Estoy rodeada de mujeres que quieren cambiar su cuerpo en lugar de cambiar el mundo 1

Estoy rodeada de mujeres que quieren cambiar su cuerpo en lugar de cambiar el mundo

“¿Qué ocurriría si los medios de comunicación y las grandes marcas usasen sus esfuerzos en cambiar hacia un mundo mejor, en lugar de querer cambiarnos a las mujeres? como si no fuésemos ya lo suficientemente perfectas!” Gema Sanchez ‪#‎womennotobject‬

Mientras que las mujeres están preocupadas por su apariencia estética, por su peso, por su pelo seco o graso, vello corporal, arrugas, celulitis o por las calorías que queman en el gym, el machismo se felicita ante el éxito de su plan de opresión.

Es tal la presión que sufrimos las mujeres ante nuestro cuerpo, ante el ideal inalcanzable de tener un cuerpo perfecto, que hasta en los anuncios de depilación aparecen piernas ya depiladas porque, al parecer, el pelo que crece en las piernas de todas las mujeres, es capaz de producir el caos y horrorizar a un sector privilegiado de la población (los hombres blancos cisgénero heterosexuales). Pero no solo el vello corporal femenino hiere la sensibilidad de cierto público, también parece que lo hace la menstruación. Aunque la sangre menstrual es la única sangre que no tiene un significado violento, continua siendo un tabú tanto en nuestros entornos más íntimos como en la publicidad que la pinta de azul. 

Fuente: “Estoy Rodeada De Mujeres Que Quieren Cambiar Su Cuerpo En Lugar De Cambiar El Mundo” Genial post de Doctora Glas que nos invita a reflexionar a TODOS.

El peor enemigo que podemos tener somos nosotros mismos. Y cuando hablamos de belleza física, las mujeres no se dan tregua. Según un estudio, sólo el 4% de las mujeres del mundo se consideran a sí mismas bellas. Y es evidente que la realidad supera con creces ese porcentaje.

La publicidad hoy es un poderoso instrumento que puede contribuir a la construcción de los nuevos modelos y estandares sociales. Por ello resulta alarmante que ésta pretenda implantar unos estandares de belleza que no se corresponden con la realidad. Los estudios realizados sobre la mujer en la publicidad reflejan que su imagen aparece estereotipada en los roles tradicionales del hombre y la mujer, la idealización de la belleza femenina y la cosificación sexual de la mujer.

Las mujeres estamos sometidas a la tiranía de la belleza. En la actualidad se habla de la igualdad de género en todas partes del mundo, sin embargo, si damos una rápida mirada a la publicidad que nos rodea observamos que no se ha logrado tal equidad y que aún la imagen de la mujer se muestra de forma degradante.

EL CUERPO DE LAS MUJERES es el título de nuestro documental de 25 minutos sobre el uso del cuerpo de la mujer en la televisión. Empezamos de una urgencia. La constatación que las mujeres, las mujeres reales, están desapareciendo de la televisión y que son reemplazadas por una representación grotesca, vulgar y humillante.

La pérdida nos parece enorme: la cancelación de la identidad de las mujeres ocurre bajo la mirada de todos, pero sin que haya una reacción adecuada, ni por parte de las mujeres mismas.

A partir de aquí, se abrió camino la idea de seleccionar las imágenes televisivas que tuvieran en común la utilización manipuladora del cuerpo de las mujeres para contar lo que está pasando no sólo a quien nunca mira la televisión, sino a quien la mira, pero “no ve”. El objetivo es interrogarse y preguntar sobre las razones de esta cancelación, un verdadero “pogromo” del cual somos todos espectadores silenciosos. Luego, el trabajo puso de relieve la cancelación de los rotros adultos en la televisión, el uso de la cirugía estética para cancelar cada huella del paso del tiempo y las consecuencias sociales de esta remoción.

De las pequeñas bromas en clase (micromachismos) al peligro de muerte a manos de nuestras parejas cuando seamos adultas, hay una línea muy fina. Es nuestro deber erradicar la cultura machista en la que estamos inmersos, ya que es la responsable de que, actualmente, el 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja, admitan haber sufrido maltrato físico o sexual por su parte y de que 1 de cada 3 mujeres en el mundo sea maltratada en algún momento de su vida.

La igualdad de género no es sólo un asunto de las mujeres, sino un tema de derechos humanos que requiere la participación de hombres y mujeres en todos los ámbitos.

Quizás porque la palabra feminista tiene una connotación muy negativa (a pesar de los esfuerzos como la “feminista ilustrada“) es muy difícil acabar porque los mitos que hay en torno al movimiento son muy dañinos. No se le da credibilidad y solo escuchar ese término se crea una barrera invisible que impide comprender el discurso de una manera lógica.

Este tipo de violencia se basa en un sistema social de desigualdad sustentando por el machismo que todos presenciamos día a día solo puede ser revertido desde la responsabilidad social e individual de cada uno. Puede ser modificado y para ello necesitamos condenar claramente la violencia, porque el silencio nos hace cómplices, y aprender nuevas formas de relación y de masculinidades igualitarias.

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