Un empresario intenta vivir con el sueldo que les paga a sus empleados. Y llega a una conclusión. 1

Un empresario intenta vivir con el sueldo que les paga a sus empleados. Y llega a una conclusión.

¿Qué pasaría si los jefes de muchas empresas tuvieran que realizar la carga de trabajo a la que someten a muchos de sus empleados? ¿Y si tuvieran que vivir con su sueldo?

Os traemos este debate justo cuando las trabajadoras de la antigua embotelladora de Coca-Cola en Fuenlabrada, las llamadas “espartanas”, han lanzado una versión de un famoso spot del refresco. El objetivo es denunciar la actitud de la multinacional que tras largas y duras movilizaciones sindicales, más de un año después no ha cumplido la sentencia de la Audiencia Nacional que anulaba los despidos y le obligaba a readmitir a los trabajadores en su antiguo puesto de trabajo.

Pero no todos son malas prácticas empresariales, cada día hay más alternativas conscientes y responsables. Hoy os presentamos una experiencia que deberían vivir muchos jefes. Nos hacemos eco de la noticia publicada por el diario La Republica. Es el caso del empresario italiano Enzo Rossi que tras haber intentado vivir con el salario de uno de sus trabajadores y no ser capaz de llegar al día 20, decidió subir el sueldo de sus empleados en doscientos euros netos al mes.

El director de la fábrica de pasta Campofilone decide repartir mejor los beneficios que genera su empresa a través del trabajo de sus empleados.

Después de esta experiencia decidió subir el sueldo de sus empleados y reducir su sueldo y el de su mujer, que también trabaja en la sociedad. En la entrevista cuenta que decidió vivir cómo sería vivir con ese sueldo y esta experiencia le hizo cambiar y sensibilizarse.

Enzo cree que estamos sufriendo un retroceso grande, en concreto al siglo XIX, cuando había condes y barones, por un lado, y aparceros, por el otro. Las diferencias entre los jefes y los empleados son cada vez más grandes y recuerdan preocupantemente a todas esas etapas históricas de esclavitud.

En los últimos 40 años el estatus de los trabajadores ha crecido mucho y la diferencia con las otras clases sociales ha disminuido mucho, pero en estos últimos años, hemos sufrido un retroceso aún peor, sostiene Enzo. Y no le falta razón, este estudio analiza cómo han evolucionado las remuneraciones en las categorías de directivos, mandos intermedios y empleados en el país de Enzo, Italia, comparado con las de España o Francia.

Y el resultado es que los empleados franceses e italianos cobran más en cualquier caso que los españoles, aunque las diferencias se hacen más pequeñas a medida que se va bajando en el organigrama. En España, los sueldos de los empleados y de los mandos intermedios cayeron un 1,6% y un 1,2% desde 2009.

Sin embargo, los ejecutivos ganan ahora mismo 5.000 euros más (de media) que antes del hundimiento de la economía.

Gracias a su puesta en práctica, descubrió que con los sueldos que este empresario pagaba a sus trabajadores no era capaz ni de llegar al día 20 de cada mes tras el cobro de las facturas del agua, el gas y el seguro del automóvil a pesar haber ahorrado mucho en el gasto cotidiano.

«Eso significa que en un año entero habría estado sin dinero y recursos durante 120 días al año; eso no sólo es pobreza, es también desesperación»

Su sensación era lo más parecido a sumergirse a veinte metros de profundidad y descubrir que la bombona de oxígeno está agotada. Así que, sin dudarlo decidió aumentar en 200 euros al mes el sueldo de sus empleados.

Un empresario intenta vivir con el sueldo que les paga a sus empleados. Y llega a una conclusión. 2

Su puesta de valor es que si los beneficios de la empresa han sido favorables, es justo que todos ganen y dejar de lado el egoísmo empresarial por el bién común.

Y aunque no se define marxista, Enzo Rossi afirma que la plusvalía generada de la transformación de la harina y de los huevos debe dar también beneficios a los agricultores que le dan la materia y a los trabajadores de la fábrica. Es el reparto justo de un trabajo compartido.

Sin duda, un buen ejemplo de cómo se puede alcanzar la justicia social desde las pequeñas decisiones empresariales.

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