El primer supermercado que no genera residuos del mundo está en Alemania

En Alemania existe el primer supermercado cero-residuos del mundo, dos emprendedoras lo abrieron en Berlín. En este lugar no se vende ningún producto empaquetado e invita a sus consumidores a llevar su propio recipiente para rellenarlo con los productos que se necesiten. Esto, que parece una novedad, no es más que la famosa venta a granel que nuestros abuelos realizaban cuando iban al mercado.

«Creemos que el concepto de compras actual no es sostenible, y un cambio hacia un sistema de compras sin envasar, a largo plazo, tendrá un beneficio global muy grande para la sociedad y para el medio ambiente», afirma una de las creadoras.

Fuente: http://www.stilinberlin.de/
Fuente: http://www.stilinberlin.de/

Original Unverpackt (Embalaje Original) es la apuesta de dos jóvenes alemanas por crear una nueva línea de supermercados sin packaging; un nuevo concepto en dirección opuesta a lo que realizan las grandes cadenas multinacionales de supermercados. Su objetivo es reducir el desperdicio de envases que se transforman automáticamente en basura. Además, los alimentos que venden provienen y se producen en la misma región, de esta manera, se economiza su precio y se reduce la necesidad de transporte.

«Es el primer supermercado que no utiliza envases desechables. Ninguno. No proponemos que comprar de este modo sea una opción más dentro de un centro comercial, sino una alternativa real. Queremos remodelar el concepto de hacer la compra», comentan Milena Glimbovski y Sara Wolf.

Fuente: http://www.stilinberlin.de/
Fuente: http://www.stilinberlin.de/

«Se trata de comprar de forma diferente, acabar con las interminables estanterías repletas de productos que te prometen la vida eterna, comprar sin basura. Buscamos el slow food, la basura cero, y estamos en contra de esas palabras de moda sobre conciencia ecológica que algunas marcas utilizan para despistarnos».

También afirman que si un cliente «no tiene recipiente, no hay problema, puede pedirnos prestados contenedores reutilizables o le damos alguna bolsa de papel reciclado».

Milena Glimbovski y Sara Wolf, las creadoras de Original Unverpackt Fuente: http://highexistence.com/
Milena Glimbovski y Sara Wolf, las creadoras de Original Unverpackt Fuente: http://highexistence.com/

La idea de Original Unverpackt se encuentra muy alineada con el movimiento Slow Food, una tendencia contra el fast food que estimula el buen comer valorando la calidad, la procedencia de la materia prima, lo regional y el modo de cocinar. El objetivo: promover la lentitud en la comida, los productos orgánicos y las recetas locales. Uno de sus cometidos es salvaguardar el patrimonio alimentario de la humanidad y concientizar sobre la soberanía alimentaria.

¿Existe alguna iniciativa así en tu ciudad? ¡Cuéntanos tu experiencia!

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“Soy #ecologista pero no compro productos sostenibles. Me gusta cuidarme pero compro comida basura. Estoy en contra de la esclavitud pero tengo producto realizados en condiciones infrahumanas” ¿Eres de los que aún piensa así? Cuando compramos algo, estamos dando nuestro apoyo e inversión indirecta de un tipo de mundo concreto. Somos financiadores de todas esas prácticas que nos aterran o aquellas que hacen de este mundo un lugar mejor para todos. Cada artículo que hay en nuestras casas, en nuestro cuerpo o en nuestras vidas, es una apuesta no sólo estética o económica. Es una apuesta por un estilo de vida y sociedad. Es nuestra cara de presentación al mundo pero también, nuestra forma de moldear el mundo. Ya hay varias universidades de todo el mundo que estudian este curioso fenómeno. ¿Qué nos frena para tener una vida más acorde con nuestros ideales? ¿Qué nos impide unirnos para construir un mundo más justo para todos? ¿Por qué no valoramos aquellos productos que realmente están cargados de ética, estética y valor? Hay  nuevas iniciativas que enriquecen las alternativas consumistas como la economía colaborativa, en la que compartir es la base, o la Economía del #BienComún, que traza unas reglas económicas que ponen el beneficio social en el foco. A esto tenemos que unirle por supuesto el consumo local y lo próximo también se ha convertido en uno de los principales criterios del ocio y del consumo responsable. Aplicar criterios como cercanía, pequeña escala, tiendas de barrio, durabilidad, fácil reparación, segunda mano, alimentos ecológicos y de temporada, cooperativas de empleo, finanzas éticas. Y también, por #ética, no comprar ciertas marcas, ciertos productos. Consumir menos; consumir mejor. #elcambioerestu @bioshopelcambio @naturamlg

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