En las últimas décadas ha cambiado mucho la forma en la que el ser humano y los animales de compañía se relacionan, hasta tal punto que el animal forma parte del núcleo familiar como uno más. Esta nueva forma de relación humano-mascota ha creado unos lazos a nivel emocional y afectivo tan fuertes que hacen que la muerte de estos pueda doler igual, o incluso más, que la de otro ser humano. A día de hoy las mascotas han pasado de estar en una escala vertical a una horizontal en grado afectivo con el ser humano.

La relación entra las personas y sus ‘mascotas’

Aunque la RAE los señala con el nombre de ‘mascota’ a los animales de compañía, hay quienes prefieren no llamarles mascotas sino directamente compañeros, amigos, miembros de la familia…

La compañía de estos animales es fundamental para muchas personas, desde el lado bueno del afecto y cariño como por la pérdida y el dolor que conlleva. Hablamos de perros, gatos, roedores, aves, reptiles… cada uno con la suya, pero con un debate abierto: ¿deben las mascotas ser consideradas algo más que “muebles” a nivel jurídico en España?

En muchas ocasiones las mascotas son como un miembro más de la familia

Uno de los vínculos más fuertes con las mascotas es el apego promovido por ser seres dependientes que necesitan sus cuidados y en algunos casos por ser una fuente de seguridad. De esta manera, es normal que muchos dueños se sientan mejor cuando están con sus mascotas que con otros seres humanos.

¿Son solo mascotas o forman parte de la familia?

El debate sobre si un animal es solo un animal o no es motivo de discusión en muchas ocasiones. Su presencia en los hogares es cada vez mayor y así lo constata el censo de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC). En España hay unos 20 millones de mascotas o, lo que es lo mismo, en cuatro de cada diez hogares hay un animal de compañía. Una cifra en continuo crecimiento y difícil de concretar ya que no todos los animales cuentan con identificación.

¿Se trata la pérdida de la mascota con una reacción exagerada?

Hasta hace nada se pensaba que, al ser un animal, el sufrimiento por su pérdida debería ser menor que el de un ser humano. Este pensamiento cada día es menos frecuente porque, aunque sepamos que la vida de un perro es más corta que la de un humano, no significa que su ausencia deba de ser menos relevante que la de cualquier otro ser querido.

Cada vez es más complicado despedirse de nuestras mascotas

En muchos casos, al no estar socialmente reconocida como una pérdida importante, esta toma aún más relevancia personalmente. Que nadie te engañe, tu mascota puede ser más importante y vinculante para ti que algunas de las personas de tu vida. Aquellos que han querido a un animal saben la verdad.

¿Por qué es tan dolorosa la muerte de una mascota?

En este caso voy a referirme a los perros: mi perro me quiere, además, incondicionalmente. Esta relación humana-perro tiene mucho recorrido, es más, estos animales domésticos han sido seleccionados por la especie humana para que muestren un amor incondicional.

El caso del perro es muy especial ya que ama incondicionalmente y sin crítica a su dueño. Es tal su afecto que le gratifica más el cariño de su dueño que la propia comida. Diversos estudios han constatado que los perros son capaces de reconocer las expresiones faciales de sus dueños y sus intenciones. Las personas que tienen perro experimentan este amor y, en la mayoría de ocasiones, son más felices y tienen mayores niveles de bienestar que el resto.

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Por todo ello, la pérdida de un miembro de la familia como es el perro es normal tratarlo como un acontecimiento emocionalmente intenso, donde llorar la pérdida y sentir su ausencia está más que justificado.

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