Cómo pueden conseguir financiación los autónomos

La formula profesional más extendida es la de autónomo (en inglés, freelancer) y aunque son trabajadores independientes, no tienen porqué estar solos, muchos de ellos se asocian para proteger sus derechos en la Federación de Autónomos. Ellos no trabajan por cuenta ajena, no dependen de un jefe, no tienen una estructura organizativa compleja pero necesitan de una buena planificación financiera como cualquier otra estructura empresarial.

Esta planificación implica cuidar al máximo la gestión de tesorería, la estructura de costes, la liquidez de la que disponen en cada momento, los posibles aplazamientos de pagos, qué financiación necesitarán, qué aplazamientos pueden solicitar o a qué préstamos pueden recurrir (como por ejemplo, los que puedes conseguir aquí). No es fácil ser autónomo así que os dejamos 4 sencillos consejos para ayudaros con la financiación:

1. Da prioridad a la solvencia

Un autónomo debe ser consciente de que no todo lo que factura son sus ganancias reales. Esto debe estar reflejado en la tesorería general del negocio que se anticipe tanto a los futuros cobros como a los futuros pagos que se deben realizar. Es un elemento tan importante para la seguridad de un negocio que debemos dar prioridad a una liquidez que permita mantener el adecuado equilibrio entre las ganancias y la solvencia que permita anticipar las posibles deudas. Una fórmula sencilla para poder contar con recursos en nuestra tesorería es gestiona eficazmente los posibles aplazamientos de pago de Hacienda y la Seguridad Social. En ambos casos tendrás que pagar el correspondiente recargo por lo que debes calcular si te compensa el aplazamiento ante un riesgo de falta de liquidez peor.

2. Cuándo pagas y cuándo cobras

Cuando eres autónomo, lo ideal sería cobrar antes de realizar el trabajo y por tanto, antes de realizar tu inversión en tiempo y recursos. Pero rara vez sucede. A veces se cobra un porcentaje previo, a veces se cobra al finalizar o a veces se cobra mucho después (si no se complica en un caso de morosidad). Por tanto, es importante establecer una buena relación con los clientes e intentar que en tu relación contractual con ellos, los pagos se realicen lo antes posible. Para ello, se pueden proponer ventajas especiales por pagos previos al trabajo o por adelantar parte de los pagos. Mientras no se haya realizado un pago en tu cuenta, no debes contar al 100% con ese ingreso en tu tesorería.

3. Solicitar financiación a corto plazo

Si no hemos calculado bien las eventuales pérdidas de liquidez, podemos recurrir a financiación externa a corto plazo. Si hay mucho desfase entre los pagos que realizas y cuándo cuando cobras por dichos trabajos, deberás recurrir a líneas y pólizas de crédito. Cuando las solicites, deberás calcular muy bien cuál será tu capacidad para devolver el pago. 

4. No pidas más de lo necesario

La financiación exterior puede ser una inversión necesaria o un gasto innecesario si pedimos más de lo que nuestro negocio requería para su crecimiento o continuidad. Uno de los aspectos más importantes de la planificación financiera es poder ajustar al máximo la cantidad solicitada para no excederse en el pago de intereses. Una estructura de costes fijos o previsibles, ayuda a evitar el exceso de costes inciertos y también, saber cuáles son los márgenes en los que pueden plantearse los futuros ingresos. Un análisis adecuado nos permitirá endeudarnos sin miedo a que la inyección de capital le permita a nuestro negocio generar ese retorno de la inversión: el objetivo de la injección de capital debe estar destinado a la generación de nuevos ingresos.

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