11 claves para empoderar a un hijo a través del feminismo

“Las personas de raza blanca no son más violentas que las personas de raza negra. Sin embargo, el supracismo (político) hace que el racismo (nace del sesgo cognitivo del exogrupo) hace que sean los policias blancos los que disparen a los sospechosos negros. Y hay que acabar con ello. Los hombres no son más violentos que las mujeres, pero lo cierto es que es el patriarcado (político) y la cultura de la violación (social) es el que hace que el machismo (sesgo) focalice la ira, la insatisfacción, la violencia… hacia las mujeres. Por eso, el porcentaje tan elevado de violaciones, violaciones en grupo, acoso, asesinatos. Y hay que acabar con ello.

El sesgo cognitivo del exogrupo es usado por movimientos como el fascismo para demonizar a grupos sociales por “lo que son” en lugar de “por lo que hacen”. Sucede con el machismo, clasismo, homofobia, machismo, misoginia, xenofobia, hembrismo… Por contra, movimientos como el feminismo no está en contra de los hombres, de hecho, son aliados imprescindibles para alcanzar la igualdad y que ellos también puedan librarse de los roles de genero impuestos por el contexto social. Una sociedad feminista es más justa para TODXS.

El feminismo no está en contra de los hombres aunque sean los que ejercen el % más alto de violencia. Al igual que el pacifismo no está en contra de los hombres aunque sean los que ejercen el % más alto de violencia.

Demonizar o ridiculizar el feminismo es un acto político y social en el que no debemos caer. El feminismo es necesario tanto para la protección de las mujeres (económica, física y social) como para el desarrollo de las necesarias y olvidadas “nuevas masculinidades”. María Hidalgo @disenosocialorg

En pleno siglo XXI y después de haber conseguido (en parte) empoderar a la mujer y educar a nuestras hijas, hemos abierto una nueva brecha de género con nuestros hijos.

Es genial que las niñas puedan elegir casi todos los roles, pero esto, sin embargo, no lo contempla el mundo de los niños. Algo que los psicólogos advierten desde hace tiempo: sus roles están excesivamente limitados a los clichés de la masculinidad. Los niños son muy criticados cuando le atraen cosas identificadas como femeninas y hay algo que les genera muchos conflictos psicológicos y sociales: se les penaliza cuando son sensibles.

La lucha por la igualdad de género nace desde la educación en la infancia, para conseguir una sociedad igualitaria debemos crear a niños que puedan desarrollar libremente su personalidad emocional. Si queremos crear una sociedad equitativa, una en la que todos puedan progresar, también debemos darles más opciones a los niños. La conocida feminista americana Gloria Steinem nos recuerda:

“Estoy contenta de que hayamos comenzado a criar a nuestras hijas aportando aspectos de la educación que le dábamos a nuestros hijos, pero no funcionará hasta que criemos a nuestros hijos como a nuestras hijas”.

De hecho, fijándonos solo en la posición de la mujer, tenemos que entender que la evolución de esta seguirá estancada hasta que no se amplíen los papeles de los hombres. Además, los nuevos roles exigen habilidades como la cooperación, la empatía y la efectividad. Habitualmente, estas habilidades se consideran femeninas, lo que provoca un rechazo por parte del género masculino.

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Debemos tener en cuenta que estas cualidades son esenciales para desarrollar muchos de los empleos más demandados, los que presentan mayor crecimiento, y además son esenciales para una vida y una sociedad sanas.

Después de reflexionar sobre este tema surge casi siempre la misma duda: ¿qué puedo hacer yo para criar a un hijo feminista? Aunque esta palabra asusta a muchos por la falta de información, recordamos que feminismo es igualdad y equidad de oportunidades entre mujeres y hombres. 

Las 11 claves para criar a un niño feminista

Un grupo de psicólogos, neurocientíficos y economistas tienen claras las once claves educativas para crear a niños feministas. Están dirigidas a aquellos padres que quieran educar a sus hijos para ser libres y seguros para perseguir sus sueños sin las barreras de los roles de género.

1. Déjale expresar, déjale llorar

Está demostrado que tanto los niños como las niñas lloran con la misma frecuencia, pero a partir de los cinco años a los niños les coartan a la hora de expresar sus sentimientos. Es muy importante proporcionarles una variedad completa de emociones en todas sus sus etapas madurativas en las que, sin miedo, puedan distinguir entre la rabia y el enfado, entre el dolor emocional y la necesidad de pedir ayuda.

2. Facilítale modelos a seguir

Los estudios revelan que los niños son muy receptivos a los modelos externos. Por lo tanto, poder proporcionarles modelos masculinos y femeninos ejemplares serán de gran ayuda.

3. Enséñale a cuidar a otros

Desde pequeños tenemos que inculcarles este valor tan importante. Habitualmente, son las mujeres las que cuidan a los niños o ancianos. Debemos hablarles a los niños de cómo los hombres también pueden llevar el trabajo y la familia (o solo la familia) y cómo se espera que los hijos cuiden a su padre o madre u otros familiares cuando estos no puedan valerse por sí mismos.

4. Comparte el trabajo

Recuerda que tus hijos no te escuchan, pero te están observando todo el día. Así que debes romper en casa los roles de género y mostrarles que los quehaceres domésticos y el cuidado de los niños se llevan a cabo entre papá y mamá.

5. Enséñale a hacerse cargo de sí mismo

Es muy común que en una casa donde hay niña y niño, a la niña se le otorgan tareas de la casa como algo de deber natural y en el caso de ellos solo si son remuneradas. Este concepto tan anticuado tenemos que cambiarlo para convertir a nuestros hijos en personas independientes capaces de limpiar, cocinar y cuidarse (y todas esas competencias que, de sobra, conocen muchas hijas).

6. Incítalo a que tenga amigas

Es habitual ver cómo en las escuelas los grupos ya se forman en torno al género, pero debemos ayudar a romper este estereotipo. Estudios afirman que los niños que juegan con amigos del sexo opuesto aprenden a comunicarse y solucionar problemas de mejor manera.

7. Enséñales que “no es no”

Desde pequeños tenemos que enseñarles el poder de esta palabra. Enséñales que antes de tocar el cuerpo de otro niños le pidan permiso y, por tu parte, deja de hacerles cosquillas cuando él diga “no” o “basta”.

8. Déjalo ser él mismo

Hace más de 50 años que se separaron los productos o juguetes para niñas o para niños: coches para ellos y muñecas para ellas, color azul para él y el rosa para ella. Muchos padres desde pequeños les someten a estas diferencias, así que es normal que cuando el niño tome conciencia acabe posicionado en esta diferenciación. Así que déjale elegir y ofrécele la posibilidad, desde pequeño, de tener todo tipo de juguetes y llevar cualquier color. La mejorar manera de empoderar a tu hijo para que elija quién y cómo quiere ser.

Fotografía de Josh Davis en Flickr

9. Pronúnciate cuando alguien sea intolerante

Recuerda que la típica frase “son niños” no es forma de justificar una mala conducta. Sé duro cuando veas a tus hijos comportándose de manera inapropiada y nunca lo justifiques por su rol de género.

10. Nunca uses la palabra niña con desprecio o de manera despectiva

Las bromas sexistas son muy peligrosas a ciertas edades. No dejes que tu niño diga frases como “corre como una niña” o “pareces mariquita”. Sin darnos cuenta, muchas veces los padres inculcan conductas misóginas a los niños para protegerlos de las burlas. Cambia el rol y dale herramientas para que defiendan la libertad.

11. Léele historias en las que la protagonistas sean mujeres y niñas

Rompe con el estereotipo del hombre que salva al mundo y la mujer que necesita ser salvada. A partir de los tres años ya empiezan a entender los estereotipos, por lo tanto, usa también lecturas en las que las mujeres sean las protagonistas.

Estás son solo las once principales formas de empoderar a tu hijo y criarlo en igualdad, pero seguro que puedes aportarnos en comentarios muchas más. ¿Cuál consideras más importante?

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Por su capacidad para captar matices y sutilezas que a los demás les pasan inadvertidos, los hipersensibles a menudo aportan a su trabajo y relaciones una buena dosis de visión y humanidad. Normalmente son conscientes, creativos y minuciosos, pero en una cultura agresiva, los valores de la cual son la dureza, la extraversión y la represión de las emociones más delicadas, pueden sentirse como ciudadanos de segunda clase. A veces se involucran tanto y captan con tanta intensidad el sentido de lo que sucede a su alrededor, que necesitan desconectar de su entorno en mayor medida que el resto de personas. Por eso #soyecovamos

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