Un impactante corto muestra el miedo que da volver sola a casa

El miedo a la violación y la sumersión en una sociedad repleta de micromachismos, condiciona el comportamiento de las mujeres en todo momento, sobre todo cuando están solas.

El corto inferior, titulado “Au bout de la rue”, (escrito y dirigido por Maxime Gaudet) refleja de forma sublime esta realidad.

En vez de educar a los niños para no violar, nos educan a las mujeres para tener cuidado. Ese es el problema y la razón de que, todavía hoy en día, tengamos que estar denunciando una situación, que por increíble que pueda parecerle a muchos hombres, nos pasa a todas cotidianamente.

“Si la democracia no viene de serie, la igualdad tampoco. Son actitudes éticas que hay que aprender. Si nadie te las enseña, si en tu familia no las ves, si tu grupo de edad no las comparte, si los medios de comunicación no te disuaden. Si la política no te obliga a enfrentarte a la igualdad, tenderás a reproducir lo que ves como tópico en los lugares en que te mueves”, – Amelia Valcárcel (filósofa).

Todas tenemos nuestros métodos para sentirnos más seguras (o, al menos, intentarlo) cuando volvemos solas a casa. Algo que a la mayoría de hombres ni se les ha pasado por la cabeza.

Sacar las llaves y ponérselas entre los dedos a modo de pinchos, llevar un spray de pimienta y tenerlo cogido en la mano que tienes dentro del bolso, sacar el móvil, incluso fingir que hablas con alguien si te encuentras frente a alguien potencialmente peligroso (es decir, simplemente un hombre en una calle en la que no hay nadie más), soltarte el pelo o bajarte la coleta para que no puedan tirarte de ella por detrás, no acercarte mucho a la orilla de la acera por si alguien te tirase hacia un portal pero tampoco acercarte mucho a la carretera, no vaya a ser que pare un coche y te meta dentro de él. La lista es casi interminable.

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Esa sensación de pánico que te rodea el cuerpo, de pensar que no sabes con lo que te puedes encontrar por el camino. Empiezas a pensar en todo: si es un hombre solo, porque no habrá nadie para ayudarte, si es un grupo de chicos, porque estando juntos se crecen y son peores; si voy por un camino más corto, llegaré antes a casa y estaré segura, pero ese camino es más oscuro y me da más miedo; si alguien se acerca, ¿reaccionaré y podré huir a tiempo?, ¿tendrá un cuchillo y no podré gritar?, ¿y si el pánico se apodera de mí y me quedo paralizada?, así, hasta que empiezas a pensar…¿por qué he salido esta noche? Tenía que haberme quedado en casa tranquila, ahora no lo estaría pasando tan mal. Lloras por esa mezcla de emociones entre miedo y nerviosismo que no te deja más que pensar en el momento en el que estés en casa, recordando lo bien que estás ahí, encerrada, y repitiéndote a ti misma que no volverás a salir de noche si tienes que volver a casa sola.

¿Crees que estoy exagerando? A muchas nos ha pasado. Se trata de reacciones desproporcionadas pero no infundadas: el año pasado, y atentiendo a las denuncias (que siempre infrarrepresentan la realidad), cada 7 horas una mujer fue violada en España.

Es una realidad paralela a la de los hombres. Una vida rodeada de miedos, inseguridades y violencia es la que nos ha tocado vivir a las mujeres. Y, tristemente, no parece que vaya a cambiar nada a corto plazo. Los micromachismos están tan cómodamente instalados para algunos, que ni siquiera se dan cuenta de que están reproduciéndolos y ampliando la terrible espiral machista que hombres y mujeres sufrimos. Ni una mujer es la única que puede saber lavar la ropa ni un hombre el único que entienda de coches. No podemos discriminar y maltratar a nadie por unos estereotipos absurdos que no hacen sino dañarnos a todos y a todas.

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Actitudes que pueden parecer insignificantes o inocentes, duelen, y mucho. Los micromachismos que sufrimos día a día nos generan una sensación de impotencia contra la que hay que luchar. Levanta tu voz e imponte. No dejes que nadie te diga cómo tienes que pensar. Hazte valer, que sepan que deben tratarte con respeto.

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Muchas, muchísimas, de las que estáis leyendo este post os sentiréis identificadas con el vídeo que acabáis de ver. Es nuestro deber no ocultarnos, señalar a los culpables, mostrar la cruel realidad y actuar. Y nuestros compañeros (hermanos, padres, amigos, abuelos, etc) deben ayudarnos a dar la cara y censurar públicamente actitudes machistas porque los hombres que actúan así, no son hombres de verdad.

Por favor, ayúdanos a difundir este mensaje para concienciar a los que nos rodean.

Como dijo Victor Hugo, la utopía de hoy es la realidad de mañana, ¡juntos la haremos posible!

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