A pesar de que la mayoría de sistemas educativos ponen el foco entre la competición de estudiantes que buscan sacar mejores notas que sus compañeros, los estudios de dos hermanos pueden llegar a cambiar la percepción del beneficio de esta “sana competencia”.

David Johnson y su hermano Roger fundaron, en los años setenta, el Centro de Aprendizaje Cooperativo de la Universidad de Minnesota, desde el que se han publicado más de 100 investigaciones y se ha formado a más de un millón de profesores de diferentes partes del mundo. Muchos han sido los premios otorgados a estos investigadores, aunque cabe destacar el Brock International Prize for Education en 2007, concedido por la Universidad de Oklahoma.

Sus estudios iban encaminados a derrocar el aprendizaje competitivo e individualista que inundaba los sistemas de enseñanza primaria, secundaria y universitaria de Estados Unidos y otros muchos países del mundo.

Este aprendizaje es conocido como darwinismo social, por el que los estudiantes tienen que aprender a sobrevivir en un mundo en el que solo los más aptos sobreviven.

Los hermanos Johnson buscaban cambiar los modelos educativos y quitarle la importancia a la idea de competición en los estudios

Esta visión darwinista contrastaba con la visión de los hermanos Johnson, que trabajan sobre la idea de que el aprendizaje cooperativo es la clave para mejorar la sociedad y participar en el bien común, pero, también, para obtener un empleo en el futuro y mejorar en las habilidades personales y sociales.

Para cambiar las cosas, crearon un primer centro formativo en Minnesota y, en la actualidad, se ha replicado en países de todo el mundo, como Japón, Noruega, España o China. Por ello, los hermanos Johnson son considerados los padres del aprendizaje cooperativo y pioneros en sus investigaciones.

El aprendizaje cooperativo requiere un mayor esfuerzo para el logro, una mejora de las relaciones interpersonales y, también, de la salud psicológica. Este sistema es mucho más exigente que el individualista porque el alumno tiene que conectar al mismo tiempo con la tarea que debe realizar y con el grupo.

La interdependencia positiva

Los hermanos Johnson defienden que sentar a los chicos en círculo y decirles que son un grupo no significa que se esté creando un trabajo cooperativo. De hecho, se tienen que dar los cinco pilares de su metodología, en especial la interdependencia positiva. Esto significa que los participantes del grupo deben entender que el éxito individual no se dará si no triunfan todos (muy parecido a la filosofía ubuntu). Si alguien falla, todos pierden o, lo que es lo mismo, cada esfuerzo individual no será para beneficio propio, sino del grupo.

El éxito individual no se dará si no triunfan todos , si no triunfa el grupo

Este tipo de metodología (el aprendizaje cooperativo) se basa en que las personas se preocupan por el bienestar de los demás y, por tanto, también del propio. Esto es lo contrario de lo que alimenta nuestra sociedad, donde crece la cultura de ser el número uno aunque eso implique obstruir los esfuerzos de los otros.

Muchos profesionales de la educación se suman a esta idea, ya que los sistema de enseñanza de la mayoría de países dejan en un segundo plano la interacción entre los estudiantes. Sin embargo, esta interacción colaborativa es esencial y será la base de cómo aprenderán a trabajar en equipo, pero también de cuánta autoestima serán capaces de adquirir.

Atrás quedó una época en la que los estudiantes competían entre ellos para ver quién sacaba mejores notas y se sitúa por encima de los demás. Muchos profesionales de la enseñanza lo consideran un modelo caduco que hasta las empresas tecnológicas, como IBM, han desacreditado admitiendo oficialmente que solo contratan a profesionales que saben trabajar en grupo.

¿Qué opinas? ¿Mejor competir o colaborar?


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