Podría tratarse de un cortometraje animado más, pero ¡no!. Sus más de 23 millones de visualizaciones lo han convertido en todo un fenómeno viral, después de que lo colgaran al completo en YouTube el pasado 31 de julio.

In a Heartbeat está producido por el mexicano Esteban Bravo y la estadounidense Beth David tras una exitosa campaña de financiación colectiva en Kickstarter con la que consiguieron reunir 14.000 dólares. Con ello pudieron producir el audio y la música que acompañan a las imágenes de Sherwin y Jonathan. Además, ya han tenido presencia en festivales como el LGTBI Shorts Film Festival, el CineFest de Los Ángeles o los Orios Film Awards. 

La historia da comienzo cuando Sherwin, escondido tras unos arbustos, se detiene a observar a Jonathan en los jardines de su escuela. Jonathan se percata de que alguien lo observa y ve a Sherwin muy avergonzado. A este último se le acelera el corazón hasta el punto de que sale despedido —literalmente— de su pecho y comienza a perseguir a Jonathan, que no se había percatado de los sentimientos de Sherwin hasta que el propio corazón consigue unirlos a ambos. Así comienza el amor.

Una historia de amor acompañada de una serie de divertidas situaciones que nos plantea que cuando el corazón toma las riendas, poco podemos hacer

En tan solo cuatro minutos, In a Heartbeat consigue emocionar al público y, sobre todo, reivindicar el objetivo de sus creadores: un nuevo enfoque divertido, sencillo y directo a la hora de ver la homosexualidad, que normalmente es tratada como un tabú. Este corto se atreve a recordar que el amor que puede sentir un niño por otro niño, o una niña por otra, es exactamente el mismo que el de un niño por una niña.

Los creadores de In a Heartbeat

El Ringling College de Arte y Diseño de Florida fue el comienzo de la amistad inseparable que unió a sus creadores, Esteban Bravo y Beth David. Fue allí donde surgió la idea de este proyecto fin de carrera. Además, hay una historia real más allá del proyecto: tanto Beth como Esteban son gays, así que, en cierta manera, transmiten con sus personajes sus vivencias y puntos de vista del amor infantil.

Ambos han pasado por ese temor a vivir sus propios sentimientos y, sobre todo, a contárselo a los demás, incluso a sus seres queridos. Y ambos han experimentado que, al final, el corazón es el que tiene la última palabra.

Todo trabajo da sus frutos y mucho más cuando se convierte en un exitoso corto viral. Pero no solo porque el número de reproducciones crece cada minuto, sino porque además el número de comentarios y reacciones están fomentando la desaparición de todos los prejuicios que aún sufren las personas que aman a las personas de su mismo sexo.


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