El parto es nuestro, y la arquitectura también. Uno de los lemas feministas más utilizados reza “nosotras parimos, nosotras decidimos”. Entonces, ¿por qué no decidir cómo y en qué entorno dar a luz?

Una sanidad poco sensibilizada con las mujeres como la que existe actualmente, aboga por los quirófanos, las cesáreas, las episiotomías y la falta de comodidad y calidez en uno de los procesos más naturales del ser humano. Para romper con todo esto llega el proyecto arquitectónico Parra-Müller. Arquitectura de maternidades, que nos presenta un paritorio diferente, más humano.

Ángela Müller y Marta Parra son las artífices de estos paritorios feministas y humanizados que nos han dejado sin palabras. Su diseño también ha encandilado al mundillo arquitectónico en general y, por su proyecto en el Hospital Universitario HM Nuevo Belén de Madrid, han recibido el premio IIDA —los Oscar de la arquitectura—.

Un paritorio pensado para la madre

Lo más revolucionario del paritorio del estudio Parra-Müller es que está diseñado pensando en el bienestar de la madre, del recién nacido e incluso para facilitar el trabajo personal sanitario que les atenderá. Pero lo más importante es que la madre se sitúa en el centro del diseño. Marta Parra deja claro qué les motivó a realizar este proyecto: “Llevamos años escuchando a las mujeres y sus historias de parto, diferentes pero con ejes comunes. Las necesidades de las mujeres no están en la hoja de ruta de la vanguardia arquitectónica“.

Ángela Müller asegura que las personas están en el centro de su diseño. “Todo lo que hacemos se puede resumir en un término: deshospitalizar —explica—. Sí, te toca ir al hospital y eso no es agradable; pero el hospital no tiene por qué oler a desinfectante, no tiene por qué aumentar el estrés que ya tienes, no te tiene que dar miedo ni ponerte nerviosa“. Decidir traer una nueva vida al mundo es toda una experiencia, pero no tiene por qué empezar como algo traumático y a lo que temer. La idea de este nuevo paritorio es dejar atrás la idea de enfermedad que nos trae a la cabeza un hospital y abrir paso al futuro.

Sus propias experiencias como madres engendraron este proyecto

Tras ser madres decidieron viajar por Europa y ver qué se hacía en otros sitios. Lo tuvieron claro desde el principio: “El entorno debía facilitar el parto y el nacimiento y claramente el modelo tradicional con paritorio con potro en el centro y mujer abierta de piernas, no lo hacía. Los paritorios de antes (desgraciadamente aún hay muchos así) son como quirófanos, ambiente quirófano, es decir, la sensación era de estar casi en peligro, pues se necesitaba todo ese aparataje y personas para salvarte la vida y la de tu bebé en cualquier momento. Es un ambiente que genera mucho estrés, no tranquiliza, hace frío, no tienes tus cosas, estás en una posición de sumisión, no te puedes mover…”.

Tanto Müller como Parra tienen tres hijos cada una, es decir, seis experiencias de parto en total. Parra explica que “a raíz de estas vivencias, en diferentes hospitales dentro y fuera de España, nos planteamos las dificultades que había para parir con dignidad y con sensatez en este país”. Por eso se embarcaron, antes de comenzar su proyecto Arquitectura de maternidades, en el fascinante mundo del activismo.

Del activismo a revolucionar los hospitales

Sus experiencias como madres hicieron que las dos arquitectas se unieran a la asociación El parto es nuestro. Allí compartieron vivencias con otras mujeres con historias muy similares a las suyas. Müller reconoce que “das por sentado que al entrar en el paritorio pierdes la ropa y la dignidad“. Sin embargo, ambas aseguran que “no tiene por qué ser así”. Debemos superar la visión tradicional del parto para dar un paso más hacia el bienestar de las madres y sus bebés.

“El parto y el sexo son muy parecidos”

Müller y Parra te pueden dejar atónita con una frase tan rotunda como esa. Aunque, ¿no tienen razón? Aseguran que “para ambos necesitas seguridad, intimidad, estar a gusto…“. Y eso es lo que proporcionan sus diseños de paritorio. No son solo colores agradables y muebles bonitos. No. También se basan en dejar atrás el potro (completamente prohibido en sus diseños) y dar un poco de intimidad a la madre en un proceso tan íntimo y sensible.

Todos los elementos del paritorio están pensados para convertir una experiencia que puede llegar a ser muy traumática en lo más agradable posible. Siempre pensando en la privacidad de la mujer y en su comodidad.

El dinero no es problema

Cualquiera pensaría que un paritorio así, tan pensado y bien diseñado, les costará un dineral a los hospitales. Sin embargo, la realidad es completamente diferentes. Este diseño no cuesta más que el de un paritorio tradicional: Parra asegura que “nuestras propuestas no necesitan de un exceso de equipamiento médico de alta tecnología, más bien al revés, creemos que es posible conseguir buenos resultados con pocos y pensados elementos“.

Las arquitectas siguen en contacto con los hospitales donde han implementado su proyecto e, incluso, reciben feedback de mujeres que han pasado por estos paritorios y todo son elogios. Además, las cifras demuestran que el espacio afecta al parto: en la Unidad de Parto Normal de Nuevo Belén, la tasa de cesáreas es tres veces menor que en el resto del hospital. Además, la episiotomía baja del 90% que hay en el resto a aproximadamente un 10% en esta unidad. Esto confirma, como explican las Müller y Parra que su “hipótesis de que el espacio importa” es cierta.

¡Vivan los paritorios humanizados!

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