Así es Afganistán hoy. No te vas a creer cómo era este país hace 50 años.

“Nunca olvide que basta con una crisis política, económica o religiosa, para que los derechos de las mujeres sean puestos en duda. Estos derechos no son permanentes, usted tendrá que permanecer vigilante toda su vida”.

Simone de Beauvoir.

Antonio Pampliega narra como el estadio Ghazi, en Kabul (Afganistán), es un antiguo gimnasio de suelo mullido, paredes descoloridas y desconchadas. Es el mismo lugar que utilizaban los talibanes para sus ejecuciones públicas y castigos ejemplarizantes. Aquí, 24 chicas de 14 a 22 años se reúnen ahora para practicar boxeo, desafiando a todo y a todos. De hecho, en el país sigue estando muy mal visto que las mujeres practiquen cualquier tipo de deporte. Mohammad Sabir Sharifi, uno de los dos entrenadores, afirma haber recibido más de una amenaza de muerte. Asimismo, las deportistas sufren la oposición y la humillación de sus vecinos y a menudo de su propia familia.

Aunque pueda parecer un triunfo que 24 niñas acudan tres veces por semana a practicar deporte, realmente es un estrepitoso fracaso. Estas muchachas pertenecen a familias de clase alta; sus padres les han permitido y hasta alentado a practicar boxeo. Los afganos de a pie y en el corazón del país mantienen los prejuicios y el odio que los talibanes les inculcaron hacia la mujer. Muchos padres no entienden ni siquiera que las niñas vayan al colegio cuando su función principal en la vida va a ser servir a su marido. Sumisión y devoción. El papel de las afganas no ha cambiado mucho en los diez años tras la marcha del Mulá Omar del poder.

Pero hoy Afganistán no es un peor país solo para las mujeres. También lo es para sus infantes. La desastrosa situación en la que se encuentran los infantes en Afganistán, se debe a los numerosos conflictos activos en las diversas regiones, provocando desplazamientos forzosos, falta de acceso al agua potable, hambruna y violencia sistémica. En este caos en el que muchas familias no pueden subsistir (en 2008, el 36 % de la población estaba por debajo del umbral de la pobreza) los padres venden a sus hijos a cambio de una suma de dinero. Además, en caso de que la familia pierda al marido, será el niño mayor el encargado de sustentarla ya que pasa a ser el cabeza de familia, viéndose obligado a recurrir a dichas prácticas.

Por si esto fuera poco el país está repleto de minas antipersona. El uso extendido e indiscriminado de minas y municiones durante casi 30 años de conflicto ha hecho de Afganistán uno de los países con mayor presencia de minas en el mundo. De media, 40 personas al mes son víctimas de las minas terrestres y de los restos explosivos de guerra. La mayoría de ellas son varones y más de la mitad niños. Aunque la cifra de víctimas está bajando, la pobreza obliga a muchos marginados a ganarse el sustento con la chatarra de los restos explosivos de guerra y a correr riesgos al recoger combustible en zonas minadas. Las minas y los restos explosivos de guerra no sólo pueden causar daños físicos a los afganos, sino que también privan a los agricultores de su medio de vida y dificultan su alojamiento y reasentamiento, así como el pastoreo del ganado.

Pero Afganistán no siempre fue así. Mohammad Qayoumi, creador de la página de esta página de facebook, creció en Kabul en los años 60 y 70 y ha colgado varias fotografías para que la gente tome conciencia sobre lo que ha sucedido en Afganistán. Mohammad escribe en su página:

“Hace medio siglo, las mujeres afganas hacía carreras como medicina; hombres y mujeres se mezclaban casualmente en los cines y los campus universitarios de Kabul; las fábricas de los suburbios producían en serie productos textiles y otros bienes. Había una tradición de ley y orden, y un gobierno capaz de llevar a cabo grandes proyectos nacionales de infraestructura, como la construcción de centrales hidroeléctricas y carreteras, aunque con ayuda externa. La gente común tenía un sentido de esperanza, la creencia de que la educación podría abrir oportunidades para todos, la convicción de que un futuro brillante que le esperaba. Todo lo que ha sido destruida por tres décadas de guerra, pero era real.

Así era Afganistán …”

Mujeres afganas en la década de 1940

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Moda de Kabul en los años 50 – 70

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Tienda de discos en Kabul, 1960

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Coro afgano

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Aeropuerto de Kandahar construido en la década de 1960

Aeropuerto de Kandahar, Afganistán

Auxiliares de vuelo Ariana Afghan Airlines

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Kabul en el año 1960

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Visitantes extranjeros acampan en Band-e Amir en 1970

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Ruta en coche por Afganistán

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Madres y  niños juegan en un patio de recreo de la ciudad

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Estudiantes de la Universidad de Kabul durante su graduación en 1960

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Pero hoy Afganistán es, sobre todo, un peor país para las mujeres. Conocida es la historia de Malala Yousafzai por su activismo a favor de los derechos civiles, especialmente de los derechos de las mujeres en el valle del río Swat, donde el régimen talibán ha prohibido la asistencia a la escuela de las niñas.

Mujeres en la escuela infatil

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Rally de La Mujer en 1980

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Sala de reuniones / clase para mujeres – alrededor de 1980

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Aula en Kabul, 1960

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Mujeres trabajando

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Clase de Biología en la Universidad de Kabul, con un alto porcentaje de mujeres estudiando

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El diseñador de moda Safia Tarzi en su estudio Kabul, 1969

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Escaparates de moda en 1960

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Señoras afganas en Kabul Airport

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La revista de moda Vogue decidió dedicarle su número de Diciembre de 1969 con un completo reportaje que tituló “Afganistan Adventure”. En el interior podemos encontrar una sesión fotográfica para mostrar la moda de Kabul así como sus lugares más emblemáticos y locales más chic.

Cuando Afganistán estaba en Vogue, diciembre 1969

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Fotografías del reportaje “Afganistan Adventure”

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Las modelos fueron fotografiadas en ruinas antiguas y prósperos bazares

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pesar de algunos tímidos avances en los últimos años Afganistán es hoy un país donde la influencia religiosa talibán ha afectado profundamente a su sociedad, y con especial virulencia a sus mujeres

Afganistán es hoy un país afligido, no solo por la influencia Talibán, sino por las dos guerras que ha sufrido el país en las últimas cuatro décadas. Esto ha situado al país en una situación de “alto riesgo” de caer en un Estado Fallido, o lo que es lo mismo, un país sin control alguno de su territorio físico, con pérdida de su autoridad legítima para la toma de decisiones, incapaz de suministrar servicios básicos e incapaz de interactuar con otros Estados. Hoy, el Fund for Peace, sitúa Afganistán en el puesto número 7 de su ránking de Estados Fallidos. En el año 2005 (cuando se inició el ránking) su posición era la 11ª.

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Parte de este artículo ha sido traducido de: Messy Nessy Chic

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