Lo que nadie te cuenta sobre la Lotería de Navidad. Luces y sombras de una locura colectiva 1

Lo que nadie te cuenta sobre la Lotería de Navidad. Luces y sombras de una locura colectiva

Todos imaginamos que nuestra vida será un jardín de rosas si nos tocara la Lotería de Navidad o cualquier otra. Que es lo único que necesitamos para ser feliz o que por fin seríamos felices si la suerte nos concediera una fortuna así. Sin embargo, la realidad es bien distinta.

Desde la economía hasta la psicología se maravillan de un fenómeno social que engancha a millones de personas a pesar de contar con tan pocas probabilidades de ganar y, en caso de hacerlo, cómo afecta a la vida de los afortunados. Sin embargo, los datos desalentadores. Dan Gilbert, autor de “Tropezando con la Felicidad”, desafía a la idea de que somos miserables si no tenemos lo que queremos:

 ‘La maldición de la Lotería’ es ese fenómeno por el que los ganadores conocen el infortunio tan rápido como se toparon con la fortuna. A veces sucede que la Lotería genera más problemas que los que soluciona.

Lo de dejar de trabajar es una de las frases más recurrentes entre los que sueñan con ganar un gran premio. Pero, en realidad, pocos lo hacen. El estudio más amplio sobre cómo afecta un boleto premiado a las ganas de trabajar, lo realizaron dos investigadores suecos hace unos años. En Suecia las dos modalidades de lotería oficiales, una gestionada por el partido socialdemócrata, tiene una doble particularidad: Por un lado, los premios no están sujetos a impuestos, algo que en España sí sucede desde el año pasado. Además, los ganadores no pueden esconderse, hay que identificarse al comprar el boleto y los nombres de los agraciados se hacen públicos.

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Más obvia parece la tendencia al conservadurismo entre los que ganan una gran cantidad de dinero de repente. El profesor de la universidad británica de Warwick, Andrew Oswald, es un apasionado de la lotería. Ha estudiado desde el estado de salud de los ganadores hasta cómo afecta una lluvia de libras a su ideología.

En un estudio publicado este año, Oswald y su colega de la London School of Economics, Nattavudh Powdthavee, mostraron la relación que existe entre lotería y sentido del voto. Hasta un 12% de los premiados que se reconocían laboristas en las siguientes elecciones votaron por los conservadores. Sin embargo, la tendencia contraria apenas se dio.

De hecho, cuanto mayor era el premio, el porcentaje de voto conservador aumentaba.

Por supuesto, no todos los ganadores de un premio importante destrozan su vida (más bien todo lo contrario). Quizá, si se hiciera el correspondiente estudio, la tasa de suicidios, depresiones y ruinas económicas y vitales no sea mayor que en el resto de los mortales, a los que, con suerte, les toca el reintegro o la pedrea. Lo llamativo es que la espiral de autodestrucción se inicie cuando cae del cielo una importante cantidad de dinero.

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En lo de que el dinero no compra la felicidad, la ciencia está dividida. Usando una encuesta oficial que incluye preguntas sobre su estado de salud mental, de nuevo el investigador Oswald y otro colega, observaron el bienestar psicológico de casi 150 individuos antes y después de que fueran premiados en la National Lottery con entre 1.000 y 100.000 libras (entre 1.278 y euros 127.780 euros). Comprobaron que, comparados con los que no habían ganado, había una mejora de 1,4 puntos en un índice de 10. El trabajo, sin embargo, tiene ya una década.

Más recientemente y con un experimento más robusto, otro grupo de investigadores también británicos usaron la misma Encuesta de Hogares Británicos , pero esta vez buscaban averiguar si ganar la lotería afectaba tanto a la salud psíquica como física y en qué sentido. Sus resultados parecen paradójicos. Por un lado, confirmaron la mejoría de la salud mental encontrada en el trabajo de Oswald.

Pero, por otro, comprobaron que los ganadores tienden a empeorar su estilo de vida. Por ejemplo, vieron una correlación entre ser premiado y empezar a fumar o beber con más asiduidad.

La irracionalidad de comprar lotería

El temor a que le toque a otros hace de efecto arrastre en la Lotería de Navidad. Hay países donde los premios pueden superar los 500 millones de dólares a un solo boleto, como en Estados Unidos, y otros, como el Reino Unido donde la gran mayoría de la población esa aficionada a las apuestas pero solo en España se produce un fenómeno tan masivo como el de la Lotería de Navidad.

La peculiaridad de España es que, en especial en Navidad se juega en grupo. Por ideas básicas de la teoría económica, como la aversión al riesgo o la maximización de los beneficios, los economistas dicen que no deberían de existir los juegos de azar, sin embargo, desde la sociología tienen una explicación. Compras un sueño, una ilusión. Además, está el miedo a que le toque a otros y no a ti, un miedo bien explotado por Loterías y Apuestas del Estado con sus anuncios. “Compras un seguro de que no te vas a arrepentir de una decisión mala.

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Este efecto arrastre es muy conocido por los economistas. Como sucede con las modas, se consume un bien cuando lo consumen los demás. En este caso, un número extra de compradores lo hace por miedo a que le toque a los otros.

La lotería es en realidad un impuesto y el gancho es el premio.

Del total del dinero que recaude este año el Estado por la venta de décimos, el 30% va para Hacienda. Lo peor es que, a diferencia del carácter progresivo (pagan más los que más tienen) del IRPF, el Gordo es un impuesto regresivo. Todos los estudios, en España y fuera de ella, muestran que los compradores de lotería tienden a ser de clase media-baja y nivel de estudios inferiores.

Si los que más juegan son los que tienen menos renta, entonces son los pobres los que sostienen la lotería.

superbritanico me ha tocado el gordo

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