Sorprendente campaña pone de relieve un acuciante problema que viven nuestros alumnos 1

Sorprendente campaña pone de relieve un acuciante problema que viven nuestros alumnos

En el marco de una campaña de petición de firmas inicada por Eva Bailén en Change.org se ha producido un vídeo en el que se observan a varios desconocidos que son sometidos a un experimento sobre horarios laborales. El final quizás te parezca un tanto desconcertante. No te pierdas el vídeo porque te vas a llevar una buena sorpresa #lohacesypunto.

#lohacesypunto

La Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), que representa a 12.000 asociaciones de familias de los centros públicos, denunció el pasado mes de septiembre que los alumnos no tengan deberes fuera de su jornada escolar. Los padres piden un debate “profundo” sobre esta actividad y sobre el calendario de clases de los estudiantes. Algo al estilo de lo que ya se hizo en Francia. Hace años también iniciaron un intenso debate que generó movilizaciones en el país con el mismo propósto, eliminar los deberes, con el objetivo de combatir las desigualdades entre alumnos de distintos niveles socioeconómicos. El argumento: las tareas generan inequidades entre quienes reciben ayuda en su casa y quienes no. Fue algo tan relevante que incluso fue parte importante del debate electoral presidencial.

6,5 horas semanales, según la OCDE

España está entre los países en los que los alumnos de 15 años destinan más horas a las tareas en casa, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Este organismo, responsable del informe PISA, comparó el tiempo de los alumnos en 2012. En España dedican 6,5 horas semanales frente a 4,8 de media entre los países industrializados.

La carga de deberes de cada niño o niña en edad escolar depende fundamentalmente del profesor que le corresponda. Esto sucede incluso en el seno de un mismo centro educativo, lo que en caso de que haya varios hermanos matriculados en este puede poner de manifiesto enormes e incomprensible diferencias en las tareas que han de acometer. Cuando esto ocurre, el niño que se ve en esa situación no comprende por qué él o ella no puede jugar, descansar o estar con sus padres, mientras sus hermanos y/o hermanas sí.

Un exceso de deberes supone una gran frustración para un niño que quiere concluir el trabajo asignado y ve cómo éste le sobrepasa y el cansancio no le permite seguir estudiando. El rendimiento de los niños empeora si a la jornada escolar se añade un exceso de tiempo para los deberes.

Es en este contexto que Eva Bailén, Ingeniero de Telecomunicaciones y madre de tres hijos, decidió iniciar una campaña de firmas (y ya lleva más de 162 mil) que ha cogido mucha fuerza en estos días. Según un artículo que ella misma firma en el periódico El Huffington Post:

A muchos padres nos parecería una falta de respeto tremenda que nuestra empresa nos hiciera trabajar el fin de semana. Sin embargo, estamos (mal) acostumbrados a considerar normal que los niños tengan que acabar en casa lo que no dio tiempo a acabar en el colegio, a que tengan que hacer deberes los fines de semana o las vacaciones, y todos los días lectivos al acabar las clases.

Personalmente, me ha llevado bastante tiempo ver los deberes como algo irrespetuoso, he tenido que ver sufrir a mi hijo para darme cuenta. La frustración de no encontrar soluciones a un problema que se habría resuelto con un poco de respeto y empatía me impulsó a buscar, sobre todo, el reconocimiento del problema a través de change.org.

La conciliación de la vida familiar y laboral es algo todos hemos discutido alguna vez. Pero, ¿qué hay de la conciliación de la vida familiar y educativa? La propia Eva habla de ello en la página creada en Change.org:

Los deberes abusivos provocan conflictos en las familias, que ven en la conciliación de la vida laboral y familiar una utopía. Las largas jornadas laborales se ven todavía más perjudicadas por las tareas escolares abusivas, los padres no pueden compartir su tiempo con sus hijos o lo comparten para ejercer de docentes.

Según el Observatorio de la Infancia belga los países que mandan menos deberes tienen los mejores resultados en el informe PISA. Es por ello que hace un par de años retaron a probar «un mes sin deberes» en casa, pero ampliando la jornada escolar para que se puedan completar en la escuela. De esta forma, creyeron que los profesores tomarían conciencia del trabajo que ordenan hacer en casa y se pondría de relieve si, como sostenían el 65% de los padres, son excesivos.

Una educación con pocos deberes es posible. El modelo educativo de Finlandia lo demuestra (invierten poco más de 3 horas a la semana a los deberes) y prueba de ello es César Bona, el cual ha sido nominado al mejor profesor del mundo: ¿habrá llegado ahí gracias a que pone pocos deberes? ¿O gracias a que hizo pocos deberes cuando era pequeño?

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