“Tenemos que hablar…” es una frase terrorífica en el ámbito de pareja. Algo que no se desea escuchar y, ni mucho menos, ejecutar. Siempre se ha defendido ese ideal de amor romántico que dice que por tu pareja debes hacer lo que sea. Debes de optar por cualquier sacrificio por tal de salvar la relación. Pero la realidad es bien distinta de los cuentos de hadas y a veces nos empeñamos en seguir acompañados de una pareja que ya no nos corresponde o en la que el amor hace tiempo que ya se fue.

6 señales que nos indica que la relación, aunque perdure a día de hoy, ya hace tiempo que se rompió

1. Se rompe el “triángulo del amor”

Una relación se mantiene fuerte si los vértices de la confianza, el respeto y el cariño se mantienen firmes

Una canción de Mägo de Oz reza así: El tiempo me enseñó que el alimento del amor es la confianza, el respeto y un colchón”. No va mal encaminada la poesía. Una relación se mantiene fuerte si los vértices de la confianza, el respeto y el cariño se mantienen firmes. Si sientes que ya no puedes confiar enteramente en tu pareja; no la respetas o sientes que te falta al respeto sistemáticamente; o ya no percibes gestos de cariño como los percibías antes, entonces tienes un problema muy grave.

A pesar de ello, siempre hay una posibilidad de poder encauzar la vida en pareja a través de ayuda profesional, y hablando las diferencias que tenéis en el momento presente. Sin embargo, una perpetuación de esta situación solo os llevará a una relación de amargura.

2. Siempre eres el o la culpable (o siempre lo es el otro)

La comunicación es un pilar básico de la relación. Cuando esta falla, una de las consecuencias es la acumulación de tensiones, las cuales se descargan poco a poco a base de reproches, de hacer hincapié solo en defectos o en indirectas y sarcasmos sobre hábitos y hobbies. Cuando parece que la causa de los problemas de pareja siempre es el otro o la otra, o parece que siempre eres el núcleo de todas las discusiones, es que algo malo pasa.

La comunicación es el pilar básico de cualquier tipo de relación, es especial las de pareja

Siempre hay una oportunidad de volver a establecer la comunicación y solventar esos problemas uno por uno, pero si la situación ha avanzado hasta el punto de que no sois capaces de sentaros a hablar y a expresaros con normalidad, entonces la mejor solución es dejar la relación. Así evitareis más daño hacia el otro y hacia uno mismo.

3. No encontráis tiempo para la otra persona

Hace poco hablábamos en otro artículo que un buen hábito para tener una relación de pareja saludable es encontrar siempre huecos propios para disfrutar en pareja exclusivamente. Pues bien, las consecuencias de no encontrar tiempo para ambos de manera exclusiva es el empeoramiento de la relación debido a un estrés diario mal llevado, el hastío de la rutina y la sensación de soledad o incomprensión en tu propia casa.

La situación se vuelve especialmente grave no cuando no se encuentra hueco para el otro, sino cuando no se quiere encontrar hueco. Alargamos la jornada laboral, nos encerramos en las redes sociales o internet, buscamos cualquier excusa para pasar más tiempo fuera de casa sin nuestra pareja…

4. La relación se estanca

No me refiero solamente a la imposición de la rutina. También me refiero a los planes de futuro o al propio proyecto de pareja. Si al preguntar a tu pareja sobre qué desea de su futuro o cuáles son sus objetivos, no sabe responder, entonces tenemos un primer indicio.

Sin embargo, no debe de cundir el pánico, puesto que en estos casos nosotros mismos podemos ser un orientador que ayude a encontrarle sentido a un proyecto de pareja conjunto, o incluso a un proyecto de vida particular. Sin embargo, es más grave cuando, a pesar de los intentos por hacer que la otra persona evolucione, esta prefiere conformarse con sus hábitos actuales, sin intención de cambiar nada.

5. Las prioridades han cambiado

Hay parejas que se unieron muy jóvenes y que unos años después descubren que en realidad “nunca conocieron al otro”. Suele pasar cuando saltamos del ámbito escolar al universitario.

Por experiencia propia, no he conocido a una sola persona que entrase en la universidad con pareja previa y que esa relación haya sobrevivido a los años de carrera. Sin embargo, sí he visto relaciones formarse en el ámbito universitario y perdurar hasta el día de hoy. ¿El secreto? Fácil. La clave está en las prioridades.

Si el deseo desaparece y el sexo se convierte en una rutina, entonces hay un problema grave

Cuando tu pareja toma un rumbo diferente al tuyo, se nota. La comunicación cambia. De repente, hay cosas más importantes en las que pensar, no hay tanto apoyo para ciertas actividades… en definitiva, sientes que te vas desconectando de tu pareja cada vez más. En estos casos, a veces es mejor que cada uno tome su camino. Aunque suene triste, pensad que, en realidad, os habéis convertido en dos personas diferentes. Porque sí, las personas cambian y evolucionan con el tiempo.

6. Ya no hay deseo

La vida sexual en pareja es algo que se debe alimentar, de la misma forma que se alimenta el sentimiento de amor. El querer probar cosas nuevas siempre es señal de que el deseo perdura. Sin embargo, cuando el deseo desaparece y el sexo se vuelve una tarea rutinaria más, o incluso tediosa, entonces es tiempo de reflexionar.

Y no solamente me refiero al sexo, sino al propio deseo que nos incita la otra persona. Si empiezas a sentir mucho interés por otras personas, hasta el punto de sentirnos especialmente tentados a emprender una aventura, quizás tengas que replantearte tu relación.

Siempre queda una última esperanza

La presencia de cualquiera de los signos anteriores no es señal de que esté todo perdido. Todo lo anterior se puede arreglar a través de la comunicación, la paciencia y la dedicación. Sentarse a hablar regularmente de los problemas de cada uno es una forma de mantener un canal adicional abierto. Y la voluntad de ambos partícipes en arreglar los problemas de la mejor forma posible es el principal motor de cualquier conflicto.

Si hay voluntad de solucionar los problemas, siempre quedará esperanza

De hecho, en muchas ocasiones, estas situaciones se pueden resolver en una consulta de terapia de parejas, donde un profesional especializado se encargue de mediar entre las partes para solucionar los problemas. Pero hago mención a algo muy importante: debe de haber voluntad. Es fundamental que ambas partes quieran resolver sus diferencias, porque en el momento en el que solo una quiera plantarse, entonces no hay nada que hacer.


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