Estamos acostumbrados a lamentables comentarios machistas en casi todos los ámbitos, pero parecía que la política era de los pocos espacios, que por su responsabilidad social, estaba protegido del uso verbal para discriminar. Sin embargo, a muchos nos costó distinguir si se trataba de una broma de mal gusto o de una declaración real cuando escuchamos la polémica, triste, misógina, machista y desafortunada declaración del diputado polaco Janusz Korwin-Mikke en un debate en el Parlamento Europeo.

El tema a tratar ese día era la brecha salarial entre hombres y mujeres, y el eurodiputado polaco ultraderechista consideró como argumento válido para dicho debate un sorprendente: «¿Sabe usted qué papel ocupaban las mujeres en las Olimpiadas griegas? ¿La primera mujer griega? Le diré yo, el lugar 800. ¿Sabe cuántas mujeres hay entre los 100 primeros jugadores de ajedrez? Yo le diré, ninguna».

Esta es la intervención completa que Korwin-Mikke dirigía a la eurodiputada española Iratxe García, que había defendido poco antes la igualdad salarial entre ambos sexos.

“Por supuesto que las mujeres han de ganar menos que los hombres, porque son más débiles, más pequeñas y menos inteligentes” —Korwin-Mikke

El extenso historial de declaraciones discriminatorias de este eurodiputado no se limita a las mujeres: ha llamado a los refugiados “basura humana”, lamenta que las mujeres tengan derecho a votar, pone en duda las denuncias por violación e incluso cuestiona que Hitler fuera tan malo como dicen.

Curiosamente, el porcentaje de mujeres eurodiputadas ha ido en aumento en las últimas legislaturas desde el 16% de 1979 al 37% actual, pero todavía son minoría. De hecho, durante la intervención machista de Korwin-Mikke, presidía la cámara una mujer, la alemana socialista Evelyne Gebhardt y se encontraba en el pleno la comisaria de Igualdad de Género, Vera Jourová.

Este mismo eurodiputado polaco ha usado el parlamento para propagar el odio. Hasta ahora se le ha sancionado con multas simbólicas, pero en estos momentos el parlamento está llevando a cabo una investigación y, si somos suficientes los que pidamos la suspensión total de su cargo, podremos hacerla realidad.

No podemos permitir que los políticos utilicen lenguaje antirreglamentario para después escudarse en la libertad de expresión. El parlamento europeo tiene la responsabilidad y el poder de frenar esta escalada haciéndole rendir cuentas con las sanciones más severas que les sea posible aplicar. El presidente del parlamento puede suspenderlo de su cargo directamente y la ciudadanía podría obligar a los eurodiputados a encontrar una forma de echarlo permanentemente!

Firma para pedir que el Parlamento Europeo le sancione

¿Tiene razón en sus argumentaciones?

En lo que a salud y enfermedad se refiere, las mujeres pueden ser consideradas el sexo más fuerte. Hasta la fecha, diversos estudios han demostrado que el sistema inmune de ellas es más resistente que el de ellos.

Tiene un talento fantástico, pero, después de todo, es una mujer”. Con estas palabras Garry Kasparov, posiblemente el mejor jugador de ajedrez contemporáneo, menospreciaba a la ajedrecista a Judith Polgar. Poco después, la gran maestra húngara vencía al ex campeón ruso en uno de los mayores hitos del ajedrez femenino de todos los tiempos.

A pesar de que ambos sexos tienen una inteligencia similar, el contexto sociocultural y la crianza marcan diferencias. De hecho, las mujeres están tan capacitadas, o más, que los hombres para el ajedrez o cualquier otra disciplina como matemáticas, programación o cualquiera que estés imaginando.

Particularmente interesante, y muy sorprendente, es el hallazgo de Fryer y Levitt:

En Bahréin, un país extremadamente machista, las niñas obtienen mejores resultado que los niños en matemáticas.

El motivo es muy sencillo de entender: en muchos países musulmanes, la formación religiosa ocupa más horas en los niños que en las niñas, lo que reduce o aumenta el tiempo dedicado. No es cuestión de sexos, es cuestión de contexto social.

Invisibles y peor pagadas

El estudio Brechas de género en el mercado laboral español, elaborado por Fedea este mismo año, hace visible una realidad que a menudo se invisibiliza: las dificultades sociales a las que aún se ven sometidas las mujeres al acceder al mercado laboral o a ciertos puestos de responsabilidad. La brecha salarial entre hombres y mujeres, que es de un 16% de media europea y un 18,8% en España.

Los años de crisis han estrechado ligeramente la brecha salarial en la media comunitaria. Pero varios países escapan a esa mejora, con Portugal, España, Letonia e Italia a la cabeza de la ampliación de las diferencias salariales entre hombres y mujeres, según los datos divulgados por Eurostat, la oficina estadística europea.

¿Son estos los países más machistas u otro dato explicaría que en estos países la brecha sea superior?


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