25 frases de León Tolstói que lo convirtieron en un ser inmortal

Un día como hoy de 1828 nació uno de los grandes mitos de la historia. De personalidad arrolladora, firme defensor de la filosofía de la no violencia y convencido vegetariano y anarquista. León Tolstói fue un novelista ruso, considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial. Autor de Guerra y Paz y Ana Karénina, a sus obras se las sitúa en la cúspide del realismo ruso, junto a las obras de Fiódor Dostoyevski.

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Jorge Bustamente, en su libro Conversaciones y entrevistas. Encuentros en Yásnaia Poliana, recoge una serie de entrevistas de Tolstói, de las que se hace eco el diario 20 Minutos.

Temas como las novedades literarias, la música, pintura, política, religión, filosofía o cualquier aspecto que estuviese en ese momento en el ambiente era tratado por este gran escritor de la literatura mundial, un moralista cuya pluma escudriñaba el alma humana mejor que cualquier tratado filosófico.

León Tolstói tuvo una importante influencia en el desarrollo del movimiento anarquista en su país, posiblemente por ser un ávido lector del Ensayo sobre la desobediencia civil, del anarquista norteamericano Henry David Thoreau. Sus ideas políticas sobre la “no violencia activa” -que recoge en libros como El reino de Dios está en vosotros-tuvieron un gran impacto en grandes personajes de la lucha mundial por los derechos humanos y las libertades ciudadanas como Gandhi y Martin Luther King, con el primero llegó incluso a intercambiar cartas personales.

Tolstói también influyó a Lenin, a pesar de las evidentes diferencias existentes en ámbitos como el de la no violencia y el fanatismo cristiano. En un interesante artículo publicado en la revista Jotdown se hacen eco de este hecho:

En el artículo «León Tolstói, espejo de la revolucion rusa», escrito por Lenin en 1908, llegaría a afirmar: «Tolstói reflejó el odio acumulado, la aspiración madura a una vida mejor, el anhelo de desembarazarse del pasado».

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Hoy te invitamos a conocer un poco más el pensamiento de esta gran figura humana, cuya humildad e influencia perduran hasta nuestros días:

25 grandes reflexiones de León Tolstói

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.

A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.

El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.

La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón.

No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás.

Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre.

Es más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de sus principios.

El dinero es una nueva forma de esclavitud, que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal, de que no existe una relación humana entre amo y esclavo.

Es más fácil hacer leyes que gobernar.

Todo lo que sé lo sé porque amo.

La ambición no hermana bien con la bondad, sino con el orgullo, la astucia y la crueldad.

Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia.

He comprendido que mi bienestar sólo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción.

Si todos lucharan por sus propias convicciones en el mundo, entonces no habría guerra.

Toda la variedad, todo el encanto y toda la belleza que existe en este mundo está hecha de luces y sombras.

Los dos guerreros más poderosos con los que se puede contar son la paciencia y el tiempo.

Cuando tu amas a una persona, amas la persona que es, y no la que te gustaría que fuera.

Quien tiene dinero, tiene en su bolsillo a quienes no lo tienen.

Si quieres ser feliz, se.

El respeto se inventó para llenar el vacío que debe completar el amor.

Yo creo que… si bien es cierto que hay tantas mentes como cabezas, entonces hay tantas clases de amor como corazones.

Si buscas la perfección, jamás estarás satisfecho.

Alimentarse de carne es un vestigio del primitivismo más grande. El paso al vegetarianismo es la primera consecuencia natural de la ilustración.

Cuando pienso en todos los males que he visto y sufrido a causa de los odios nacionales, me digo que todo ello descansa sobre una odiosa mentira: el amor a la patria.

No hay grandeza donde faltan la sencillez, la bondad y la verdad.

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