¿Qué ocurre cuando le quitas la marca a los anuncios de moda? Este impactante proyecto gráfico te lo explica

A veces no somos conscientes del impacto de la publicidad en nuestras retinas. Por ello, el artista Hank Willis Thomas nos ha querido mostrar la moda desde otro punto de vista. Para ello, ha rescatado antiguos anuncios y ha eliminado la marca y el eslogan publicitario que los acompaña. La publicidad aparece en este proyecto  fuera un contexto validador donde imponer todo tipo de cánones de belleza y los roles sociales. El resultado es impactante, juzgarlo por vosotros mismos.

¿Qué ves en esta imagen?

Anuncio de la marca de ropa Broomsticks (1967)

Cinco chicos con jerseys de cuello vuelto que rodean y agarran a una chica en ropa interior. Te puedes preguntar: ¿hace frío o calor?, ¿por qué la chica está en ropa interior?, ¿quiénes son esos chicos?, ¿qué está sucediendo? Todos parecen reírse, pero es complicado encontrar que esa situación se desarrolle fuera de un contexto de acoso o violación. Se trata de un anuncio real que data del año 1967 y pertenece a la marca de ropa Broomsticks. La imagen iría acompañada de un eslogan prometedor: “el juego es Broomsticks”. ¿De qué juego estará hablando?

Este es tan solo un ejemplo de los más de cien que recogió Thomas en su exposición Unbranded: A Century of White Women, 1905-2015. Ordenadas por año y en orden creciente, el artista expone cómo el machismo se ha perpetuado en el mundo publicitario y ha normalizado situaciones que deberían estar ya superadas.

En un recorrido histórico desde la época del Mad Men hasta el día de hoy, Thomas desmonta los anuncios de su contexto comercial, dejando al espectador lidiar con la imagen pura para que podamos analizarla sin el filtro del “todo vale” que ofrecen los anuncios.

Es, en definitiva, un repaso histórico e impactante de cómo la publicidad ha normalizado un prototipo de género femenino y su evolución durante el último siglo.

La exposición recoge anuncios desde 1915 a 2015. Cien años de historia en los que el papel de la mujer ha cambiado y, a través de estos mismos anuncios, podemos ver qué cosas han cambiado y qué cosas no. Por ejemplo, en 1920 las mujeres estadounidenses consiguieron el derecho a votar y, justo después, ya podemos verlas representadas en los anuncios de conducción de automóviles. En los años 40, ya visten como soldados. Después, ya hay mujeres con carreras universitarias, madres trabajadoras, incluso mujeres homosexuales.

La violencia y la objetivación no son sutiles, sino evidentes y alarmantes

Sin embargo, cada paso que da la mujer hacia su empoderamiento social es acompañado por una la publicidad donde se repite el eje del dominio del hombre blanco y la sexualización y cosificación de la imagen femenina, ya sea en casa fregando o conduciendo su vehículo. La violencia y la objetivación no son sutiles, sino evidentes y alarmantes.

Esta tendencia es particularmente evidente a partir de los años 1960, cuando muchos de los anuncios muestran mujeres decapitadas, magulladas, enjauladas o enfrentadas por hombres. A día de hoy, la mujer ha conseguido librar muchas batallas por la igualdad de género y obtener mucha libertad, pero sigue maltratada por una publicidad que todavía la juzga por la edad, el color de su piel, su sexualidad o su relación con los hombres.

A continuación podrás ver algunas imágenes del proyecto de Thomas para que reflexiones sobre este machismo que inunda la publicidad. ¿Encuentras paralelismos con la imagen femenina que muchos anuncios muestran hoy en día?

¿Conseguiremos poner fin a este tipo de publicidad?

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