“Si alguien busca real y seriamente vivir una buena vida, lo primero de lo cual tendría que abstenerse por siempre es de consumir carne, porque, sin mencionar toda la excitación de pasiones que provoca ese tipo de alimento, su consumo es simplemente inmoral, en la medida en que involucra la realización de un acto que va en contra de todo sentido moral: matar.

» No se puede fingir ignorancia, porque no somos avestruces; no podemos creer que, si no miramos, no sucederá lo que no queremos ver. Más imposible aún es no querer ver lo que comemos.

» Personas jóvenes, amables, intachables —especialmente mujeres y niñas—, sin saber cómo esto se sigue lógicamente, sienten que la virtud es incompatible con los filetes de ternera y, tan pronto como desean ser buenas, abandonan el consumo de carne”.

Tolstói era vegetariano y creía firmemente que la no violencia y el pacifismo eran incompatibles con comer carne

Estas palabras de El primer paso, un ensayo que escribió Tolstói en 1891, nos dejan ver, sin duda, su relación con la carne y la lógica que le llevó a dejar de consumirla. Probablemente su reflexión moleste a alguna gente y no todo el mundo esté de acuerdo, pero, antes de poner el grito en el cielo, vamos a ver cómo llegó a tomar esta (importante) decisión. Eso sí, primero tenemos que dejar muy claro que cada uno elige la forma en la que vive y lo que come: es una decisión personal.

La relación entre Tolstói y el vegetarianismo

El escritor ruso tomó muchas decisiones determinantes en su vida que hicieron que se convirtiese en el hombre que fue: renunció a los privilegios de su clase —era noble de cuna—, escribió sobre los horrores de una guerra que vivió en sus propias carnes, decidió seguir una ideología pacifista y argumentó a favor del anarquismo civilizado (que promovía la desaparición de la enajenación que genera el estado a favor del trabajo colectivo y del propio individuo). Tolstói cambió muchos aspectos de su vida y de su persona, siempre de manera muy consciente y tras mucha meditación.

Tolstói entendía que comer carne iba en contra de la no violencia y de su forma de entender el mundo

Al tomar conciencia de su propia existencia y como parte de la forma de vida que eligió, Tolstói solo vió un camino posible a seguir: deshacerse de la carne en su dieta. Algo lógico si tenemos en cuenta que, en determinado momento, decidió combatir cualquier forma de violencia, incluida aquella que se inflige a los animales. No olvidemos que el consumo de carne, históricamente, está asociado con un gran sufrimiento animal, sobre todo derivado de las condiciones de vida y de las formas de sacrificio. La producción en masa para abastecer la demanda, además, no ayuda a mejorar estas condiciones.

El vegetarianismo fue una decisión muy personal para Tolstói. Él mismo reconoció que no es necesario dejar de comer carne para ser buena persona. Sin embargo, aseguraba que, al tomar conciencia de ciertos aspectos de la existencia humana, lo lógico y coherente es modificar la manera en que vivimos (incluido lo que comemos).

Tolstói era claro y sincero con su decisión:

“¿Qué quiero probar? ¿Acaso que los hombres, para ser buenos, deben cesar de comer carne? No.

» Quiero solamente demostrar que, para conseguir llevar una vida moral, es indispensable adquirir progresivamente las cualidades necesarias, y que de todas las virtudes, la que primero hay que conquistar es la sobriedad, la voluntad de dominar las pasiones. Tendiendo hacia la abstinencia, el hombre seguirá, necesariamente, cierto orden bien definido, y en el tal orden, la primera virtud será la sobriedad en la alimentación, el ayuno relativo”.

La producción de carne está asociada a un gran sufrimiento y crueldad animal

Las palabras y la decisión de Tolstói nos hacen reflexionar y preguntarnos cuántos hábitos alimenticios están marcados por los intereses del mercado y, sobre todo, si somos conscientes (o no) de lo que comemos. Por ejemplo, ¿es verdad que el cuerpo humano necesita carne para estar sano? ¿De dónde nos viene esa idea? ¿Es el desayuno la comida más importante del día a nivel biológico? La reflexión de Tolstói nos invita a preguntarnos sobre el curso de nuestra existencia y la coherencia entre nuestros valores y nuestros actos.

Más allá del vegetarianismo, su argumento nos hace pensar sobre lo que de verdad queremos para nuestra vida y cómo queremos vivirla.

Artículo original: Pijamasurf


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