Todos imaginamos un futuro en el que la tecnología y lo digital dominen nuestro día a día y sean la base sobre la que funcione el mundo. Trabajos realizados por robots, todo tipo de servicios al alcance de un click, implantación de elementos tecnológicos en nuestro cuerpo, servicios de paquetería mediante drones que lleguen a la puerta de nuestra casa o a nuestro balcón… La clave está en que el ser humano avanza y progresa para hacer su vida más sencilla y cómoda.

En este sentido, una de las comodidades que ofrecerá el futuro será no tener que escribir a mano. Nunca más tendremos que utilizar las manos para redactar nada, sacar punta a un lápiz será algo que los niños del futuro no harán, desaparecerán las gomas de borrar. O al menos eso es lo que parece tras ver cómo varios países están apostando por la mecanografía y los programas de texto para sustituir a la caligrafía en la enseñanza. 

Es conocido el caso de Finlandia, donde la caligrafía ha desaparecido del programa educativo de Educación Primaria. Los niños finlandeses aprenden a escribir, pero a través de plataformas tecnológicas como tabletas u ordenadores. Los profesores tienen la libertad para seguir enseñando la llamada “escritura ligada”, pero el sistema prioriza la enseñanza de las técnicas digitales.

Algunos de los argumentos en los que se apoyan desde el Ministerio de Educación de Finlandia son que, en la actualidad, los ordenadores y tabletas son elementos más cotidianos para los niños que los folios o los lápices. Además, aprendiendo a manejar programas de texto pueden escribir redacciones más largas en menos tiempo, y todo ese tiempo que se ahorra en la forma (a mano o en teclado) se gana para profundizar en el fondo (mejorar el contenido de los textos).

Buscando la comodidad y la sencillez se ha determinado que el ahorro de tiempo es una buena estrategia para formar mejor a los niños. No tiene sentido sobrecargar a los alumnos enseñándoles dos formas de escribir. Sobre todo cuando una de ellas parece estar en desuso.

La experiencia finlandesa es relevante ya que Finlandia aparece siempre como el país con el mejor sistema educativo del mundo desarrollado.

Entre las ventajas que apuntan los defensores de la superación de la escritura a mano destaca que, al mismo tiempo que los niños aprenden a escribir con teclado, adquieren conocimientos de informática muy útiles para su futuro.

Por otra parte, hay también un importante componente ecológico en el abandono progresivo de la escritura a mano, ya que el uso de papel se reduce considerablemente y se sustituye por el entorno digital y los programas de texto que incluyen todos los sistemas operativos. Reducir el uso de papel es importante para terminar con la extrema deforestación que afecta al planeta. En otros artículos ya hemos visto el daño que el ser humano está causando a la Tierra y quizás en la mecanografía hay una solución.Por su parte, los que defienden el mantenimiento de la escritura a mano aseguran que la caligrafía tiene muchos beneficios. Principalmente en lo que se refiere al desarrollo cognitivo de los más pequeños, que se ve potenciado con el uso de lápices y papel. También se ha demostrado que escribir a mano hace retener mejor la información, algo muy importante para hacer la lista de la compra, por ejemplo.

Otro de los beneficios neurológicos de la escritura manual es que, al ser más costosa (requiere de más tiempo), el cerebro trabaja más y selecciona y destaca información. Se potencia la agilidad mental y se desarrollan el sentido de la relación y la continuidad de los contenidos, así como la creatividad y las habilidades motoras.

Además, escribir es como montar en bicicleta: no se olvida.

Sin embargo, en muchas escuelas de Estados Unidos también están apostando por abandonar la enseñanza de ciertas técnicas caligráficas, como la escritura en cursiva. De hecho, los contenidos mínimos educativos aplicados en buena parte del país ya solo exigen a los estudiantes legibilidad en sus textos hasta Primer Grado, es decir, hasta los siete años. A partir de esa edad, los profesores se centran en potenciar las habilidades informáticas y de mecanografía de los alumnos.

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Para algunos analistas, el uso de la escritura a mano en la actualidad se reduce a firmar de vez en cuando. Ciertamente los estudios corroboran esta idea: en Alemania uno de cada tres adultos no ha escrito nada a mano en los últimos seis meses. Además, los jóvenes de hoy en día ya están tan acostumbrados a editar lo que escriben (en redes sociales, en trabajos hechos con programas de texto, etc.) que es complicado convencerles de que vuelvan a la escritura tradicional, que no permite esas ventajas de edición y cambio.

La clave para los defensores de la mecanografía está en que no hay que dejar de enseñar  a escribir a mano, sino potenciar y priorizar la enseñanza de las técnicas informáticas y digitales que son las que predominarán en la sociedad del futuro. Sin embargo, la adopción de esta política educativa podría derivar inevitablemente en la pérdida de la escritura manual.

Se han hecho muchos estudios en relación a los inconvenientes y beneficios de las distintas formas de escribir, pero las preguntas siguen sobre la mesa y el debate es muy interesante. ¿En qué grado se deben integrar elementos como los smartphones en el sistema educativo? ¿Deben, por el contrario, eliminarse del aula? ¿Qué porcentaje del tiempo hay que dedicar a la caligrafía? ¿Y a la mecanografía?

El progreso y el desarrollo de la sociedad es un proceso continuo de cambio que trae cosas nuevas y entierra tradiciones.

Sería una pena perder algo tan esencial como la escritura a mano, pero es complicado frenar la avalancha del futuro tecnológico.


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