De la misma forma que el bilingüismo es una etiqueta para un fenómeno complejo, también lo es la educación bilingüe.

Para algunos, es una oportunidad única para enriquecer tu formación, aprender un segundo idioma y mejorar tus competencias competitivas. Cada vez hay más padres que exigen y apuestan esta oportunidad educativa pero, para otros, está mal enfocado y creen que el bilingüismo escolar actual se orienta a un modelo de país basado en precariado para atender turismo y emigrar.

La alarma ha saltado después que el Observatorio por la Educación Pública elaborase un informe sobre el bilingüismo que se está implantando actualmente en las aulas educativas. Las investigaciones y estudios realizados sobre el bilingüismo escolar concluyen que hay un efecto negativo claro, cuantitativamente sustancial, sobre el aprendizaje de la asignatura enseñada en inglés. Sus conclusiones están muy documentadas por lo que más allá de la opinión subjetiva, lanzan interesantes apuntes para la reflexión y la búsqueda de fórmulas alternativas para aumentar la capacidad de aprender idiomas.

Rescatamos los principales apuntes de Enrique Javier Díez, Rubén García Martín y Agustín Moreno, profesores que también participan en el Área de Educación de IU sobre «los beneficios del bilingüismo»:

Los contenidos son más pobres

Existe una creciente dificultad en el alumnado a la hora de comprender los conceptos específicos de cada disciplina. Es otras palabras, los niños aprenden menos cuando la asignatura es en inglés, entre otras cosas, porque el vocabulario de ciertas materias se empobrece. El castellano se ve reducido a una lengua limitada a los ámbitos familiares y las relaciones personales.

Segregación social

El problema es que en los institutos con programas y secciones bilingües se agrupa al alumnado según el nivel de idioma. Se produce el denominado efecto Mateo: el sistema apoya al más fuerte y debilita aún más al más débil (segregando grupos en función de los factores socioeconómicos, lo que da una ventaja comparativa para las clases sociales más altas). Esto contradice directamente con la educación basada en la equidad y la inclusión que se presupone en la materia.

El alto coste económico

El gasto podría emplearse para otras mejoras educativas como la compensación de desigualdades, la atención a la diversidad, las condiciones laborales de los profesores y los recursos de los centros.

El profesorado sin competencias en inglés es discriminado sin tener en cuenta sus habilidades docentes directas y científicas de su materia. Un profesor con nivel C1 de inglés, aunque peor docente, puede quitarle a puesto a un gran profesor en su materia, lo que deja de lado calidad de sus competencias educativas reduciendo, por ejemplo, el fracaso escolar.

El negocio de las titulaciones

Son los propios profesores los que se pagan la formación en idiomas. Sin embargo, la evaluación del inglés se realiza a través de exámenes por empresas externas. ¿Por qué no las realizan escuelas oficiales de idiomas?

Colonialismo lingüístico

El inglés es considerado como una lengua superior que debe ser adquirida por todas las sociedades que aspiran a la competitividad en el orden económico del mundo globalizado. Sin embargo, la Constitución establece que «la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales» (art. 27.2).

Existen alternativas al modelo actual

Es necesario una reflexión sobre cómo mejorar la propuesta actual con participación de toda la comunidad escolar. No se trata de banalizar la importancia de una mayor capacidad de comunicación con personas de otros países (no solo con ingleses), sino de abordar esa comunicación desde otro enfoque, más global, más integrador, que no tenga tantos efectos negativos, segregadores en el desarrollo educativo.

¿Qué soluciones aportarías tú? ¿Qué experiencia has tenido con el bilingüismo?


¿Quieres recibir más historias como esta por email?

Suscríbete a nuestra Newsletter: