Actualizado el viernes, 28 octubre, 2022
Siempre que viajo me sucede lo mismo. Llega la hora de pagar la cuenta en un restaurante y me surge la duda: ¿tengo que dejar o no dejo propina? ¿y si dejo, cuánta dejo? ¿mejor no dejar nada que dejar muy poco? ¿por qué dar propinas en los restaurantes y no en tiendas u otros lugares?
Cuando viajo por España es más sencillo porque suelo dejar «la vuelta» hasta redondear la cifra a pagar y en muy raras ocasiones, si el servicio ha sido realmente bueno, mucho más.
Guías como Tips on tipping (A global guide to gratuity etiquette) nos ayudan a dejar la propina correcta en cada país pero me sigue resultando incómodo y estúpido tener que calcular propinas. ¿No sería más sencillo que estuviese incluido en el precio de la comida y el sueldo del camarero?
Ese mismo debate se ha abierto ahora respecto a las propinas en EE.UU. Es el país de las propinas por excelencia. ¡Son prácticamente el 90% del sueldo de los camareros! Este vídeo me hizo comprender su importancia:
Podían llegar a causar conflictos dentro del personal del restaurante pelearse por atender a las mesas más numerosas o que aparenten tener más nivel económico. Es completamente compresible que en casos así, dejar una propinas es esencial para ellos. Poco a poco va cambiando este concepto y ya hay bastantes restaurantes que las están prohibiendo. ¿El motivo? por fin está subiendo el salario mínimo que perciben.
La lucha por elevar los salarios mínimos en EE.UU. es una batalla que aún no está ganada. Algunos estados lo han conseguido, e incluso los han elevado hasta niveles bastante altos (15 dólares la hora en Seattle).
Gracias a esta lucha por subir los salarios se está combatiendo un problema que está empezando a surgir en España: tener trabajo no te permite obtener un salario para una vida digna.
Pero volviendo al tema de las propinas, si los sueldos pasan a ser mucho más dignos, muchos consideran que dejar propinas tan elevadas (lo normal es dejar de un 10% a un 20%) ya no estarían justificadas. Así que muchos restaurantes, para evitar la incomodidad a sus clientes han decidido prohibirlas y anunciar sus precios como «todo incluido». ¿Demasiado excesivo prohibirlas?
El lado bueno es que los camareros pasan a tener un sueldo digno que no depende tanto de la arbitrariedad de sus clientes (o de su capacidad económica). Sin embargo, muchos piensan que los sueldos variables incentivaban el esfuerzo por trabajar bien y como no, que el cliente valore si el trabajo es realmente bueno.
La verdad es que a mi, personalmente no me gustan las propinas ‘obligatorias’, me gusta llegar a un lugar y saber el precio final de las cosas en la carta. Y si el servico ha sido mucho mejor o especial de lo esperado, dejar una propina a mi consideración.
¿Vosotros habéis tenido algún caso divertido o incómodo en torno a las propinas? ¿Opináis que es mejor que ya estén en el precio o que se siga manteniendo el sistema tradicional?