Nueva Zelanda propone trabajar solo 4 días semanales para fomentar el turismo interno y potenciar la economía 1

Nueva Zelanda propone trabajar solo 4 días semanales para fomentar el turismo interno y potenciar la economía

Desde la llegada de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, este país cada día parece más interesante. Hace unos meses nos sorprendía positivamente la noticia de que no tardará en convertirse en el país más verde del mundo reforestando 100 millones de árboles al año y apostando por el turismo sostenible.

Pero la crisis de la COVID la ha llevado a dar un paso más y ha sugerido que los trabajadores consideren una semana laboral de cuatro días y otras opciones de trabajo más flexibles para permitir la conciliación de las familias y fomentar el turismo interno en el país.

Esta iniciativa tenía como objetivo facilitar la conciliación familiar ofreciendo más días libres a los trabajadores que conviven con menores o son responsables de personas dependientes en su familia.

🆘 Alerta #igualdad: 1 de cada 4 mujeres estadounidenses planea abandonar su carrera por los efectos de la Covid19.
El agotamiento y el cuidado de los hijos forzarán a millones de empleadas a dejar de trabajar, algo que también se prevé suceda en España: “Las empresas corren el riesgo de perder mujeres en puestos de liderazgo, futuras mujeres líderes, y deshacer años de minucioso progreso hacia la diversidad de género. […] Todo el avance que hemos visto en los últimos seis años podría borrarse”


Propuesta de conciliación de Jacinda Ardern

En un vídeo publicado en Facebook y recogido por The Guardian, la primera ministra expone que ha recogido todas las sugerencias ciudadanas, desde una semana más corta a tener más días festivos con el objetivo de estimular la economía.

Parece lógico ¿no? Si tenemos más tiempo libre y ganamos lo mismo —recordad que hablamos de sueldos éticos— tendremos más tiempo para salir, ir de compras, comer fuera, viajar, hacer deporte… en definitiva, para consumir y hacer que la economía se mueva.

Desde hace varios años estos experimentos laborales se vienen dando en diferentes ciudades suecas, todos ellos de mano de ayuntamientos de izquierdas —o menos conservadores— y como parte de decisiones políticas. Algunas localidades han visto sus jornadas reducidas a 6 horas y, después de años, de vuelta a las ocho horas —y así con cada cambio de gobierno— para desgracia de los trabajadores.

Estamos todos juntos en esto. Eso es lo que hace que la pandemia de coronavirus sea tan inusual.

Casi todo el planeta está lidiando con lo que bien podría ser la mayor disrupción en el comercio y el comercio desde la Gran Depresión. Los legisladores han contraatacado con billones de dólares en gastos y préstamos, y han lanzado una serie de programas para ayudar a la industria y el empleo. El resultado es el mayor experimento de política económica fuera de una guerra mundial.

Los funcionarios buscan más allá de las fronteras nacionales para aprender de sus pares. Muchos países han adoptado alguna forma de Kurzarbeit , el sistema de trabajo de jornada reducida que se utiliza en Alemania. Francia se apresuró a apoyar a su sector de startups tecnológicas, inspirando a los británicos a hacer lo mismo. Los suizos descubrieron cómo desbloquear la financiación rápida para las pequeñas empresas, mientras que en algunos casos dejaron a las grandes corporaciones a su suerte.

Algunos programas son mejores que otros, y los errores son inevitables cuando se elaboran programas a la velocidad legislativa del sonido. Esta situación internacional describe las ideas más prometedoras: un equipo de ensueño de políticas de ayuda de todo el mundo que puede ayudarnos a superar esto juntos.


El kurzarbeit

Este sistema estaría inspirado en el kurzarbeit alemán. Un modelo que permite mantener y compatibilizar el empleo con tener más tiempo libre o invertirlo en mejorar sus capacidades laborales.

El Kurzarbeit es una ayuda de sustitución de salario de carácter temporal. El Estado asume parte del salario para que ante una caída de la producción el empleador pueda reducir la jornada laboral de sus empleados sin que se pierdan puestos de trabajo.

Jacinda Ardern ha hecho un llamamiento a los empresarios a tener en cuenta esta posibilidad cuando en su empresa sea aplicable porque “ayudaría al turismo” en el país.

El mensaje, grabado en Rotorua, uno de los puntos más turísticos de Nueva Zelanda, ha supuesto un gran alivio para el sector, que lleva semanas sufriendo una decaída en los ingresos por la falta de turistas extranjeros y los recortes en su economía.

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Jacinda Ardern se ha convertido esta misma semana en la primera ministra de Nueva Zelanda (a sus 37 años de edad es la líder más joven de los últimos 150 años) y no ha tardado en iniciar una serie de ambiciosas políticas medioambientales para ayudar a luchar contra el calentamiento global.

Modelos de éxito

Aunque se trata solo de un anuncio informal de la primera ministra llega tras la crisis del coronavirus, algunas empresas locales ya tenían implantado este sistema desde hace varios años.

“La COVID nos ha enseñado muchas cosas, entre ellas la flexibilidad laboral y el teletrabajo”.

Es el caso de Andrew Barnes un empresario que, desde 2018, permite la jornada laboral de cuatro días a sus 200 trabajadores y que, según Barnes, ha mejorado la productividad y beneficiado la salud mental y física de sus empleados. Dice también, que ha tenido un impacto positivo en todas sus familias, su entorno más cercano e incluso en el cambio climático.

“Necesitamos mantener todos los beneficios del teletrabajo, incluido el aire más limpio y la falta de atascos, la pérdida de productividad derivada de los desplazamientos. Además, ayuda a las empresas a mantenerse a flote. Tenemos que ser audaces con nuestro modelo. Esta es una oportunidad para un reinicio masivo “.

Andrew Barnes

Si bien las semanas laborales más cortas pueden traer beneficios claros al bienestar de los empleados, también pueden ser difíciles de implementar. Wellcome Trust, una fundación de investigación científica en Londres, abandonó los planes para una semana laboral de cuatro días el año pasado, diciendo que sería “demasiado complejo desde el punto de vista operativo de implementar” para su personal de 800 personas.

Pero para aquellos que se han aferrado a la idea, existe la posibilidad de incorporar aún más flexibilidad al sistema. En Perpetual Guardian, por ejemplo, una semana laboral de cuatro días no es el único modelo; Después de medir la productividad de su personal durante una semana laboral típica de cinco días, la empresa estableció un punto de referencia estándar y luego permitió a sus empleados averiguar cómo llegar allí en el 80% del tiempo, lo que podría significar menos días laborales por semana, o Horas acortadas distribuidas en cinco días.