad haciendo la cama”.

Puede parecer un poco exagerado, pero según la psicóloga Eva Hidalgo en un artículo publicado en El País, el almirante tiene razón y hacer la cama puede llegar a ser un hábito que favorezca el concepto que tenemos de nosotros mismos y que aumente nuestra autoestima diaria. Por tanto, recomienda a las personas con baja autoestima adquirir este tipo de hábitos para mantener un cierto control de su tiempo y su espacio, evitar la apatía y trabajar la capacidad de control sobre sus vidas.

Imagen: Adriana Molares vía Pinterest

Las personas capaces de controlar sus hábitos diarios son personas proactivas. Las personas que son capaces de controlar lo pequeño son capaces de construir el camino necesario que les lleve a alcanzar lo que quieren en sus vidas. Deciden qué hacer con su tiempo y no procastinan, dejando a un lado lo importante. Estas personas saben que existe el riesgo de que sus planes no salgan bien, pero entonces cambiarán su plan y volverán a probar. Una persona que dirige su vida ha aceptado que es responsable de su situación y de cómo cambiarla. Una persona proactiva, a la larga, avanza en su vida como consecuencia de sus estrategias.

Una persona a la que le dirigen la vida trabaja en modo reactivo la mayor parte de su tiempo. Olvida la importancia de los pequeños detalles, no tiene constancia ni control sobre las pequeñas rutinas del día a día mientras sueña con ser capaz de alcanzar algún día grandes metas. Una persona reactiva no tiene planes, ya que sus planes forman parte de los de otra persona. Este tipo de personas creen que su situación no depende de sus actos y que solo los demás podrán cambiarla. Una persona reactiva puede tener una gran vida porque quizás otros eligieron bien por ella, pero ¿es la vida que realmente quiere tener?

Quizás sea solo una tontería y el almirante y la psicóloga se equivocan, pero ¿qué tal si empezamos a cuidar nuestros pequeños hábitos diarios? ¿Empezamos por hacer la cama?


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