Hoy queremos compartir con vosotros algunos de los consejos que hemos rescatado del último libro de Elsa Punset. En El libro de las pequeñas revoluciones intenta ofrecer rutinas muy sencillas de lo que la gente puede llegar a conseguir en su día a día. Desde que nacemos, nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, al igual que a comer sano o a hacer deporte.

Estos son los consejos que deberíamos darles a nuestros hijos para que piensen en positivo

1. No estamos programados para ser felices

Todos partimos de un pequeño problema “biológico” y es que nuestro cerebro es un órgano programado para sobrevivir, no para ser feliz. No quiere que tengas éxito, que sonrías, que seas creativo, que ganes dinero… solo quiere sobrevivir y, por ello, se fija demasiado en los peligros, recuerda las cosas malas y odia los cambios. Por eso, es tan importante una ayuda extra. Es algo así como que si sabemos que tendemos a engordar, debemos cuidar más nuestra dieta. Nuestro cerebro tiende a fijarse en lo malo y, por ello, debemos entrenarlo para fijarse también en lo positivo.

2. Las rutinas diarias cambian tu vida

No es una ciencia exacta, pero cada acción y cada pensamiento dejan una huella psíquica, y también física, en el cerebro, y no somos lo suficientemente conscientes de ello. Tienes que repetir muchas veces una cosa para que el cerebro la aprenda. También para que desaprenda una forma de hacer las cosas. La secuencia para hacerlo sería muy parecida a la que propuso el mismísimo Mahatma Gandhi:

Fuente: necesitodetodos .com

3. Saber y poder expresar lo que piensas o sientes

Partimos del pensar y del decir y, para que nuestros hijos e hijas también los desarrollen, debemos abrir los cauces de comunicación con ellos. Los padres y madres tenemos, a veces, verdaderas dificultades a la hora de prevenir o de hablar de los problemas con nuestros hijos, aunque no sean demasiado grandes. Generalmente, los evitamos o sustituimos por otros pensamientos más llevaderos. Sin embargo, deberíamos acostumbrar a los niños desde que son pequeños a contar las cosas que les preocupan y que confíen en que es mejor encontrar soluciones a través del diálogo y la comunidad. Además, deberíamos transmitirles que festejar y sentirse felices es siempre mejor cuando uno es capaz de comunicar esa felicidad y compartirla.

El diálogo es la clave de cualquier tipo de relación o interacción humana, por eso debemos enseñarles a los más pequeños a comunicar lo que les ronda por la cabeza

4. Entrenar el cerebro de los niños en positivo

Una de las rutinas más sencillas que aparecen en el libro de Punset y que puede realizar cualquier pequeño es el llamado “bote de la felicidad“. Se trata de una iniciativa que les ayuda a enfocarse en lo positivo y que se pueden practicar en familia. La idea es muy fácil: debemos conseguir un gran bote, transparente, y ponerlo en algún lugar accesible de casa. En ese bote, cada noche, todos los miembros de la familia deben meter una nota con lo bueno que les ha pasado a lo largo del día. ¡Así de sencillo! No hace falta que sean grandes alegrías. Cada uno, con libertad, debe escribir aquello que ha sentido: escribir esos momentos buenos te da una oportunidad de compartirlos y de revivirlos de nuevo y, de paso, de que se graben en tu memoria. Y, por supuesto, que te vayas a la cama con ese último pensamiento en positivo.

Es importante que la comunicación no sea solo verbal. Si entrenas a tus hijos desde pequeños a pensar en positivo les dejarás un legado vital muy valioso en sus vidas que les alejará de los miedos y les acercará a la esperanza.


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