Alguien en Bulgaria está imprimiendo nueva vida en objetos viejos que encuentra en la calle

A veces basta muy poco para hacer sonreír a alguien, iluminar su día o simplemente captar positivamente su atención. A veces, las cosas que nos parecen rotas y viejas pueden cobrar nueva vida y asombrarnos.

Esa es precisamente la idea de Vanyu Krastev, un artista callejero de Bulgaria que se ha propuesto humanizar las calles para arrancarle una sonrisa a los transeúntes y lograr que miren con otros ojos esos objetos cotidianos que normalmente pasan desapercibidos o que incluso pueden causar repulsión porque están rotos o son viejos. Sin embargo, lo cierto es que el Eye Bombing (o bombardeo visual), como se conoce a este fenómeno, es mucho más que un detalle simpático. Esta iniciativa urbana nos anima a salir de nuestro estado de sopor mental y mirar de verdad lo que nos rodea.

Misión: recuperar la capacidad de asombro y la curiosidad

No somos plenamente conscientes de ello, pero a medida que crecemos empezamos a pensar que lo hemos visto todo o que ya lo sabemos todo, por lo que nos cerramos al mundo y dejamos de explorarlo con curiosidad. Entonces vamos perdiendo el interés por nuestro entorno y la curiosidad mengua hasta el punto que también perdemos la capacidad de asombrarnos. Cuando eso sucede, morimos un poco cada día, víctimas del hastío.

De hecho, la curiosidad es uno de los indicadores más fiables de que podremos alcanzar resultados positivos en la vida, ya que se encuentra en la base del descubrimiento y el aprendizaje. En el otro extremo, la falta de curiosidad se ha vinculado con estados emocionales negativos, como la depresión, tal y como demostró este estudio, o incluso con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Para recuperar la capacidad de asombro un filólogo y filósofo italiano, Igor Sibaldi, nos propone una técnica muy sencilla: el pointing. Solo tenemos que apuntar objetos cotidianos con el dedo, como hacen los niños. Al inicio te parecerá ridículo y no hallarás nada interesante, lo cual es un signo de que tu capacidad de asombro está declinando. Sin embargo, si perseveras, muy pronto comenzarás a descubrir pequeños detalles que antes no veías. Así, poco a poco, tus trayectos cotidianos se convertirán en una fuente inagotable de pequeñas sorpresas que alegrarán tu día.

Incluso los objetos viejos tienen su magia, basta mirar lo que ocurre con estos cubos de basura, postes de la luz, viejas puertas y hasta tapas de alcantarilla. Seguro que te dibujan una sonrisa.

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