10 frases de Alan Watts para comprender el timo de la sociedad moderna 1

10 frases de Alan Watts para comprender el timo de la sociedad moderna

Alan Watts pasó gran parte de su vida intentando enseñar a las personas cómo desaprender lo que habían aprendido de la sociedad, mostrándoles que existe otro camino más satisfactorio para llenar su vida. De hecho, en una ocasión afirmó que «un estudiante intenta aprender algo cada día, un discípulo budista intenta desaprender algo cada día”.

En su libro La sabiduría de la inseguridad analiza profundamente la sociedad moderna poniendo al descubierto algunos de los mecanismos a través de los cuales genera la epidemia de ansiedad y depresión actuales, así como los sentimientos de inseguridad y la intolerancia a lo diferente.

Acepte que no existe la verdadera seguridad en la vida. Entonces, en lugar de caer en un estado de ansiedad, acepte la inseguridad y el dolor como parte de la vida siendo consciente del momento presente. Alan Watts le ayudará a encontrar tranquilidad y satisfacción.

La sociedad actual es un círculo vicioso

El filósofo británico Alan Watts consideraba que la sociedad actual es un «círculo vicioso» ya que genera deseos insaciables que nos condenan a un estado de ansiedad y frustración permanente, obligándonos a vivir con la vista puesta en un futuro que nunca llega.

«Perseguir el futuro es perseguir a un fantasma que se aleja constantemente y, cuanto más rápido lo persigas, más rápido avanzará. Esta es la razón por la cual la civilización vive de manera apresurada, por qué casi nadie disfruta de lo que tiene y siempre está buscando más y más. La felicidad no consiste entonces en realidades sólidas y sustanciales sino en cosas tan abstractas y superficiales como las promesas, esperanzas y garantías […] La felicidad siempre depende de algo que esperamos en el futuro, estamos persiguiendo una quimera que siempre nos esquiva».

10 frases de Alan Watts para comprender el timo de la sociedad moderna 2

La publicidad se ha encargado de alimentar un consumismo desenfrenado.

Alan Watts

Dado que la economía solo puede crecer si consumimos, la publicidad se ha encargado de alimentar un consumismo desenfrenado, disfrazado bajo la efímera promesa de la felicidad. El timo, según Alan Watts, consiste en «atraer sin procurar satisfacción, para sustituir toda gratificación parcial por un nuevo deseo […]. Todo conspira para persuadirnos de que la felicidad está a la vuelta de la esquina con tal de que compremos un artículo más”.

El timo de la sociedad actual

El mecanismo a través del cual se convierte a las personas en consumidores se basa en impedirles pensar para tomar decisiones conscientes, mantenerlas consumiendo constantemente, en una espiral vertiginosa que las convierte en adictos a la novedad de manera que la decisión no es si compramos o no, sino qué modelo compramos.

«El sujeto perfecto para esta economía es la persona que escucha constantemente la radio, de preferencia los aparatos portátiles que pueden llevarse a todas partes.

Sus ojos miran sin descanso la pantalla del televisor, el periódico, la revista, manteniéndose en una especie de orgasmo sin liberación […].

»A esa manera de narcotizarse la llamamos nuestro alto nivel de vida, una estimulación violenta y compleja de los sentidos, que nos hace progresivamente menos sensibles y, así, necesitados de una estimulación aún más violenta.

Anhelamos la distracción, un panorama de visiones, sonidos, emociones y excitaciones en el que debe amontonarse la mayor cantidad de cosas posible en el tiempo más breve posible […].

10 frases de Alan Watts para comprender el timo de la sociedad moderna 3

La sociedad nos mantiene distraídos para que busquemos la felicidad a través del consumismo.

Alan Watts

«Esta corriente de estimulantes está pensada para producir anhelos del mismo objeto cada vez en mayor cantidad, aunque con más estrépito y rapidez».

La sociedad de consumo según Alan Watts

El problema es que, para poder consumir cada vez más, para comprar el coche más reciente, cambiar el móvil cada año, comprar el televisor de última tecnología y tener el ordenador más potente, nos vemos obligados a trabajar siempre más.

«Para mantener ese nivel, la mayoría de nosotros estamos dispuestos a soportar maneras de vivir que consisten principalmente en el desempeño de trabajos aburridos».

Ese tipo de trabajo, que no genera ninguna gratificación psicológica y al que le dedicamos al menos 8 horas al día, genera un estado de frustración, desmotivación y desesperanza que cierra el círculo vicioso y nos lleva a consumir más para poder darle un sentido a ese «esfuerzo cotidiano». Pensamos que vale la pena trabajar porque así podemos comprar esas cosas que nos hacen felices, aunque en realidad esos productos no son más que un «calmante» para llenar el vacío interior.

10 frases de Alan Watts para comprender el timo de la sociedad moderna 4

Cada vez trabajamos más para poder consumir más.

Alan Watts

Alan Watts va un paso más allá explicándonos por qué esos objetos realmente no pueden generar auténtico placer y felicidad. Considera que se tratan simplemente de símbolos de placer que han sido empaquetados de manera muy atractiva para captar nuestra atención, pero que en realidad carecen de contenido, por lo que es imposible que puedan satisfacer nuestras necesidades.

«La civilización moderna construye para ofrecer una fachada impresionante, más que para proporcionar un espacio donde vivir».

La sociedad moderna nos manipula

Por otro lado, también nos alerta de cómo la sociedad moderna manipula nuestro deseo de seguridad, una idea que también ha desarrollado largamente el filósofo Zygmunt Bauman explicando que cuando los estados hacen una dejación cada vez mayor de su función para garantizar el bienestar de los ciudadanos, no le queda otra carta que la de la incertidumbre y la inseguridad. Sin embargo, Alan Watts nos explica por qué la búsqueda de la seguridad es una ilusión que solo sirve para levantar barreras, apartar lo diferente y, al final, sumirnos en una sensación de inseguridad aún mayor.

«Una sociedad basada en la búsqueda de la seguridad no es más que un concurso de retención del aliento en el que todos están tan tensos como un tambor y tan morados como una remolacha. Buscamos esta seguridad fortaleciendo y encerrándonos de innumerables maneras.

Queremos la protección de ser ‘exclusivos’ y ‘especiales’, buscando pertenecer a la iglesia más segura, a la mejor nación, a la clase más alta, al grupo correcto y a las personas ‘agradables’.

Estas defensas conducen a divisiones entre nosotros, y así a más inseguridad exigiendo más defensas».

¿Cuál es la solución?

«Rara vez nos damos cuenta de que nuestros pensamientos y emociones más íntimos no son nuestros. Pensamos en términos de idiomas e imágenes que no inventamos, sino que nos fueron impuestos por la sociedad […].

Copiamos las reacciones emocionales de nuestros padres, aprendemos de ellos el temor a la muerte y sus ansiedades sobre la enfermedad. Nuestro entorno social tiene este poder porque no existimos al margen de la sociedad. La sociedad es una extensión de nuestra mente y cuerpo.

Sin embargo, la misma sociedad de la cual el individuo es inseparable está usando toda su fuerza para persuadir al individuo de que él está realmente separado. La sociedad, tal como la conocemos ahora, está jugando un juego con reglas autocontradictorias».

10 frases de Alan Watts para comprender el timo de la sociedad moderna 5

Trabajamos para poder consumir, y consumimos para buscar una falsa sensación de seguridad.

Alan Watts

Alan Watts nos explica el concepto de «individualización por decreto» que expuso Zygmunt Bauman según el cual, hoy, cada persona se ve obligada a solucionar con los escasos recursos que posee a su alcance problemas que son de naturaleza sistémica y que solo se pueden resolver a un nivel macro.

La solución, o al menos una de ellas, consiste en desarrollar una mayor autoconciencia partiendo de la aceptación. Cuando aceptamos la incertidumbre, el miedo a la inseguridad desaparece. Cuando aceptamos que solo tenemos el presente, el agobio por el futuro se esfuma. Cuando comprendemos que podemos ser felices aquí y ahora con lo que tenemos y sin importar lo que no tenemos, la necesidad de consumir frenéticamente desaparece.

Entonces tendremos la libertad para construir la vida que realmente queremos vivir.


Sobre el tabú de saber quién eres

La mayoría de los humanos todavía están impulsados ​​por sus egos, por lo que les gusta pensar que son individuos especiales y únicos separados del resto del universo. Este pensamiento no solo es incorrecto, sino que también es muy insatisfactorio espiritualmente. Así que acepta la realidad: todos somos parte del enorme universo de energía que nos creó y todo lo que nos rodea. Una vez que comiences a conectarte con el mundo, te acercarás a tu verdadera identidad.

The Book (1966) trata sobre las grandes cuestiones de la vida. ¿Cuál es el significado de todo esto? ¿Dónde existimos realmente en el universo? El autor Alan Watts guía al lector en un viaje de descubrimiento que cuestiona las suposiciones populares sobre lo que es importante en la vida, cómo funciona el universo y la naturaleza de Dios.

Aprenda la sabiduría de ser uno con el mundo

A menudo hablamos de cuántas distracciones hay hoy y cómo pueden impedirnos vivir en el presente y conectarnos verdaderamente con las personas que nos rodean. En la década de 1960, cuando no había anuncios emergentes ni notificaciones en las redes sociales, Alan Watts ya pensaba que las personas que lo rodeaban no lograban conectarse entre sí como seres humanos ni abordar las cuestiones más importantes de la vida.

De hecho, luchar por comprender el lugar de uno en el universo y encontrar la plenitud espiritual no es nada nuevo. Por tanto, las sabias palabras de Alan Watts siguen siendo relevantes hoy en día. ¡Quizás más relevante que nunca!

Su mensaje es de conectividad, y no solo con nuestros semejantes, mujeres y hombres, sino con toda la creación. Después de todo, las mismas fuerzas que nos hicieron también hicieron la hierba, los árboles, los pájaros, los animales y otras criaturas, por lo que todos estamos conectados a un nivel muy fundamental, y cuanto antes adoptemos esto, mejor estaremos.

Watts se adelantó a su tiempo, pero ahora es el momento perfecto para sumergirse en su filosofía refrescante y comenzar a vivir una vida más plena.

Tabúes occidentales

A medida que la sociedad pasa de una generación a la siguiente, tendemos a deshacernos de los tabúes en el camino.

En muchas sociedades, el sexo era el mayor tabú. En Japón, las familias se sentían demasiado avergonzadas para hablar abiertamente sobre asuntos sexuales. En cambio, a las parejas jóvenes recién casadas se les daba tradicionalmente un «libro de almohadas» para su luna de miel, que contenía detalles de las posiciones sexuales y les dejaba saber todo lo que necesitaban saber sobre el acto sexual.

En la cultura occidental actual, el sexo ya no es un tabú. En cambio, puede encontrarlo en vallas publicitarias para vender productos y en la mayoría de las canciones pop.

Pero ha quedado un tabú importante, y es la discusión sobre lo que significa ser humano.

A menudo, la forma en que nos definimos y nos entendemos como seres humanos es incorrecta. Pensamos que cada persona es un organismo único, que vive una vida completamente separada de la de los demás y del medio ambiente.

Este malentendido de nuestro lugar en el mundo es evidente en la forma en que hablamos: frases como «vinimos al mundo» o una persona que «debe enfrentar la realidad», sugieren que nos vemos como pertenecientes a un mundo completamente distinto y único. u otra realidad.

Pero todo esto es una ilusión y un autoengaño de nuestra parte. La verdad es que nacemos del mundo, no en él.

Así como el océano crea olas, el planeta tierra crea personas. Si bien cada ola es un movimiento que ocurre en la superficie del océano, no está separado del océano ni se crea de manera diferente a otra ola. Lo mismo ocurre con todas las personas del planeta.

Sin embargo, seguimos pensando en nosotros mismos como individuos únicos e independientes.

Veremos aún más de cerca las formas en que nos engañamos a nosotros mismos.

La verdad sobre lo que significa ser humano

Cuando consideras a los grandes pensadores que han tratado de llegar al fondo de la identidad humana, podrías pensar en Freud o Jung y su investigación pionera sobre la mente inconsciente.

Sin embargo, estos psicólogos, así como la mayoría de las personas a lo largo de la historia, han estado ignorando una verdad básica sobre la identidad humana. Y esta verdad es tan simple que es difícil incluso expresarla con palabras.

Los alemanes tienen una palabra para verdades como esta: Hintergedanken . Esto es algo en lo que todo el mundo sabe y está de acuerdo intuitivamente, aunque no le gusta pensar.

Sin embargo, la cultura popular ha ayudado a apuntalar la idea egocéntrica del individuo rudo como una mota solitaria en el universo. Y ahora, esta noción es tan fuerte que puede parecer imposible aceptar la verdad, que es: un individuo no es solo una gota de agua en el océano . Más bien, somos parte de todo un universo de energía responsable de la creación de todo, incluidos los seres humanos, los campos de energía nuclear y el espacio exterior.

Por lo tanto, nuestra verdadera identidad, de lo que hablamos cuando decimos “yo”, es antigua e infinita. Son las vibraciones de energía que fluyen hacia adentro y hacia afuera y continúan tomando muchas formas.

Sí, este no es exactamente un concepto fácil de comprender para la mente racional o intelectual, y esa es una de las principales razones por las que sigue sin ser reconocido.

Tratar de comprender intelectualmente lo que significa «yo» es muy parecido a tratar de mirarse a los ojos sin un espejo: es imposible. O, si se mira en el espejo, es como intentar determinar de qué color es el espejo. Es posible que vea hojas verdes o un cielo azul, pero estos no pertenecen al espejo en sí.

Sin embargo, existe una herramienta útil para comprender parcialmente la identidad humana: es el concepto de Dios.

Dios es omnipresente pero pocos han experimentado realmente esta verdad

Cuando la gente piensa en «Dios», muchos imaginan a una persona que todo lo ve, que vive en el cielo y tiene el poder de controlarlo todo. Y sin embargo, a lo largo de los siglos, ha habido muchas otras ideas de lo que es Dios.

En la India antigua, muchas personas seguían la filosofía hindú del Vedanta, que enseña que Dios está en todas partes y es parte de todo, en lugar de existir en un reino separado.

Los textos del Vedanta se denominan Upanishads y contienen diálogos, poesía e historias que se remontan al 800 a. C. Ofrecen una mirada reveladora sobre cómo una civilización antigua veía lo divino.

Dado que los hindúes en ese momento reconocían a Dios en todo y en todos, ser una expresión de Dios no era algo de lo que estar orgullosos o algo que te distingue. Más bien, saber que Dios se puede encontrar en todo lo demás les dio a las personas un fuerte incentivo para ser respetuosos con otras personas y animales, incluso con plantas y minerales.

Sin embargo, cuando se trata de alcanzar la iluminación espiritual, reconocer a Dios en todas las cosas no es un medio para lograr un fin. Según el Vedanta, esto proviene de experimentar la presencia omnipresente de Dios. Y esto no es algo que puedas forzar o hacer que suceda, aunque se sabe que la meditación acerca a la gente.

Como puedes imaginar, experimentar la presencia de Dios es una experiencia que cambia la vida y altera la percepción por la que muy pocos han pasado.

Es el tipo de experiencia que probablemente tuvo Jesús, y a la que se refería cuando dijo: «Cuando hagas de los dos uno, y cuando hagas lo interior como lo exterior … entonces entrarás en el Reino». Podemos interpretar esto como la manera de Cristo de decir que cuando reconoces que tú y el mundo son uno en el mismo, y comienzas a unirte con el mundo que te rodea, entonces puedes experimentar la iluminación.

Estamos equivocados al creer en la ilusión de causa y efecto

Tendemos a pensar en muchas cosas en términos binarios. Hay luz u oscuridad, sonido o silencio. Hay una relación binaria particular que nos gusta mucho: causa y efecto .

Esta es la creencia de que todo lo que vemos y todo lo que sucede es el resultado de algún otro evento anterior. Pero si este fuera realmente el caso, significaría que no tenemos libre albedrío, porque siempre habrá algún evento anterior que haga que suceda el actual. Esto significa que siempre reaccionamos y nunca tomamos una decisión que no esté influenciada por otra decisión. Bastante loco, ¿verdad?

Sin embargo, aceptamos el concepto y seguimos con una visión estrecha del mundo, como verlo a través de un pequeño agujero en una cerca.

Piénselo de esta manera: ¿Qué pasa si nunca antes vio un gato, pero luego un día está mirando a través de ese pequeño agujero y de repente ve pasar la cabeza de un gato, luego un segundo después ve el cuerpo del gato, y luego ves su cola. Si sigues mirando, es probable que el gato pase de nuevo y veas la misma secuencia: primero la cabeza, luego el cuerpo y, finalmente, la cola.

Suscribiéndote a la teoría de causa y efecto, podrías pensar que un evento causa el otro, por lo que cuando aparece la cabeza hace que la cola llegue poco después. Pero esto es una tontería. No es causa y efecto. ¡La cabeza y la cola son parte de lo mismo!

Perdemos mucho tiempo tratando de desglosar las cosas y preguntándonos por qué sucede algo. Es mejor ver todo como parte del mismo universo. Cuando abres los ojos para ver el panorama general y reconoces al mundo como un organismo interconectado, te ahorrarás mucha confusión.

Nuestra perspectiva y atención limitadas crean la ilusión de que la vida tiene que ser de una forma u otra

Para entender cómo ver el panorama general, tiene sentido comprender primero por qué y cómo nos empantanamos en los detalles.

Para empezar, mirar algo es un proceso activo, ya que siempre hay cosas diferentes que notar, incluso cuando todas son parte del mismo objeto. Entonces no es solo una flor, están las raíces, el tallo y los pétalos, junto con los diferentes colores del tallo, los pétalos, etc.

Así es como funciona nuestra atención: es un proceso de seleccionar o elegir exactamente en qué nos vamos a enfocar. Después de decidir en qué enfocarnos, tenemos que documentar nuestros hallazgos. Para hacer eso, necesitamos un sistema simbólico como la escritura para dar una representación precisa. De esta manera, podemos ver lo que brota de la rama del árbol de la conífera y describirlo con precisión usando las palabras «como una aguja».

Al estudiar las palabras que están disponibles en diferentes idiomas y la profundidad del vocabulario de una persona, podemos ver qué tan perceptivo es alguien y a qué presta atención. El famoso ejemplo aquí son las diversas lenguas inuit que tienen abundancia de palabras para describir diferentes tipos de nevadas. Tiene sentido que las personas en el Ártico presten más atención a la nieve y, por lo tanto, tengan un vocabulario más amplio para ella que el idioma inglés.

Los japoneses tienen Yugen , que describe la sensación de deambular sin rumbo por un bosque. El idioma inglés no tiene traducción para esta palabra, lo que sugiere que no notamos particularmente este sentimiento o, al menos, le prestamos mucha menos atención que los japoneses.

Lo que está claro es que nuestra atención selectiva crea la ilusión de que la vida se compone de opuestos y escenarios.

Por ejemplo, la lógica común dice que durante el día solo hay luz o luz del día, mientras que por la noche solo hay oscuridad. Pero, de hecho, hay mucha luz y oscuridad sin importar la hora que sea; es solo una cuestión de nuestra percepción y de lo que somos capaces de reconocer. Durante el día hay más ondas de luz, tantas que no podemos percibir conscientemente la oscuridad entre ellas. Pero todavía está allí, al igual que todavía hay mucha luz durante la noche.

Así que no hay razón para pensar en el día y la noche como opuestos. En su lugar, piense en ellos como dos partes de la misma cosa.

La presencia de Dios permanecerá constante

Hay una buena razón por la que la ciencia ficción es tan popular. Nos da la oportunidad de descubrir universos paralelos, explorar el espacio con androides brillantes; las posibilidades son infinitas. Cada día parece venir con nuevos avances científicos, por lo que la pregunta en la mente de muchas personas es: ¿qué les espera a los seres humanos?

En cierto sentido, la tecnología nos hará más conectados.

Ya en la época del autor, una gran cantidad de información de todo el mundo estaba disponible directamente en los hogares de las personas. Ya fuera un vistazo a una cultura extranjera, un evento deportivo o un concierto musical, la televisión y la radio dieron a las personas la oportunidad de experimentarlo indirectamente.

El autor creía que este nebuloso compromiso electrónico continuaría extendiendo el alcance de los humanos y les permitiría conectarse con otras personas en un espacio virtual. Sin siquiera salir de casa, podían conectarse con las cosas que necesitaban y comunicarse directamente con las personas que querían conocer. Y si seguíamos por ese camino, pensó que era muy posible que la raza humana eventualmente se pareciera a un organismo colosal con un sistema nervioso central compartido. Suena un poco como una predicción de Internet, ¿no? El autor ofreció una advertencia.

A medida que nuestro mundo se interconecta cada vez más, los seres humanos están destinados a volverse más homogéneos, ya que todos vivirán la misma experiencia de vida virtual. Además, es natural que la privacidad desaparezca en este entorno, tanto que es posible que nuestros pensamientos ya no sean nuestros. En cambio, pertenecerán a una mente colmena tecnológica increíblemente poderosa.

Pero incluso si el progreso tecnológico parece fuera de control y preocupante, puede consolarse sabiendo que Dios todavía está presente en todo lo creado.

Recuerde, el universo, y todo lo que hay en él, es un juego que Dios ha ideado, y si la gente hace que todo sea demasiado homogéneo, predecible y controlado, es seguro que el cambio vendrá. Nadie, incluido Dios, quiere jugar a un juego aburrido. Entonces, es probable que Dios encuentre nuevas formas de ser reconocido.

No te tomes las cosas demasiado en serio.

Tener humor y poder reírse de uno mismo es una de las habilidades esenciales en un mundo que es esencialmente un juego de escondite con Dios. Así que asegúrese de relajarse siempre que sea posible. La verdad tal como la experimentamos es muy relativa y subjetiva. Recuerda: todas las cosas pasan y volverán a aparecer.

Deja una respuesta