aprender emociones

Cuando un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT), en Boston, colocaron a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días descubrieron algo que debería haber cambiado la forma de educar a nuestros hijos.

El experimento rompía todo lo preconcebido hasta ese instante y desvelaba que la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula.

Estos científicos consiguieron demostrar que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona. Y sin embargo el 50% del tiempo de las clases de primaria en España se destina a que hable el profesor. En bachillerato es casi el 80%.

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Aceptar que nos hemos equivocados y asumir desde la perspectiva neurocientífica cómo funciona el cerebro nos puede ayudar a sacar ventaja. Nos muestra el camino a un principio básico de la enseñanza con el que se puede llegar a aprender y memorizar mejor. Y además, estos principios se pueden extender en su aplicación no solo a la enseñanza básica o durante la adolescencia sino a los más altos estudios universitarios o a estudios aplicados sea la empresa o la investigación científica.

¿Quieres que tus alumnos o tus hijos o tú mismo aprendan realmente? Emociónate, emociónales.

Ahora sabemos que, en el mundo globalizado en el que vivimos, los niños, al igual que las empresas y los gobiernos, necesitan completar por lo menos cinco enseñanzas esenciales:

1. Saber focalizar la atención y aprender a concentrarse es el primer requisito indispensable.

2. La gestión de las emociones tanto positivas como negativas (por ejemplo la felicidad, el odio, la diversidad ideológica, el desprecio y la falta de empatía).

3. La resolución de conflictos es la tercera pauta de un nuevo conocimiento indispensable.

4. El impacto universal e inmediato de las redes sociales y su influencia en nuestro modo de comunicarnos y relacionarnos.

5. El optimismo a pesar de los mensajes negativos. Están disminuyendo los índices de violencia a nivel mundial y aumentando los de compasión y altruismo. Nos lo enseña la ciencia tanto como la experiencia de los últimos años, en contra de lo que siguen opinando muchos sectores mediáticos y políticos.


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